El cobrizo mantuvo el silencio mientras la mujer hablo pero no era porque estuviera sorprendido, era porque realmente estaba buscando una idea en su cabeza para que aquellos hombres se detuvieran y vieran la situación como una normal. — Bien, no sé si esto empeore las cosas o las mejore, así que lo siento. — En ese momento sonrió ampliamente fingiendo una gran felicidad mientras que de manera rápida la tomaba de la cintura pegando ambos cuerpos y la besaba con intensidad, quizá estaba aprovechándose pero a la vez intentaba mejor la situación.
¿Estaba sonriendo? Vitalia le estaba confesando su vida, ¿y él sonreía? Se estaba cuestionando aquello cuando los labios del chico se posaron rápidamente sobre los suyos. No tardó en reaccionar, llevando su mano hasta el cuello de éste, besándolo con la misma intensidad que él lo hacía. Sin embargo, fue cosa de segundos para que la castaña se alejara de golpe, recordando a los hombres que debían estar observando. Bajó la mirada, intentando formular alguna frase coherente. “¿Tu idea es que nos lleven y te presenten a mi padre como mi novio?” Murmuró cerca de los labios del contrario, evitando levantar sospechas.










