Extrañaba mi casa.
¡Ah! Creí que ella se había enterado de todo gracias a la televisión o algo como eso —rasca su cabeza distraídamente.—Al menos tuviste la suerte de no estar recibiendo llamados preocupados cada cinco minutos. Probablemente me quejaría de que ellos se quejaran, también. No sé si lo has descubierto aún, pero adoro quejarme. Fantástico entonces, podré dormir tranquilo esta noche.
No, ella lo vivió todo conmigo, no tuvo la necesidad de llamarme. Igualmente, de estar separadas, no podría recibir sus llamadas ya que la señal de mi celular durante esos días fue baja o nula. De hecho, me di cuenta de eso. Eres un joven adulto al que le gusta quejarse y ser molesto, el paquete completo. ¡Desde luego! Apuesto que durante este fin de semana te encontrabas tan preocupado por mí que no lograste conciliar el sueño. Te mereces unas horas de sueño.













