Carta de despedida
Hola,
Hace rato que no escribía algo para dejar fluir mis sentires. A dos meses y algo del quiebre, siento que el sufrimiento y dolor cesaron, sin embargo, a veces me abraza una pena nostálgica que desordena toda mi cabeza y corazón.
Quiero creer que estás bien, que has estado sanando tus heridas poco a poco, revisando las cajitas que llevaban años cerradas y solo observabas de vez en cuando.
No leerás esto jamás, pero quería despedirme mentalmente de ti, despedirme de tus caricias ya inexistentes, de la complicidad desvanecida entre incomodidades y conflictos de ego, de lo que en algún día fue el supuesto ejemplo de lo que se hacía bien en pareja… porque al parecer, nadie vio venir esto ni pensaron que podríamos haber llegado a ese punto de inflexión.
Creo que hoy por fin puedo soltar bien todo lo que fuimos, con las manos quemadas de tanta resistencia, pero te suelto… entre lagrimones y nudo en la garganta. Lamentablemente te veo en cada cosa que hicimos nuestra… los autos que manejaste conmigo de copiloto, los lugares donde tuvimos nuestras citas culinarias, los destinos donde nos arrancamos para evitar la realidad un momento y todo eso que hicimos durante tanto tiempo… todos esos detalles de a poco los iré re-significando para poder extrañarte menos.
Incluso este post es un cierre, ya que aquí mismo anoté hace siete años que me había enamorado de ti…
Si algún día lees esto, házmelo saber, pero si mi intuición no falla, quizás ni sepas de esto.
Te deseo lo mejor siempre,
Adiós Pota.










