Dices que no te sientes cómodo usando protección, y yo me pongo nervioso al hablar contigo sobre esto.- ¿Por qué? -pregunto, frunciendo mi ceño, aunque pareces aceptar que los dos sois muy jóvenes, y me quedo un poco más tranquilo porque dices que la próxima vez lo usarás. Yo asiento con la cabeza.- Es mejor para ambos. Debéis disfrutar de vuestros estudios, vuestra juventud, vuestro amor... -sonrío, y doy un suave cachete con mi mano en tu mejilla, sin hacerte daño, de una forma cariñosa.- No vaya a ser que metas un gol, campeón -te guiño un rompiendo a reír, orgulloso de ti, de lo que me has contado, de saber que eres el hombre que quería que fueras, cuando te conocí de niño, aunque hubieras sido mío desde que naciste.
Axel Hoffman












