En medio.
Todo ocurriĂł al momento del antojo, el hambre. Ese dĂa estabas con buena actitud, hacĂas relucir la belleza de lo horrible de las irreparables calles lo cual es una falta de respeto al habitante, pero bueno, de todas maneras cada fin de semana se olvida a sĂ mismo. Quisieras poderte haber quejado, yo sĂ© que dentro de ti, te morĂas de ganas por hacerlo, sin embargo, debes mantener la promesa, hay que ejercitar las neuronas. Pero el zumbido del aire acondicionado te daba un poco de satisfacciĂłn, aunque descompuesto, solo era aire caliente, pero no moviste ni un mĂşsculo en frustraciĂłn.Â
La distorsiĂłn te distrajo, el sonido te sumergiĂł por un momento, esperabas paciente el cambio en el semáforo, movĂas tus manos y tus pies, no podĂas dejar de repetir esa canciĂłn. Compartimos la habilidad de ver la luz amarilla degradando a naranja, no te importĂł la señal. Tus zapatos, aquellos de los que no soportas una lĂnea de tela blanca y quisieras modificar la producciĂłn entera en repulsiĂłn obsesiva; jurĂ© escuchar sus suelas gastadas rechinar sobre el acelerador oxidado. Avanzamos, con suerte lo hicimos lento, viste el camiĂłn del gas, sentĂ una ráfaga pálida presionar el claxon, el giro de mis ojos se dirigieron al conductor, te vio, frenĂł despacio, reaccionaste y giraste el volante a la izquierda, las arrugas de tu frente no esperaban el brillo del Jetta rojo, regresaste el volante a la derecha, congelĂ© mi arrogancia y esperĂ© el sonido de los metales rasparse, visualicĂ© de quĂ© manera cubrir mis ojos de los fragmentos del cristal de mi puerta, pero salimos de entre ambas maquinas directo a la entrada del estacionamiento del restaurante, no sĂ© a quĂ© atribuirle esa experiencia, pero fue un camino preciso, debiĂł ser una advertencia y no pudiste evitar referenciar tu falta de atenciĂłn en veinticuatro cuadros por segundo.Â
Mi antojo y mi capricho me hicieron regresar a mi estado natural, a mi narcisismo imperante, te olvidé, aunque contigo, estaba lejos, pensaba en mi, deseaba el lujo de estrellarme en su coche, con él y no en el tuyo, aunque ya sin ti.









