reacción es, en efecto, contraproducente a lo que cordura formalmente repararía en riesgo. escapar de dilemas sentimentales siempre le ha funcionado mejor que enfrentarse los desastres que tienden a desligarse de amoríos, ¿y cómo no? altivez es demasiado grande para si quiera considerar permitirse caer ante los encantos de cualquiera… y sin embargo, ahí está. la única persona que ha logrado hazaña digna de presumir; tras unos meses de encuentros informales y largas conversaciones nocturnas, se sorprendió a sí mismo cautivado por todos los sentimientos que florecen cada que se encuentra a su lado. por mucho que buscase, se ve certero de que jamás encontrará a alguien que logre arrebatarle suspiros y sonrisas con tal facilidad. primicia apunta cuál cañón a su pecho, pues aún en medio todo el afecto que le tiene le resulta imposible de olvidar descuido que ha dejado extraña melancolía entre ambos. parte de sí, la que sabe nunca podrá deshacerse de todo lo que siente por él, anhela lanzarse a brazos opuestos y profesar aflicción con la mínima esperanza de que el mayor no vuelva a rechazarlo. la otra, racional y orgullosa, aun resiente disputa que dio fin a vínculo. a infortunio contrario, tristeza es demasiado grande para dejarse llevar por el momento, y aunque vocablos ajenos logran que finalmente pose irises sobre su persona, mejillas teñidas de carmín advierten berrinche por venir. labios se parten para dar rienda suelta a rencor, más cualquier indicio de molestia es abruptamente arrebatado al escuchar declaración que irrumpe de enojo contrario. quiere protestar, pero se encuentra carente de palabras al dejar que inesperada confusión se abra paso por juicio. lo peor llega en forma de ultraje que se ve incapaz de contener. el contrario es demasiado rápido, o tal vez falta de reacción se ve propiciada por desconcierto. sea lo que sea, anatomía se congela ante repentina cercanía. caricia no le deja tiempo de elaborar desbordante conmoción, pero es el beso el que sin duda corrompe su careta de indiferencia. pupilas se ensanchan, sentimiento su corazón estallar con regocijo al conseguir aquello que ha anhelado por semanas, pero es precisa fruición la que incita resistencia. caos nubla claridad, dejando consigo cualquier rastro de contención tan pronto y el mayor vuelve a dictar distancia. pómulos arden en medio de bochorno e incordio, mismo efecto que detona sus lágrimas al forzar reflejo. ‘ ¿te parece gracioso? ’ timbre se ahoga con el nudo que dificulta hablar, pero no es suficiente para detener propósito. antes de dejarle alejarse, diestra se aferra a muñeca opuesta, recurriendo a su fuerza para detener caminar opuesto. ‘ ¿qué, acaso soy un juego para ti? ’ encarna al apresurar acción que, en un simple parpadeo, le deja frente al mayor. ‘ no te fue suficiente con romperme el corazón, ¿verdad? querías esto, querías verme así. ’ vulnerable, visión que solamente ha permitido para aquellos con los que comparte lazo familiar. ‘ sí vas a lastimarme para después reírte con tus amigas sólo hazlo y ya, no vuelvas a mi cuándo estoy haciendo todo lo posible para olvidarte. ’ implora en medio de llanto, deshaciendo agarre solo para llevar ambos puños al pecho opuesto, en repetidos golpes que carecen de fuerza alguna. ‘ deja de mentirme, deja de jugar conmigo. ’
hay una batalla dentro suyo, entre lo que le dice su cerebro y lo que le dice su corazón. su parte más racional le dice que se vaya, que deje de hacerle daño al menor y se vaya totalmente de su vida. la parte emocional, sin embargo, solo quiere volver a besarlo, tenerlo en sus brazos una vez más y ya no dejarlo ir como hizo la primera vez. sobre todo, esta parte suya parece ganar cuando lo ve llorando. “¿ese es el concepto que tienes de mi?” cuestiona, ligeramente herido por las palabras ajenas. esa nunca había sido su intención, aunque ahora parecía que lo mejor que hacía era romper el corazón ajeno, realmente no quiso hacerlo. otra vez, la parte racional toma la delantera cuando siente los golpes sobre su pecho. con cada uno, puede sentir su propio corazón romperse. “¡basta!” exclama tomándolo con fuerza de las muñecas para que dejara de golpearlo, volviendo a romper distancia. se encuentran a pocos centímetros, situación que hace meses lo haría sonreír de oreja a oreja ahora solo provoca una expresión seria en su rostro. “dejaré de hacerlo, no te preocupes, esta fue la última vez” sentencia, racionalidad ahoga egoísmo sentimental para que este no pueda volver a actuar como hace cortos minutos. “lamento haberte lastimado, lamento haberme aparecido en tu vida, de verdad lo siento” susurra, soltando las muñecas ajenas, para poder alejarse por última vez.