svbreviviente:
jang-yuri:
No respondió a su agradecimiento, simplemente presionando los labios luego de comprobar que aquella criatura ya no se movería. Tanto por ellas no lo había hecho, sino porque no había tenido oportunidad cuando estuvo en el exterior. Sin embargo, cuando la mujer siguió hablando tuvo que desviar la mirada hacia ella, escuchándola con una expresión que demostraba cierta impaciencia. Estaba segura de que cuando alguien le decía que no podía hacer algo hasta que se lo indicaran era una órden, pero no iba a ponerse a discutir por algo tan estúpido cuando necesitaban moverse de ahí. — ¿Siempre hablas demasiado en el medio de las crisis? — cuestionó en un gruñido bajo, guardándose la pistola en donde siempre e ignoró la sangre pegajosa que todavía tenía en las manos de otro encuentro. — Mierda — prosiguió en un susurro, ya no hacia ellas, pues escuchó un ruido cerca y ya sabía lo que vendría. — Si no quieres que esa niña quede traumada de por vida tienes que comenzar a moverte. —
Podía notar la insolencia en el rostro de la mujer, pero no podía rescindir de ella en esos momentos, donde en cada esquina podía encontrarse con alguno de los infectados. Se notaba su experiencia en el campo -Siempre que se acusa injustamente- respondió con la mayor tranquilidad del mundo. Se sobresaltó al escuchar un nuevo ruido y comprobó sus sospechas al escuchar la exclamación de la cazadora. Rápidamente levantó su daga dispuesta a defenderse. “Creo que ya es demasiado tarde para eso” pensó mientras dirigía una mirada rápida a la niña; la sangre en su daga pertenecía a un infectado que había atacado a la madre de la niña....-Oh no lo había pensado antes- dijo sarcásticamente en un susurro -¿alguna sugerencia?-.












