Ayer no es hoy
Ayer no me di cuenta, no me di cuenta que estaba mal, que no era así. En algún punto, esto es el punto. El punto y aparte. Porque aparte de vos, estaba yo, estabas vos. Vos me dijiste que sí, que dale, que siga. Seguir no me trajo vientos, me trajo lluvias. Esas mismas lluvias no pudieron lavar, solo alimentaron para resquebrajar la tierra luego de ser arrebatadas. Esta tierra, que nos permitió caminar, hoy nos deja. Nos deja libres para volar, para que aprendamos a desplegar las alas. Estas alas, nuevas, algo heridas, pero nuevas, se aventuran en una nueva dirección. Esa dirección carga con una historia, en parte escrita, en parte en blanco. Blanco el tiempo de arrepentimientos, así, sin nada. Nada es lo que se debe lamentar de haber amado. Amar o haberlo hecho… que injusto. Injusto no haberme dado cuenta ayer, que hoy no.









