En una de las escenas más emotivas de Casablanca, los nazis cantan un himno junto al piano del café de Rick, y los franc…
Y a veces en mis tiempos muertos me dedico a salvar a España de si misma, ahora que estoy bien lejos de ella.
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En una de las escenas más emotivas de Casablanca, los nazis cantan un himno junto al piano del café de Rick, y los franc…
Y a veces en mis tiempos muertos me dedico a salvar a España de si misma, ahora que estoy bien lejos de ella.
TRES PROPUESTAS PARA ABORDAR EL PROBLEMA DEL NACIONALISMO
La mayoría de nosotros vive como algo muy natural el pertenecer a dos familias, la de su madre y la de su padre. No se nos escapa que cada una de ellas suele ser bastante diferente, ambas tienen su propio origen, un relato sobre el pasado entre la verdad y la ficción, su top 10 de anécdotas repetidas hasta la saciedad, sus tragedias y secretos, unos valores más o menos decentes, algún refrán particular, alguna receta, un juego que todos conocen, un cierto modelo educativo, y con suerte, hasta su propio sentido del humor. Ambas familias poseen en definitiva un conjunto de rasgos, manías y tradiciones propias, que hacen que a veces resulte imposible hacer mesas donde fluya la conversación y haya química personal cuando mezclamos a los de uno y otro lado en una boda –a ver ahora con quién siento yo a tu tía Carmen. Se puede decir por tanto que cada familia tiene su identidad, y que cada uno de nosotros asumimos de forma muy natural la suma de estas dos identidades, sin que eso nos cause contradicciones insuperables, y de tal manera es así, que a diferencia de muchas otras sociedades que nos rodean, en España escribimos nuestro nombre acompañado de los apellidos de nuestras dos familias.
Yo que he nacido en Londres, he vivido principalmente en Madrid, tengo una familia mayoritariamente vasca y ahora vivo en Texas, nunca he tenido problema alguno en ir cosiendo retales de todas estas sociedades al pasticheinacabado que es la identidad. En cada lugar trato de apropiarme de algo bueno para completar mi forma de ser, de estar y de pensar, y en el intento probablemente me contamino de los vicios de cada sitio por donde paso –últimamente el tequila y la barbacoa. Es cierto que mis partículas de vasco reaccionan mal cuando entro en la triste sección de pescados de un supermercado en Tejas, o que el madrileño que hay en mí se revuelve con el exceso de tinte rojo en mujeres vascas de pelo corto, y que el tejano que empieza a asomar en mí se exaspera ante la existencia de entes parasitarios como las televisiones públicas que hay por todo España. Pero no por ello se me ocurre en ningún momento amputarme un pedazo de mi identidad simplemente porque entre en contradicción con otro, prefiero que mi alma se asemeje más a una galaxia que a un asteroide.
Por eso el sentimiento nacionalista, en cualquiera de sus formas –tanto el español como incluso el europeo, ese que uno sólo comienza a sentir cuando llega a lugares como Tejas– me resulta una ejercicio de empobrecimiento espiritual, porque necesariamente reprime y atrofia el desarrollo personal de quien lo padece, al marcarle claramente las líneas de aquello con lo que debe y no debe identificarse. Es, por así decirlo, un corsé ortopédico alrededor de la personalidad, diseñado para corregir determinadas desviaciones y asegurar que uno crece de tal manera que termine por tener nítidamente claro cuál es ese pedacito del planeta que le pertenece, cuál es la bandera con la que uno debe identificarse y cuál es aquella a la que debe repudiar, con qué idioma debe de sentir, quiénes son los suyos y quiénes son los otros. Al nacionalista le gustaría pensar que la cosa no se queda en eso sino que además va de valores e ideales, y de proyectos de país justo, pero como hemos podido observar con Junts pel Si, da exactamente igual ser capitalista o marxista, honesto o corrupto, ateo o religioso. El sentimiento nacionalista es profundamente simplista, pues no es más que eso, puro sentimiento, no tiene ni siquiera el rango de idea. Hay quienes lo camuflan bajo el signo del progresismo socialista, para darle una pátina de ideología que lo dignifique, pero resulta un travestismo ridículo, pues uno no deja de preguntarse: ¿cómo se puede desear un Estado social, mejor y más justo para todos y todas, pero sólo hasta la franja de Aragón? ¿Será que más allá de esa frontera el socialismo no es genéticamente posible? ¿En qué proyecto socialista del siglo XXI cabe la construcción de una nueva frontera? Hay quienes dicen que el independentismo no se nutre de una cuestión identitaria, sino que es la respuesta definitiva a la crisis, la corrupción y al expolio fiscal a la que España les aboca, como si arrancando a Cataluña de ese país tóxico fuera a desaparecer también la cultura del despilfarro, de la evasión de impuestos, del amiguismo, la corrupción y ahora la de la austeridad. En fin, uno podría hacer una retahíla de preguntas más extensa y contundente que las que Yahveh le hacía a Job desde el ojo del huracán.
Diría que aquellos que eligen vivir con ese corsé puesto no serían más que objeto de lástima o de burla si el corsé sólo les apretara a ellos mismos. El problema fundamental del nacionalista es que no le gusta compartir el terruño con aquellos que no llevan puesto un corsé similar, quisieran el corsé para la sociedad entera, y su proyecto pasa por imponérselo a todo el mundo para corregir las deformidades. Esas deformidades a las cuales se les puede atribuir el origen de los problemas de la sociedad a los que no son como ellos, y así la crisis viene de España, y también la corrupción, las malas leyes también, el maltrato fiscal, la ignorancia… y la solución mágica a todo ello es independizarse de los que no son como nosotros. Cualquier fuego que aparezca, se apaga con la independencia.
LAS TRES PROPUESTAS
Un Estado democrático no puede permitir tal atropello, debe proteger al individuo que no quiera calzarse el corsé, y debe hacerlo con audacia y sin complejos, sin tratar de apaciguar ni contemporizar con nacionalistas (aquí habla el tejano que me está creciendo). Para ello, me gustaría que nuestro próximo gobierno lleve a cabo tres medidas muy claras, orientadas a reforzar la democracia, a llevar al Estado allí de donde ha sido expulsado y a proteger la libertad del individuo frente a la masa organizada y coercitiva nacionalista.
La primera es que en un territorio bilingüe no se le puede obligar a nadie a aprender un idioma ni a estudiar en él. Si un vasco, un gallego o un catalán, deciden por las razones que sea, que lo mejor para su hijo es educarle exclusivamente en vasco, gallego o catalán, debe de tener el derecho a hacerlo. Ya sea a través de lo que los americanos llaman home schooling, ya en colegios que sólo eduquen exclusivamente en esta lengua. Por las mismas, se debería garantizar el mismo derecho a los padres que deseen una educación exclusiva en castellano. Como sabemos que la Generalitat no va a garantizar este derecho, el Estado debe buscar la manera de –en palabras de Oriol Junqueras– “meterle goles” a la Generalitat, y crear una red de colegios concertados o dependientes directamente del propio Estado, que ofrezcan programa exclusivamente en castellano para quien así lo desee, y también, programas similares al que me ofrecen a mí en Texas para mis hijas: una enseñanza pública bilingüe al 50%. Imponer un idioma como lengua vehicular de la enseñanza en una comunidad bilingüe, no es democrático ni razonable. Cualquier otra opción es antidemocrática y no puede permitirse en un Estado de derecho.
La segunda medida que estimo necesaria, y que ya ha sido propuesta muchas veces durante este último año, es la de llevar parte del gobierno a Barcelona (y a otras comunidades). El Senado, modificado como cámara de representación territorial, y algunos ministerios que bien podrían estar allí: el Industria seguramente, o también el de Cultura, recordemos que Barcelona es la capital editorial del castellano y desde luego una ciudad tradicionalmente más culta y más abierta al mundo que Madrid, por más que hoy se empeñen en cerrarla a otro influjo que el de las esencias. Hay que reconocer que la sociedad catalana contribuye mucho, y por tanto los catalanes deben de percibir que su tierra es un lugar de toma de decisiones que afecten a todo el Estado. Además, parte de la estrategia nacionalista consiste en construir un relato tanto en la educación como en los medios de comunicación, en el que España y su gobierno es algo que está en otra parte, y que no tiene presencia en Cataluña. No basta con supervisar los libros de textos que escribe el nacionalismo y hay que estar.
La tercera medida es casi un imperativo democrático. El secuestro de los medios de comunicación públicos por la corriente política hegemónica en cada región de España es escandaloso, también lo es el tamaño de estos medios en muchas regiones (por no hablar ya de TVE). Si las televisiones públicas no son capaces de crear modelos y contenidos como los de la PBS americana o la BBC inglesa, y esta claro que con la clase política que tenemos eso no va a ser así en mucho tiempo, entonces, que se pague la tele pública el que quiera verla. Es decir, que pongan una casilla en la declaración de la renta, como hacen con la Iglesia (ya que por lo visto, la tele funciona a la manera de una religión, predicando), y que aquellos interesados en tener una televisión regional o nacional como la que tenemos, se la pague de su bolsillo, y todos los que no nos sintamos ni representados ni interesados por ella, podamos dedicar el dinero a otras causas culturales mejores. Nadie, excepto aquellos que desean que los demás les paguemos de nuestro bolsillo su aparato de propaganda y colocación de amiguetes, deberían tener problemas con esta medida.
Creo sinceramente que con la aplicación de estas tres medidas se debilitaría profundamente el poder del nacionalismo y la amenaza que éste supone para la libertad y la economía del conjunto de los ciudadanos, y que por el contrario, todas las medidas que vayan encamanidas a apaciguar, pactar y contemporizar harán que la amenaza persista tras el 27S, sea cual sea el resultado.
Cerámica
http://instagram.com/p/s-ZxwzvAbq/
Junqueras y Martin Luther King
Me resulta escandaloso escuchar a un nacionalista de una región rica e insolidaria invocar la lucha de Martin Luther King por los derechos de los afroamericanos. Hay que tener jeta ¿les hacemos mear en baños diferentes? ¿acaso está vetada su cultura en los medios de comunicación de Cataluña? ¿se les niega el trabajo o el acceso a puestos en el gobierno, la escuela o la policía? Más bien diría que son ellos los que ejercen este tipo de vetos a los no-nacionalistas (a los que además siempre acusan de nacionalistas españoles, pues parece que en la mente de estos enfermos los que no son de su nacionalismo lo son de otro). La lucha si acaso sería la de los charnegos que llevaron la mano de obra barata con la que se construyó la riqueza de Cataluña por poder mantener su propia lengua y cultura. Pobres de los hijos de los andaluces y extremeños como se queden en el país que les tiene preparados este discípulo de Martin Luther King, veremos qué derechos les van a quedar. Es el mundo al revés.
http://ccaa.elpais.com/ccaa/2014/09/09/catalunya/1410250559_916796.html
Rollercoaster
Rollercoaster
Lo único que sabía de Austin antes de venir aquí es que está era la ciudad de donde habían salido los 13th Floor Elevators. Encontrar un disco suyo de adolescente en Madrid era como buscar el Santo Grial, sólo en sitios como Melocotón o el desaparecido Récord Runner había vinilos suyos a precios que un tipo de 16 años no se podía permitir. En época pre-internet encontrar música nueva, buscar los orígenes de los géneros, era una tarea de arqueólogo o bibliotecario. Me acuerdo perfectamente del segundo disco de Spacemen 3 que me compré en Madrid Rock, el Sound of Confusion en CD. El primero fue un vinilo y se lo quedó Pedro (guitarrista y cantante de CVEEC ) en calidad de prenda por un traje de baño a cuadros que olvido en mi casa, pero esa es otra historia. En el Sound of Confusión la mejor canción se llamaba Rollercoaster y no era de ellos, en los créditos aparecía un tal Erickson. Entonces uno retenía con disciplina esos datos y se daba cuenta de que ahí había una pista que rastrear, y de ese modo quedaba alerta, atento a cualquier otra mención del tal Erickson o de quien fuera, con la esperanza de encontrar un grupo mejor todavía. Y así pasó que con ese dato en la memoria RAM, un día leí una reseña o una entrevista a alguien de Spacemen 3, ya no me acuerdo, en que comentaban que Rollercoaster era de los 13th Floor Elevators, grupo de Austin, Texas, liderado por un lunático internado en un manicomio que se llamado Roky Erickson, del que S3 se declaraban fanáticos, por tanto pasaban a formar parte de mi imaginario adolescente como guardianes de las esencias y me encomendaba la misión de escucharlos a toda costa, como si del oráculo de Delfos se tratara. La lógica era que si S3, que tanto me gustaban, versioneaban a un grupo que les había inspirado, éste podría ser incluso mejor que S3. Para mí la prueba de que este razonamiento no era malo era que en ese mismo disco, Sound of Confusion, había otra versión, el Little Doll de los Stooges, de otro grupazo que acababa de descubrir y al que me había rendido como fan lelo, después de comprar hacía poco su primer disco, tras mucha deliberación y sólo porque estaba producido por John Cale de los VU y porque los Damned también les versioneaban otra canción. En esos años uno andaba pelado y sólo tenía para tres o cuatro discos al mes, de esos con la pegatina amarilla con exclamación que indicaban precio rebajado, y la decisión de comprar el disco de un grupo desconocido del que ninguno de tus amigos sabía nada debía pasar por muchos filtros, así que ese tipo de datos puntuaban mucho. Uno iba entonces a la tienda de discos y buscaba durante horas a veces, y al cabo de todo ese tiempo llegaba el momento de decidir cuál de entre todos los discos que le llamaban la atención y podía permitirse iba a comprar, y los miraba largo rato leyendo todo lo que aparecía en la solapa, quién lo había producido, dónde, cuánto duraban las canciones, de qué año era, cómo era la portada, etc… Acertar era la gloria, uno escuchaba el disco mil veces en bucle hasta aprendérselo entero, fallar era todo una condena, uno se quedaba atrapado con música que odiaba durante el tiempo que transcurría hasta reunir dinero para comprar otro disco. A pesar de lo que busqué en esa época, nunca logre encontrar un disco de los 13th Floor Elevators a un precio asequible. Moría de curiosidad por saber como sonaban y mi única muestra era esa versión de Spacemen 3. Desde entonces me quedó el recuerdo de ese grupo como un cisne negro del rock, una búsqueda siempre incompleta. Mucho tiempo después, cuando los intereses empiezan a diversificarse y uno se hace ecléctico y supera la obsesión por el rock, llegó internet, con su océano infinito de datos, e hice el ejercicio de recordar todas esas cosas que uno pasó tanto tiempo buscando en vano, y fue escribir "Rollercoaster 13th Floor Elevators" en Limewire para encontrar al instante la canción original, gratuitamente, después de tantos años. Hoy me acuerdo de todo esto cuando escucho a Roky Erickson el cantante de los 13E y compositor de aquel tema, cantando Rollercoaster a sus casi 70 años en una plaza de Austin
Biideologismo
Lo dijo Lampedusa, todo debe cambiar para que siga siendo igual. En el momento en que PP y PSOE se convierten en grupos de interés vacíos de contenido y sin discursos creíbles, son sustituidos en el campo de batalla de las ideas por otra generación política que viene a revalidar y renovar el viejo esquema de pensamiento bipolar, rígido y apriorístico del choque entre izquierda vs derecha, esta vez atomizado entre UPD, Cs, Podemos, Equo, etc… Una vez más se perpetúan los viejos moldes de pensamiento político para dividir el espacio de debate político en las mismas dos trincheras de siempre. Los librepensadores, los humanistas y los liberales no son capaces de sobrevivir un minuto entre el fuego cruzado de ambos campos, cada vez más cerrados en sus certezas y sus valores irrenunciables.
Debates complejos como por ejemplo la monarquía, el modelo territorial o el aborto, son imposibles de abordar con la cabeza fría, sin conclusiones preconcebidas y haciendo un balance de pros y contras. El problema de España no es el bipartidismo, es el biidelogismo, y ninguna de las nuevas opciones ofrece alternativas a esta lacra. Yo me asombro de que tanto la gente de izquierdas como la de derechas tengan todo tan claro siempre en este tipo de cuestiones que me sobrepasan en cuanto trato de valorarlas haciendo un esfuerzo de objetividad, si es que la objetividad es posible. Uno de mis mejores amigos, al que estimo como a un sabio, siempre dice que donde no hay duda no hay pensamiento. Y realmente es evidente que no lo hay. Cada vez que me doy un paseo por Facebook, en donde tengo amigos de todas las tendencias, veo cómo cada uno de estos dos bloques, cada vez más uniformes y homogéneos, se reboza en los lodos de la autocomplacencia, se “comen las pollas los unos a los otros”, hablando mal, y así, en las pocas ocasiones en que he sucumbido a la tentación de hacer un comentario discrepante en el típico post de indignación izquierdista o conservadora, he sido poco menos que linchado.
Señores, rebajemos el tono, la indignación es un sentimiento que termina por volvernos estúpidos, pues nos carga de razón, nos otorga ese estatus de agraviados merced al cual dejamos de legitimar al que discrepa porque nos sentimos víctimas de sus valores y nos intoxica de autocomplacencia. Cultiven un poco más la duda, pónganse en la piel del otro y ábranse a considerar las soluciones a esos problemas que todos compartimos sin pasarlas antes por el proceso de homologación ideológica.
Cuando Pedro Arriola, fontanero jefe del PP, tras las elecciones describe a Pablo Iglesias como un friki, uno termina por comprender que estos señores han perdido para siempre el principio de realidad. El friki no es Pablo Iglesias, friki es la señora Botella y su relaxing café con leche, friki es...
El frikismo de Podemos
Cuando Pedro Arriola, fontanero jefe del PP, tras las elecciones describe a Pablo Iglesias como un friki, uno termina por comprender que estos señores han perdido para siempre el principio de realidad. El friki no es Pablo Iglesias, friki es la señora Botella y su relaxing café con leche, friki es la escultura que decora el aeropuerto de Castelló de ese político de sempiternas gafas oscuras, friki es el bigote del bigotes montando en una Can-Am, friki son los abdominales de Aznar y su inolvidable “estamos trabajando en ello”, friki es Zapatero llevándose a sus hijas vestidas de góticas a conocer a Obama, friki es la escritora ficticia Amy Martin, friki es el chofer farlopero de los EREs… Pero Pablo Iglesias y Podemos no es un frikismo circunscrito a esa periferia de la realidad donde habita lo grotesco, como lo son ya los políticos del PP y del PSOE. Podemos está en el centro de la realidad y es desde ahí donde emite sus mensajes a una ciudadanía indignada, escandalizada y harta de su clase política, eso que el señor Iglesias llama la casta con un desprecio bastante elegante y contenido.
Pablo Iglesias ha recuperado la figura del político como alguien con capacidad para ilusionar con ideas sencillas a una masa desilusionada, para articular un discurso elocuente y natural que no suena a monólogo sin riesgo alguno, mal memorizado y medio leído de unas notas cocinadas en un gabinete por tipos como Pedro Arriola, en fin, la figura del político que no elude responder a una pregunta y que no se refugia cobardemente en los silencios, como hace Rajoy con sus persistentes propósitos del tipo “no nombraré jamás a Barcenas pase lo que pase”. Una figura así, por fin un político, empequeñece a todos estos calientaescaños que votan al unísono como autómatas y que hablan lo mínimo y siempre con miedo a salirse del guión.
Podemos, gracias a Pablo Iglesias (poco se sabe de los demás) ha trazado una nueva línea divisoria en la política más allá de la izquierda y la derecha: la línea que separa lo nuevo de lo viejuno. O más bien, lo nuevo de lo putrefacto. Hay quien aún se consuela a sí mismo, como el señor Arriola, diciendo que esto es una frikada típica de las europeas, como lo fue la frikada del partido de Ruiz Mateos en su momento, que es un tirón de orejas, que se pasará con el tiempo… Pero Podemos no se va a pasar con el tiempo, entre otras cosas porque los más de cinco millones de parados -muchos de ellos jóvenes- tampoco se van a pasar con el tiempo y el PP y el PSOE ya no saben cómo hablarles, ni cómo mirarles a la cada, ni tienen credibilidad frente a ellos. El votante sensato que todavía tiene mucho que perder, a pesar de que hace mucho perdió cualquier fe en los políticos 1.0, hoy en día se tapa la nariz y vota a los de siempre para que por lo menos se quede como esté, pero esos millones de parados ya muy desesperados no pierden absolutamente nada por entregarle un poco de su esperanza al discurso honesto, pero temerario, de Pablo Iglesias. Y no son sólo los parados los que les votan, ojo.
El problema es que Pablo Iglesias quizás no lo sepa y yo estoy seguro de su honradez inmaculada, pero su programa es una estafa. Lo es en el sentido de que sólo traería más miseria, más desesperanza y mucha más corrupción. Sería deseable que como reacción a Podemos surgiera un nuevo partido más plural, que incorporará también a empresarios, ejecutivos y en general, a gente que conozca el sector privado y que tenga nociones avanzadas de economía. Sólo hace falta ver la lista de candidatos de Podemos para darse cuenta de que el sector enseñanza está sobrerrepresentado y que faltan economistas por todas partes. Será un prejuicio quizás, pero resulta difícil de creer que los que van a solucionar el paro sean personas con empleos públicos, poco acostumbradas a los riesgos, vicisitudes y problemáticas de crear empleos sostenibles. En lo tocante al control de la casta y la lucha contra la corrupción, las propuestas de Podemos parecen acertadas, en lo demás, veamos…
Analicemos algunas medidas haciendo un poco de simulación y casuística. Por ejemplo, el tema de la renta básica, es decir, el sueldo Nescafé para toda la vida porque yo lo valgo. Es bastante fácil exponer su inviabilidad en términos económicos, acuérdense de lo que duró esa paga extraordinaria de 400€ que nos daba Zapatero, y eso que era anual. Como para pagar sueldos al personal y a la vez bajar la jubilación a 60 años en uno de los países con mayor esperanza de vida y crecimiento demográfico negativo, a la vez reducir la jornada a 35 horas y esperar a que la recaudación permita esta medida.
Pero ya ni siquiera por ser económicamente imposible, es que además cobrar por existir genera desidia y decadencia. Todos los animales en la Naturaleza tienen que luchar por su vida o mueren, la única instancia conocida y dudosa en que eso no ha sido así es en el jardín del Edén, donde todo era regalado y no había que currar hasta que Eva la lió parda. Se puede decir que los hijos de los ricos no tienen que luchar por la vida, nacen rentistas y cobran por existir, pero incluso ellos, si se entregan a la indolencia, acabarán perdiéndolo todo en un par de generaciones, dependiendo del tamaño de sus vicios. Ejemplos no faltan.
Si hubiera renta básica,muchos de los trabajos más penosos no se harían. Fregar platos en restaurantes, cuidar a ancianos, lavar baños en estaciones de autobuses, ser barrendero, asfaltar autopistas en medio de la meseta castellana… ¿Quién en su sano juicio querría hacer estos trabajos pudiendo vivir con su renta básica? Yo desde luego me quedaría en casa escribiendo, juntaría mi renta con la de mi mujer, y que le den por saco al servicio municipal de recogida de basuras. Y el servicio municipal de recogida de basuras, que es una contrata privatizada para ahorrarle costes al contribuyente, tendría que subirle el sueldo sustancialmente al barrendero o al limpiador de baños públicos, etc, para que estos prefirieran ir al trabajo que vivir de un par de rentas básicas. Como consecuencia la contrata dejaría de ser rentable para la empresa de servicios, que quebraría, y el servicio pasaría de nuevo a ser un departamento del ayuntamiento. Y señores, ¿qué más quiere un político local que montar una empresa pública y repartir buenos sueldos? Es como dejarle a un gremlin con un barreño de agua y un plato de patatas fritas tras la medianoche. Porque me dirán ustedes que confían en aquel político que se interesa específicamente por la noble tarea de recogida de basuras…
Pasemos a otra ocurrencia: sueldo máximo en relación al sueldo mínimo. A todos nos da desconfianza la codicia del banquero y su apetito voraz por ganar siempre más dinero, pero a quien confiarían antes su dinero, ¿al banquero que quiere ganar siempre más dinero o al que ya no quiere ganar más? A los banqueros hay que tenerlos controlados, pero como limitemos los salarios de la manera que propone Podemos, perderemos a los mejores ejecutivos de nuestras empresas, que se irán al extranjero donde serán los accionistas de las empresas y no las leyes las que pongan techo a su aspiraciones salariales. Sí, se irán porque la gente que llega a los niveles ejecutivos más altos habla inglés y viaja mucho y tiene su perfil de linkedin a la vista. Consecuencia, los ejecutivos más brillantes, los que cobran más porque hacen ganar más a sus empresas, se irán de España y nos quedaremos con los ejecutivos buenos, en un sentido moral, los que no quieren ganar más y no son ambiciosos.
Además, ¿por qué le tiene que importar a usted lo que ganen los demás? Mientras no nos roben, dejemos a los demás estar. Entiendo que duela ver a alguien enriquecerse con el dinero público de un rescate, pero para sacar adelante un banco rescatado habrá que atraer a los mejores gestores, y poniendo un techo salarial tan bajo va a ser complicado encontrar a los cracks del sector. El Messi de la banca no vendrá a nuestros bancos (y también se irá el Messi del Barça, con ese salario limitado). Consecuencia probable, gestionarán los paquetes, y se perderá lo que ya se puso en el rescate además de todos los ahorros de la gente. Saquemos mejor a los políticos de los bancos y vigilemos a los banqueros.
Otra más: no se puede despedir en empresas que no tengan pérdidas. Esto va a sonar muy bestia a mis amigos de Podemos, pero la analogía es: no se puede amputar un brazo gangrenado mientras el paciente esté vivo. Otra ley que genera desidia y destruye empresas. La gente sabe que mientras gane 0,1% la empresa, nadie se va a la calle. Me puedo imaginar lo que significaría esa en muchas grandes empresas que podrían funcionar unos cuantos años por inercia en cuanto se levanta el pie del acelerador. Para cuando empezaran con los despidos sería demasiado tarde. Los departamentos ruinosos no se podrían cerrar, los vagos estarían a salvo en sus puestos… En fin, las empresas españolas serían peores, menos competitivas, decadentes y estarían poco adaptadas a la supervivencia en el mercado global.
Una de las propuestas más inquietantes es la de que el pueblo audite las deudas y decide qué se paga y qué no. En el Cantar de Mío Cid hay un pasaje que capta bien el espíritu de esta medida, cuando el Cid decide no devolver el dinero a unos prestamistas judíos. Ya se sabe que El Cid es el héroe del pueblo y los banqueros unos sucios judíos usureros, que se merecían lo que El Cid les haga. Y ahora vamos a hacer lo mismo nosotros, porque por fin tenemos un héroe del pueblo lo suficientemente puro como para librarnos de los usureros. Vamos a decidir qué deudas nos apetece devolver a esos sucios prestamistas y cuáles no. Ojalá se pudiera hacer lo mismo en la empresa: oiga, señor banquero, que el anterior consejo de administración era gente muy mala, pero que ahora ha cambiado el consejo y no asumimos sus deudas, así que deje de molestarnos con sus cartas y llamadas. Sería maravilloso escaquearse así de los acreedores, pero me temo que eso tiene consecuencias para este país que ni aún cuando recorta en sanidad y educación es capaz de eludir el déficit y dejar de acudir a los mercados para vender deuda. ¿Quién compraría deuda a un país que somete a referéndum lo que se devuelve o lo que no? Ni impulsando la creación de una agencia de rating desde el Estado (otra feliz ocurrencia) podríamos convencer a nadie de que nos presten, y al día siguiente los profes de Podemos se quedarían sin sueldo, ellos, los médicos, los policías…
Puedo seguir y seguir, porque el programa da mucho de sí (lo referente al control y creación de medios de comunicación es truculento), pero estos cuatro puntos me parecían de los más disparatados. Hay otros dos puntos menores, pero que me parecen directamente autoritarios y chungos por el tufillo de odio de clase y de superioridad moral que rezuman: 35% de IVA para artículos de lujo y prohibición de los toros.
¿Porqué vamos a penalizar los artículos de lujo? ¿Es porque son para ricos? Los artículos de lujo son además para la clase media, el señor que toda su vida ha soñado con regalarle un Rolex a su mujer, o el que ahorra porque quiere comprarse un mueble antiguo y no uno de Ikea… Y además qué es un artículo de lujo y quien lo determina, ¿aquel que odia lo lujoso y no lo disfruta? ¿Un vino de 60 euros es un artículo de lujo? ¿Una Harley? ¿Un hotel de 5 estrellas? El mundo está lleno de sibaritas pobres que trabajan duro para darse un lujo, no se lo pongan más difícil, señores de Podemos. Además de que también en el mundo del artículo de lujo hay dependientas, empleados de la limpieza, auxiliares administrativos y un sin fin de personas que se irían a la calle.
Y con los toros lo mismo, yo entiendo que ustedes quieran un mundo a imagen de su visión y altura moral, pero empiecen antes por erradicar otras formas más extendidas y brutales pero menos mediáticas de tortura animal, como la ganadería industrial (a costa de hacer vegetariano al pueblo, tendría que ser) y dejen para el final nuestra degeneración patria antes de evangelizarnos con una prohibición.
HORTENSIAS
A Roque, en el primer aniversario de su muerte.
A tientas, Llegamos al fin De dar la vuelta entera Hasta llegar otra vez A la orilla de este Sol Donde te dejamos Venimos de doblar los cabos Sin saber de vientos, De subir los picos Sin saber del hielo, De ir por donde van Los que conocen la meta Pero no el camino. Y nos dicen que mañana partimos de nuevo, Es el mismo viaje Pero habrá menos picos Menos cabos Rectas más largas Autopistas Mapas El camino está aprendido, Serán pocas las novedades Porque ya sabemos cómo es La muerte de un venado sin ti El parpadeo del faro sin ti La canción que cierra la noche Sin ti Y todo sin ti va a ser igual otra vez, Nos dicen: Llegaremos de nuevo a este Sol Y llegaremos al venado muerto, al faro y a la canción que cierra, Y serán igual otra vez Y también tu cara seguirá igual en la foto Y lo único que amarilleará Será la nuestra en el espejo De este lento tiovivo de ausencias En el que vamos Acomodando la pena Y hoy al llegar a esta orilla fugaz Pienso en lo que debo hacer Para no salir mañana A buscarte otra vez Allí donde no queda más Que lo que hicimos juntos. Y me vienen a la cabeza Las hileras de hortensias, Que enmarcan el mar en los jardines del verano. Las flores que mejor crecen, donde te enterramos. Flores imprevisibles, Que en sus pétalos traducen La memoria química De lo que queda atrapado En cada grano de la tierra Año tras año. Y año tras año En el añil de un pétalo, En el violento carmín de otro, En el pálido gris de un ramo Seguimos mezclándonos La ceniza de tu cuerpo La mía de un cigarro, Una lágrima, el orín del perro, Siete tormentas, La sal de la espuma El sudor de un día de verano. En esa hilera de hortensias De imprevisibles colores, Nada es igual dos veranos, En ellas estas tú Estamos nosotros, Juntos Delante del pasado.
Reflejos (Taken with Cinemagram)
Door (Taken with Cinemagram)
Catch the board (Taken with Cinemagram)
Playa de Latas (Taken with Cinemagram)
Mis 25 álbumes favoritos de música popular.
Cómo el mundo no tiene suficientes listas estúpidas y vanidosas, voy a proporcionarles otra, sin más interés que el de hacer exhibición de la infalibilidad de mi criterio y quizás obtener alguna recomendación, o iniciar una discusión al respecto. Sólo el primer álbum es verdaderamente el primero, los demás no responden a un orden de preferencias.
El criterio utilizado es el más objetivo: número de reproducciones.
Por lo demás, veo difícil que la lista se amplíe o cambie, puesto que ya no escucho álbumes sino canciones sueltas.
1. Kind Of Blue, Miles Davis 2. Nashville Skyline, Bob Dylan 3. Talking Book, Stevie Wonder 4. Exile On Main Street, Rolling Stones 5. Cosmo's Factory, Creedence Clearwater Revival 6. Uprising, Bob Marley 7. A Tabua da Esmeralda, Jorge Ben 8. The Bossa Albums, Stan Getz, AC Jobim, Toquinho, Astrud Gilberto, etc 9. Abbey Road, The Beatles 10. Astral Weeks, Van Morrison 11. Sticky Fingers, The Rolling Stones 12. The Velvet Underground, The Velvet Underground (su tercer disco) 13. La Leyenda del Tiempo, Camarón de la Isla 14. Axis Bold as Love, Jimi Hendrix 15. Cinema Trascendental, Caetano Veloso 16. Ali Farka Toure, de Ali Farka Toure 17. "Semilla del Son", recopilatorio de son cubano de Santiago Auseron 18. La Cantina, de Lila Downs 19. Guitarras Callejeras, de Pata Negra 20. Buscando América, de Rubén Blades y Seis del Solar 21. New Skin for the Old Ceremony, Leonard Cohen 22. Harvest, Neil Young 23. The Harder They Come, Jimmy Cliff 24. Djelika, Toumani Diabate 25. Tassili, Tinariwen
Marmitako en Austin (Taken with Cinemagram)
Autodiagnóstico desde Boston
Y si yo me destruyo no habré muerto en mí porque seré aguas. No seré cementerio de imágenes porque vivo en permanente otoño de hojas blancas, porque soy un carburador de aire y distancia instalado en el sueño de las circunferencias.
Nunca moriré en mí ya porque he repartido mi bazo para alimentar palomas que se arrastran hambrientas en cada abismo de Boston Gardens.
Nunca moriré en mí ya porque he comprendido la inmensa pena de los parquímetros de Beacon Hill. Yo seré aguas, porque he intentado proteger la nieve de las aceras porque he sostenido la mirada rectangular de las limusinas porque he seguido silbando en los ascensores.
No moriré en mí, aunque me destruya.
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Boston, 1998