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INTELIGENCIA LABORAL / INTELIGENCIA EMPRESARIAL
La inteligencia emocional es la clave para que nuestras relaciones e interacciones sean un éxito y resulten beneficiosas para todas las partes implicadas. Como ya avanzara el doctor en psicología Hendrie Weisinger, el uso de la inteligencia emocional en nuestras relaciones con los demás se fragua en el desarrollo de una comunicación eficaz, en el desarrollo de la experiencia interpersonal y en ayudar a los demás a ayudarse a sí mismos.
En el ámbito laboral, el tiempo que dedicamos en cada jornada de trabajo a interrelacionarnos con los demás puede resultar importantísimo. La interacción con miembros de nuestra unidad o grupo de trabajo, con jefes y colaboradores, con clientes y proveedores puede llevarnos a negociar intereses o resolver conflictos, a dirigir o guiar y a fomentar el espíritu de equipo.
Una organización laboral es un sistema orgánico que depende de la interrelación de las y los individuos que forman parte en ella. De ahí que sea importante para el éxito de una entidad, no sólo que todos los empleados y empleadas aprovechen al máximo sus capacidades, sino que también ayuden a otras personas a hacer lo propio.
La base de cualquier relación es la comunicación. La comunicación establece conexiones y las conexiones forjan relaciones. Es fundamental disponer de una capacidad de comunicación eficaz en el trabajo. Unas palabras equivocadas, unos gestos imprudentes o unos conceptos mal interpretados pueden generar situaciones no deseadas. Para mejorar nuestras relaciones con los demás debemos desarrollar técnicas eficaces como:
Exteriorización: transmitir con claridad al otro lo que pensamos, sentimos y queremos.
Asertividad: defender nuestras opiniones, ideas y necesidades al mismo tiempo que respetamos a los demás.
Atención dinámica: escuchar de verdad lo que dicen los demás.
Crítica: compartir, de forma constructiva, nuestras ideas y sentimientos sobre las ideas y los actos de otra persona.
Comunicación de equipo: comunicarnos en una situación de grupo.
Las dos habilidades fundamentales que conducen al conocimiento experto de las relaciones interpersonales son, por una parte, la habilidad para analizar una relación y ejercitarla de forma productiva y, por otra, la habilidad de comunicarnos en los niveles adecuados para producir un intercambio eficaz de información.
En ese sentido, debemos reconocer las emociones y sentimientos de los demás y reaccionar convenientemente ante los mismos, así como emplear las emociones para resolver las situaciones de forma productiva y utilizarlas para ayudar a los demás a ayudarse a sí mismos. Nuestra capacidad para lograrlo reforzará nuestra posición en la organización: además de conseguir hacer más cosas por contar con el consenso y la colaboración de las demás personas, el resto nos considerará un miembro indispensable para tener en su grupo.
En suma, debemos ayudar a los demás a controlar sus emociones, a comunicarse con eficacia, a solucionar sus problemas, a resolver sus conflictos y a sentirse motivados. Nuestra capacidad para ayudar a los demás, junto con nuestro trato acertado en las relaciones interpersonales y nuestra propia inteligencia emocional, pueden ayudarnos a crear una organización emocionalmente inteligente
Aunque se suela decir que en el trabajo debemos dejar a un lado las emociones, lo cierto es que no es correcto. Si dejamos a un lado estas emociones, no comprenderemos nunca nuestros estados de ánimo. Si estamos tristes o enfadados, transmitiremos una imagen incomprensible para el resto, que no sabrá en ningún momento qué nos sucede. Por este motivo, la inteligencia emocional en el trabajo es esencial.
Asimismo, si no aplicamos la inteligencia emocional en terceros, nunca sabremos a que se deben determinados comportamientos, llegando incluso a tomarnos como algo personal algunas contestaciones desafortunadas que podrían ser explicadas perfectamente.
Para ello, es esencial tener una buena comunicación con todo el mundo. Comunicándonos, lograremos descubrir todo lo que necesitamos para poner a trabajar nuestra inteligencia emocional.
Existen varias herramientas dentro de la inteligencia emocional que nos ayudarán a manejar todo este mundo de sentimientos. Por ejemplo, es importante exteriorizar. Para ello, es fundamental transmitir con toda claridad que nos sucede, pensamos, queremos o sentimos. De esta forma los compañeros nos comprenderán.
Es importante también la atención dinámica. No se trata de escuchar sin más, la otra persona debe saber que nos está interesando lo que dice.
En vez de discutir sin más, debemos poner en práctica la asertividad. La asertividad defiende un comportamiento comunicacional en el que nunca nos mostraremos agresivos ni pasivos. Daremos nuestro punto de vista al mismo tiempo que nos pondremos en el lugar de la otra persona. Así, nuestras críticas serán aceptadas mucho mejor.
La empatía es importantísima. Debemos ser empáticos con nuestros compañeros, así lograremos ver las perspectivas de los mismos y obtendremos más información acerca de sus sentimientos.
Gracias a estas herramientas podremos manejar nuestros sentimientos y guiar las emociones de los demás. Así, los conflictos podrán resolverse de forma más efectiva.
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INTELIGENCIA EMPRESARIAL
Se denomina inteligencia empresarial, inteligencia de negocios o BI (del inglés business intelligence), al conjunto de estrategias y aspectos relevantes enfocados a la administración y creación de conocimiento sobre el medio, a través del análisis de los datos existentes en una organización o empresa.
Es posible diferenciar datos, informaciones, y conocimientos, conceptos en los que se centra la inteligencia empresarial, ya que como sabemos, un dato es algo vago, por ejemplo "10 000", la información es algo más preciso, por ejemplo "Las ventas del mes de mayo fueron de 10 000", y el conocimiento se obtiene mediante el análisis de la información, por ejemplo "Las ventas del mes de mayo fueron 10 000. Mayo es el mes más bajo en ventas". Aquí es donde la BI entra en juego, ya que al obtener conocimiento del negocio una vez capturada la información de todas las áreas en la empresa, es posible establecer estrategias y determinar cuáles son las fortalezas y las debilidades.
El término inteligencias empresariales se refiere al uso de datos en una empresa para facilitar la toma de decisiones. Abarca la comprensión del funcionamiento actual de la empresa, bien como la anticipación de acontecimientos futuros, con el objetivo de ofrecer conocimientos para respaldar las decisiones empresariales.
Las herramientas de inteligencia se basan en la utilización de un sistema de información de inteligencia que se forma con distintos datos extraídos de la producción, con información relacionada con la empresa o sus ámbitos, y con datos económicos.
Mediante las herramientas y técnicas ELT (extraer, cargar y transformar), o actualmente ETL (extraer, transformar y cargar), se extraen los datos de distintas fuentes, se depuran y preparan (homogeneización de los datos), para luego cargarlos en un almacén de datos.
La vida o el periodo de éxito de un software de inteligencia de negocios dependerá únicamente del éxito de su uso en beneficio de la empresa; si esta empresa es capaz de incrementar su nivel financiero-administrativo y sus decisiones mejoran la actuación de la empresa, el software de inteligencia de negocios seguirá presente mucho tiempo, en caso contrario será sustituido por otro que aporte mejores y más precisos resultados.
Finalmente, las herramientas de inteligencia analítica posibilitan el modelado de las representaciones basadas en consultas para crear un cuadro de mando integral que sirve de base para la presentación de informes.
Optimización del stock
Los sectores con una marcada estacionalidad a menudo tienen importantes problemas para lograr optimizar adecuadamente el stock. Por ejemplo, si las ventas de un determinado producto se disparan en verano o durante las fiestas de navidad, resulta complicado almacenar la cantidad adecuada para maximizar los beneficios.
En este sentido, algunas empresas del sector conservero o de la alimentación en general han logrado aumentar la rentabilidad en cifras cercanas al 10% mediante técnicas de BI basadas en:
Implantación de algún sistema de soporte de la decisión (DSS).
Análisis exhaustivo de los datos históricos de ventas e inventarios de productos almacenados.
Fidelización de clientes
Los procesos de inteligencia de negocios son también muy útiles para detectar los clientes más rentables de, por ejemplo, una cadena de supermercados o de ropa, para posteriormente fidelizarlos.
Detección y corrección de desviaciones presupuestarias
Un análisis de los objetivos estratégicos de la propia empresa mediante la implantación de un cuadro de mandos integral (Balance Scorecard) puede detectar, en poco tiempo, el motivo de estas desviaciones y posibilitar su rápida corrección. En ocasiones, el problema puede ser la falta de adecuación entre las operaciones de publicidad y marketing y las necesidades reales de la empresa.
Problemas de pequeños negocios
Es una opinión tan generalizada como errónea considerar que el BI sólo es útil para las grandes empresas. Sencillos sistemas de inteligencia empresarial pueden resultar de gran ayuda a pequeños negocios para decidir, por ejemplo, que horario es el más adecuado o cuál es el día de la semana más conveniente para tomárselo de descanso.
#JANETH_SOLARES :) :)


















