Candy Shop
Pov Lauren
Camila y yo íbamos sentadas en la parte trasera de la camioneta Wolf negra premiere que se dirigía a la casa de sus padres.
-¿Estas emocionada?.-Pregunte riendo mientras veía a la morena saltar en su asiento.
-¿¡Qué si lo estoy!?. Maldita sea, Lauren, ha pasado un año desde que no los veo. La gira estuvo larga.-Me dice con una voz llena de alegría.
-Lo sé, el lado bueno es que tenemos medio año para estar aquí en Miami.-Suspire cansada y feliz. Acabamos de aterrizan en Miami después de la gira por Europa que hicimos con las otras chicas. Probablemente ellas estarán con sus familias ahora.
-¡Si!, tenemos que aprovechar a lo máximo. Extraño tanto a Sofi.-Suspiro.
-¿Sabes que extraño yo?.-Pregunto viendo que la parte que separa los asientos delanteros de los traseros este arriba, mientras me acerco a ella.
-¿Qué?.-Contesta tranquilamente, viendo hacia las palmeras que pasaban por la ventanilla de la camioneta.
-Tener momentos a solas contigo...-Empecé a besar suavemente su cuello, mientras una de mis manos se apoyaba en su muslo derecho y la otra empezaba a cerrar la ventanilla polarizada.
-¿A si?.-Se muerde el labio mientras siente mi mano colándose dentro de su falda rosa palo.
-Como no tienes idea.-Le susurró al oído mientras tomo entre mis dientes el lóbulo de su oreja y lo jalo lentamente, para después succionarlo.
Ella volteó la cabeza y sus labios rosas chocaron con los míos para iniciar un baile sensual y delicioso. La tome del cuello para juntarla más a mi, ella puso sus manos en mis piernas y tomo impulso para sentarse a horcajadas encima mío.
-No sabes lo mal que me pones, Camz.-Ella sonrió maliciosamente y me tomo de las mejillas para volver a la sesión de besos.
Pose mis manos en el gran culo de Camila y empecé a amasarlo a mi antojo, apretaba fuerte y después soltaba para volver a iniciar. Ella bajo sus manos por mi cuello y terminaron en mi pecho donde las dejo quietas.
En la radio empezó a sonar Candy Shop de 50 Cent. (N/A: Les recomiendo que la pongan mientras leen esto.)
Camila empezó a mover sus caderas de adelante hacia atrás, lentamente, torturándome cada vez más. Moviendo su jugoso trasero en mi regazo. Me estaba regalando uno de los mejores LapDance de la jodida vida.
La voz gruesa del cantante masculino en combinación con la voz suave de la mujer, mientras Camila me besaba el cuello. Me estaban noqueando.
-Joder...-Susurre y sentí su sonrisa en mi punto de pulso. Tome la cadera de Camila mientras la acercaba más y acompañaba sus movimientos con algunos míos. Jadeé por la intensidad del momento.
Baje mis manos por el culo de Camila y las introducía dentro de la falda, con ambas manos apreté duro y lleve mis labios a los suyo, el beso fue cobrando más intensidad y cuando me quise dar cuenta. Tenía a Camila sin esa tanga color blanco, jadeando mi nombre, mientras yo metía y sacaba mis dedos dentro de ella.
Mi mano que estaba libre la lleve a su top blanco y lo jale hacia arriba para sacarlo mientras seguía con mis movimientos.
Recorrí su hombro izquierdo con mi mano y llegue al broche de su sujetador. Con una facilidad extrema lo desabroche y lo quite de su cuerpo.
Callaba los gemidos de mi novia en mi boca, los sonidos guturales que salían de su garganta cada vez eran más altos. Sabía que iba a llegar muy pronto, así que paré.
-¿Qué jodidos te pasa, Lauren?, ¡estaba a nada!.-Me empezaba a recriminar con las cejas juntas y las mejillas sonrosadas.
-Te ves hermosa.-Dije en un suspiro y eso hizo que su expresión se suavizará y se pusiera aún más colorada.
La tome de las mejillas y la bese apasionadamente. Después baje mis besos por su cuello, su clavícula y llegue a su pecho derecho.
Lo aprisione con mis labios, succione un poco, sentí las manos de mi amada en mi cabeza. Con mi lengua hice un círculo alrededor de su pezon y al último separe un poco la cabeza, para ver la cara de la deliciosa cubana que tenía encima. Sus labios entre abiertos y su mirada llena de deseo me hacían amarla más. Aparte de querer comérmela por todos los lugares en los que estuviéramos.
La mire fijamente a los ojos y le di un gran lametón a su pezon, tiró su cabeza hacia atrás y gimió ruidosamente.
-¡Sigue, no pares!.-Seguí chupando y disfrutando de su sabor. Después de una rato baje una de mis manos por su abdomen y coloque dos dedos en su clítoris.
-¡Ah!.-Gritó, empece a estimularlo en círculos, presionaba lo suficiente y ella empezaba a mover sus caderas. Me pase al pecho izquierdo y mordí su pezon, haciendo que otro grito saliera de su garganta.
Ella gemía y gritaba mi nombre, mientras jalaba mi cabello.
-¡Amor!, voy a acabar... ¡Ah!, más... más rápido.-Estaba al borde y yo quería darle un buen orgasmo antes que fuéramos con su familia a cenar.
De repente un pitido resonó por los altavoces de la camioneta de lujo, eso indicaba que se activarían los alta voces. De golpe introduje dos dedos en el interior de Camila mientras con la otra mano tapaba su boca, ya que grito tan fuerte que no me sorprendería que el conductor escuchara. Y hablando de él...
-Chicas, estamos a 5 minutos de llegar.-Dijo tranquilamente, yo acelere los movimientos en Camila.
-Salta y trata de no hacer ruido bebé.-Susurre sensualmente y ella obediente empezó a saltar en mis dedos. Su expresión no tiene parecido. Verla saltando encima de mi y sus pequeños pechos moviéndose de arriba a abajo me provocaban hacerle millones de cosas. Joder, la noche sería buena.
-¡Claro, gracias Rick!.-Dije tranquilamente mientras le daba besos en el cuello a mi novia.
De nuevo el pitido sonó y se cerraron los alta voces, destape la boca de Camila y salió un gemido que me erizó la piel. Ella había llegado al orgasmo.
-Maldita seas...-Susurró cansada y con la frente apoyada en mi hombro.
-Ni siquiera he acabado.
-¿A qué te...-No termino la frase porque gire mi cuerpo y tire a Camila en el asiento.
Me puse de rodillas en el asiento, tome la cadera de la cubana, con gran fuerza la subí a la altura de mis hombros. Ella no sabía qué hacer.
-Rápido, pon... tus piernas en mis hombros.-Dije rápidamente porque estaba a punto de soltarla. Ella entendió y obediente hizo lo que le dije.
Sacudí un poco mis brazos y los volví a poner alrededor de su cadera. Acerque mis labios a su feminidad y vi el rastro de su orgasmo en parte de sus muslos. Se me hizo agua la boca.
Sople un poco.
-Mierda, Lern.
Pase mi lengua por toda su longitud, saboreando ese intenso y dulce sabor de su feminidad. ¡Que jodida delicia!.
Empecé a lamer y ver su cara de placer mientras ella intentaba callar sus gemidos, mordiendo su ante brazo.
Apreté sus caderas y con una mano la sostuve. Empecé a lamer su clítoris y succionarlo lentamente, con la otra mano la volví a penetras con dos dedos. Aún no entiendo cómo pudimos hacer esa postura en una camioneta.
Mis embestidas junto con mis succiones hicieron que Camila llegara al orgasmo por segunda vez.
La regrese al asiento y la ayude a ponerse la falda, el sujetador y el top bien.
-¿Mi tanga?.-Susurró, buscándola con la mirada.
-Aquí.-Me encogí de hombros.
-Dámela, estamos a dos calles.-Estiro su brazo intentando quitarme su ropa.
-Nah, es un recuerdo, bebé.-Dije mientras me la guardaba rápidamente en la bolsa de mi chaqueta.
-¡Lern!. Dame mi tan... ¡MAMÁ, PAPÁ!.-Gritó del susto, ya que ellos abrieron la puerta.
Salió rápidamente con cuidado de que no se viera nada indebido y los abrazo junto a Sofi.
-¡Lauren, ya no eres una pequeña!.-Dijo Alejandro. Yo me sonroje mientras me abrazaba.
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