-

Product Placement

blake kathryn
Keni
Claire Keane

Kiana Khansmith

izzy's playlists!
$LAYYYTER
No title available
tumblr dot com
Show & Tell

No title available
★
cherry valley forever
Today's Document

roma★

oozey mess
TMBGareOK. The Official They Might Be Giants tumblr
Sweet Seals For You, Always
Cosimo Galluzzi
untitled

seen from Sweden

seen from Singapore

seen from United States

seen from Türkiye
seen from Saudi Arabia

seen from United States

seen from United States

seen from Brazil

seen from Canada
seen from Belarus

seen from United Kingdom

seen from Indonesia
seen from Japan
seen from United States

seen from United States

seen from United States

seen from United Kingdom

seen from Malaysia
seen from United States
seen from United States
@javicrplxnes
-
rewrite the stars + @javicrplxnes
— ¡Lamento la demora! - fue lo primero en decirle al llegar a su lado, sentados sobre la manta larga en el suelo, llevaba unos jeans y una blusa sencilla, tennis en lugar de sus característicos zapatos de tacón y un abrigo grueso. Suspiró y con toda naturalidad se recargó en su hombro, agotada. — Las clases hoy fueron terribles, y había demasiado tráfico. - gruñó. — ¡Pero traje la comida china que tanto nos gusta! - sonrió, mostrándole la bolsa de comida a su lado.
“No importa cuando lo lamentes, no podrás reparar que me habéis hecho perder el tiempo y he tenido que mirar las estrellas sin ti... y sin comida.” Bromeó, feliz sin embargo de la llegada de la chica. Sin pensarlo dos veces, rodeó sus hombros con uno de sus brazos, mientras ambos se acomodaban bien sobre la manta. “¿Tráfico? ¿En Nueva York? Que extraño.” Era imposible para él parar de hacerle bullying, sobre todo cuando lo había dejado tanto tiempo solo, mismo que utilizó para pensar las mil maneras en las que le molestaría una vez que llegara. “Está bien, voy a parar sólo por la comida china.”
pachcmamc:
Bien, un placer Javi. —con una risa bailando en su rostro, estrechó su mano. —Mis rezos fueron escuchados. —siguió la cuerda, llevando sus manos a los bolsillo esperando entibiarlos, esperando que la puerta sea abierta. —Oh, desde las 3. Pero estuve paseando, cuando volví recien recordé que, que olvidé la llave. ¿Vienes de trabajar? —intentó adivinar, supuso su suerte por los horarios de los inquilinos, trabajos estudios etc.
Al cabo de un par de giros, la puerta quedó abierta y el castaño se apartó para que Eduardo pudiese pasar primero, ya que él había estado allí fuera por más tiempo. “Genial ¿a dónde fuiste?” Inquirió curioso, esperando escuchar acerca de algún lugar nuevo para conocer en su tiempo libre. Ante su pregunta, asintió, respondiendo en el proceso de echar llave otra vez. “Sí, sobrevuelo Nueva York en helicóptero para los turistas.” Explicó, volviéndose hacia Eduardo nuevamente. “Es entre trabajo y práctica profesional, así que no me quejo.” Se encogió de hombros, antes de continuar con otra pregunta. “¿Qué hay de ti? ¿Estudias o trabajas?”
beautyxdesire:
Decir que estaba inquieta y nerviosa era ser amable. Tenía los nervios de punta. No conforme con la extraña visión durante las últimas noches esa misteriosa carta había venido a ser la gota que derramó el vaso. Primero porque era tremendamente descabellada, insistía en repetirse a sí misma que se trataba de una broma de muy mal gusto, y como toda broma de mal gusto, no iba a tolerarla. Bajó hasta la planta baja y apretó los labios, mirando las cajas de buzón en las que no parecía haber nada extraño. Gruñó por lo bajo, impaciente y al ver a alguien cruzar por ahí no dudó en alzar la voz para hacer notar que se dirigía a el(la) y no pasar como una loca. Ya suficiente tenía con sentirse así. — Disculpa. - se giró despacio, con una seriedad inusual. — ¿Sabes si tenemos al mismo cartero de siempre? ¿O si alguien que no vive aquí ha entrado últimamente? - pregunta, como si sus cuestionamientos no fueran lo suficientemente sospechosos.
No había hablado con nadie acerca de la carta desde que había leído su contenido. Más que extrañarlo, lo asustaba, pues se conectaba tremendamente con la pesadilla que había tenido, pero era imposible que hubiese venido de alguien humano ¿de qué forma sabrían acerca del sol y la muerte, si no? ¿o que precisamente había soñado con ello?
Pasar por la zona de la correspondencia le producía escalofríos por el momento, así que había procurado evitarla durante un tiempo, en lo que el mal rollo se le pasaba. Sin embargo, la sola presencia de la rubia lo llevó a dar media vuelta y dirigirse sin flanquear directo a la zona, atrapando sus palabras en el camino. Al parecer, Gabrielle todavía no se había percatado muy bien de con quién estaba hablando, pues no creyó que después de aquella noche en la lavandería, el trato sería el mismo, además, sus palabras tenían cierta relación con lo que había estado pensando hacía un momento, cosa que encendió la curiosidad del muchacho. “Esa parece una pregunta para una cámara de seguridad.” Murmuró, posándose más cerca para quedar dentro del rango de visión de la mujer, con una sonrisa landina. “Hola, Gaby...”
¡Llegaste! —giró al reconocer el rostro del edificio, levantándose torpemente tomando su correspondencia y su vaso vacio de café de las escalinatas de la entrada del Harvest. Había salido a despejarse, recoger sus cartas -mas que nada suscripciones a revistas y cuentas- y tomar algo. Al volver, se dio cuenta que habia olvidado sus llaves. Tenía apenas una hora sentado alli, y ya se habia cansado de encontrar indicios de algun remitente en esa bendita carta dorada. Lo de adentro era mas desconcertante para Eduardo, o mejor dicho quería ignorar que entendía esas palabras. —hey, umh, soy Eduardo, —se apuntó al pecho, esperando que lo reconociera, pues ni el conocía a todos aun. —Me quedé afuera, pensé que nadie llegaría.
Estaba a punto de preguntarle si se había olvidado la llave dentro, cuando el mismo castaño se lo confirmó, antes de que Javi siquiera dijera algo.
“Ah ¿qué tal? yo soy Javi.” se apuntó también al pecho, para bromear acerca del ademán que había hecho, pero después ofreció su mano. “Descuida, ha llegado tu salvación.” Bramó, haciendo tintinear las llaves en una de sus manos, para después abrir la puerta principal del edificio. “¿Cuánto tiempo llevabas ahí?”
Querido Ícaro…
¿De nuevo volando cerca del sol?
Eso ya te mató antes.
¿No aprendiste nada la primera vez?
El sueño que había tenido anoche la aterraba. Había despertado con lágrimas en los ojos, alterada por haberse imaginado cazando y dañando animales mientras dormía, cuando diariamente dedicaba su vida a salvar la vida de los mismos. ¿Por qué habría de querer lastimar a esas criaturas? El solo imaginarlo le ponía los pelos de punta, razón por la cual sus pensamientos estuvieron sumidos en un universo alterno durante toda la mañana y luego de varios inoportunos sucesos, se dirige cansada y rendida a su apartamento. En el pasillo, no logra prever la presencia de otro y su anatomía impacta con la ajena, provocando que las pertenencias de ambos cayeran al suelo. “Lo siento, de verdad lo siento.” Se disculpa mientras comienza a recoger todo. “Es mi culpa, es solo que…” Hace una pequeña pausa, tratando de retener las ganas de llorar. “No he tenido un buen día.”
Javier no estaba teniendo una mañana tan buena, apenas había dormido un par de horas por quedarse estudiando para un examen importante que tenía por la tarde y si no dormía, generalmente estaba muy irritable. No tenía ánimos de preparar nada por sí mismo para desayunar, así que, llevando su propio vaso térmico, se decidió a bajar a la cafetería, en espera de conseguir su bebida y algo para comer. Sus reflejos no estaban al cien por ciento, así que le fue casi inevitable chocar con la chica al dar vuelta en la esquina de uno de los pasillos, dejando caer el vaso. Por tener la intención de recoger este antes de que tocara el suelo, el movimiento lo llevó a chocar la cabeza con la de la contraria, sintiéndose inmediatamente avergonzado de ello. “¡Ouch!” Murmuró, llevándose una mano a la frente, antes de poder dar sus disculpas. “Lo siento mucho.” dijo casi a la par de ella, volviendo a inclinarse para recoger sus pertenencias y las de la chica. “¿Estás bien?¿Te golpeaste muy fuerte?” fue lo primero que pensó debido a su reacción, ignorando que ella también había tenido un mal día hasta que lo mencionó. “Bueno, creo que no he ayudado mucho a eso, deberías sentarte un momento, no vayas a desmayarte o algo así.” bromeó.
beautyxdesire:
El pulso de Javier se había disparado por completo, su piel se hallaba ya hirviendo y la única fuente de aire que recibía era el poco que alcanzaba a inspirar entre el mínimo espacio que de vez en cuando se formaba entre sus besos. Había recorrido todo su abdomen hasta llegar a su entrepierna y mucho antes de posarse en su centro, se aseguró de saborear sus muslos y la piel de su vientre. Finalmente conectó su mirada a la suya un segundo y la presión en su nuca por parte de la rubia le indicó que no debía detenerse. Sus manos tiraron del borde de sus bragas y disfrutando cada segundo, las deslizó sin prisa alguna por sus largas piernas, esperando tentarla un momento, antes de proseguir. “Por supuesto que no, sólo a las que se llaman Gabrielle.” Decidió bromear, ahora con un mejor control de sus palabras. La adrenalina del momento estaba reduciendo el alcohol en su sistema, pero así lo desapareciera, el castaño no pensaba detenerse. No era cosa de la bebida.
Su boca se apegó nuevamente a su cuerpo, desde el costado de su rodilla, hasta el interior de su muslo. Por supuesto que estaba tan impaciente como ella, pero era un caballero y le habían enseñado que las damas siempre iban primero. Sus labios se enterraron en su cuerpo y pronto se volvieron un dueto en compañía de su lengua. No se separaría de su piel hasta que Gabrielle se lo indicara.
Ayudándose de sus manos, separó bien sus muslos y tomó sus piernas en una posición firme, donde tuviera total control de ellas. “Quieta ahí.”
tcrnascl:
Sus brazos lo rodean con fuerza mientras gira, tiene incluso que recoger los pies, no supo que todo lo que necesitaba para sentirse menos estresada era, precisamente, ese abrazo y el olor de su perfume inhundándole las fosas nasales. Al bajar se agarró de sus hombros y la sonrisa se mantuvo, aún feliz de verlo. — Gracias, todo ha tomado un rumbo que no esperaba, pero me alegra encontrarte en el proceso. - admite, dándose cuenta un poco tarde de lo que ha dicho y que provoca que un inocente color rosado tiña sus pómulos. Al oír sobre sus planes sonríe ampliamente, no olvidaba que en una de sus pláticas nocturnas más honestas Javier le había confesado que convertirse en piloto era su sueño desde siempre, saberlo más cerca de esa meta la hace feliz. — ¡Eso es asombroso! De verdad me da mucho gusto por ti, no conozco a nadie que ame estar en el aire como tú. Además de que siempre te la pasas en las nubes. - lo molestó, como en aquellos días universitarios. Entre saber que, efectivamente él vivía ahí y sus ofrecimientos, Elena supo que muy probablemente en su distracción el español no había unido las piezas en su cabeza con la misma facilidad que ella. — Javi, Javi… - intentó detener su hablar, pero fue unítul, esperó a que él mismo lo hiciera. — Javi, voy a vivir aquí. Estoy esperando que me den mi juego de llaves, de hecho. - dice, conteniendo una risa. — Pero acepto esa copa como celebración y bienvenida al lugar.
Con ayuda de las palabras de la fémina, Javier reparó en lo curioso que era volverse a encontrar, ya que venían de lugares completamente opuestos y, sinceramente, cuando se despidieron, Javi jamás pensó que volvería a verla alguna vez, puesto que tenían planes de vida completamente diferentes y responsabilidades muy distintas, además de familias. “También me alegra encontrarte otra vez, Lena.” Admite, encogiéndose de hombros antes de depositar un beso en la sonrosada mejilla de la chica. Esperaba que esta vez, no tuviesen que despedirse demasiado pronto, o de lo contrario, no la dejaría marchar. “Muchas gracias. Y, objetaría a lo último, pero ambos sabemos que es verdad.” Aún cuando ya había puesto los pies en la tierra, la mente del muchacho estaba dispersa por todos lados, tanto que continuaba hablándole sobre el tiempo que debían pasar juntos y la celebración, que una vez que decidió callarse, le tomó muy por sorpresa la noticia. “¡¿Estás de coña?! ¡No me lo puedo creer!” Exclamó, por completo feliz y volvió a rodear a la chica con los brazos, para repetir el movimiento que había hecho al saludarla. Si su mente se había ido por todos lados enterándose tan solo de su visita, esta vez comenzó a maquinar muchas más cosas que podían hacer juntos y distintos lugares que tenía que mostrarle. Sin embargo, se detuvo, fijándose una vez más en lo que la pelinegra había dicho y en que él podía solucionar eso. “¡Oh! Ven conmigo, yo puedo dártelas, mi hermano es el superintendente y las guarda todas en el apartamento.” Esto último lo dijo demasiado rápido, todavía absuelto en la emoción.
💕 + Elena
“Dr. Love thinks that a relationship between Javier and Elena has a very good chance of being successful, but this doesn’t mean that you don’t have to work on the relationship. Remember that every relationship needs spending time together, talking with each other etc.“
Luna o Sol?
“Todavía me es complicado volar por la noche, así que Sol. No puedo volar sin el Sol”
Kronos: Have you ever stolen anything?
“La verdad es que no. Galletas de la alacena cuando era un crío, probablemente. Y seguro que algún jersey a mi hermano, pero no puedo recordar cuál y él tampoco. Como sea, no creo que eso cuente como un robo.”
beautyxdesire:
“¿Que si me gusta?” Optó por dejar ese cuestionamiento sin responder, la rubia ya sabía que la respuesta era más que afirmativa y prefirió concentrarse en retirarle el vestido, que ya estaba entrometiéndose entre sus manos y los muslos de la mujer que tanta urgencia tenía por sentir. Deslizó la tela hacia arriba, permitiéndose acariciar sus curvas en el proceso, mismas a las que el vestido se ceñía elegantemente. La parte superior fue mucho más sencilla de retirar, ya que la espalda estaba abierta y simplemente debió deslizarla por sus brazos.
Su bonito conjunto de ropa interior se transformó en una presión en sus pantalones y se dio el lujo de visualizar su cuerpo antes de dirigirse directamente a sus labios como primer reflejo. “Gabrielle.” Repitió aliento con aliento, tirando de la parte trasera de sus rodillas hacia sí para retomar la cercanía que tenían momentos antes del vestido, acomodándose entre sus piernas, hasta que las mimas decidieron rodearlo por completo. “Yo soy Javier, mucho gusto.” Hizo énfasis en la palabra, sin poder abandonar la caricia de sus labios, de los que solo quería obtener más. Dejó un ligero mordisco en su inferior antes de separarse, para encargarse de su pantalón, el cual dejó caer para más comodidad, casi en el mismo espacio en el que había caído su vestido.
Le observó una vez más, con un semblante mucho más oscuro y entonces devolvió sus labios a ella, comenzando por una clavícula y bajando por el camino entre sus pechos, que no se demoró acariciar aún sobre el sujetador, siguiendo el trayecto hasta su abdomen, en donde hizo presión en el mismo, indicándole que se recostara lo que pudiera sobre la máquina, en lo que llegaba al punto que la fémina estaba esperando.
Arawn: What is the most terrifying thing you’ve ever done?
“Eso definitivamente tiene que ser la vez que aterricé un aeroplano en plena tormenta. Primero no podíamos hacerlo porque la pista estaba congelada, así que nos quedamos de mala hostia en el aire con una turbulencia de terror hasta que nos autorizaron. Cuando las ruedas del aeroplano tocaron la pista, yo acepté mi muerte y solo me quedé esperando que diera mal la curva, pero afortunadamente todo salió bien. Mi instructor y yo nos quedamos abordo por unos cuarenta minutos más hasta que pudimos movernos otra vez. Incluso tuve que llamar a mi hermano para que viniese a por mi. La peor experiencia de mi vida.”
tcrnascl:
Había preguntado sin cuidado, palabras al aire para quién lograra escucharla. No imaginó que el destino la pondría de nuevo frente a él, el corazón le late con fuerza y sus labios dibujan una sonrisa amplia y resplandeciente. Lo que más habría esperado era encontrárselo en el aéropuerto, hubo una pizca de desilusión cuando no fue así, pero velo ahí en el edificio era mucho mejor. Una cara conocida entre tantos cambios. — ¡Javi! - saluda, confirmándole que se trata de ella, sin pensarlo mucho se acerca a darle un abrazo. En nombre del tiempo en que no se han visto y en parte, porque es algo que siente que puede hacer con confianza. La familiaridad del idioma le da un descanso a su cabeza que está por estallar. — ¡Sí! Volví a México para mi graduación y presentar mi examen profesional, pero me dieron una beca para estudiar un diplomado sobre seguridad nacional y… ¡Heme aquí! - dice, encogiéndose de hombros. — ¿Y tú? ¿Vives aquí?
Al momento en que la pelinegra se acercó, Javier la envolvió en sus brazos y giró sobre sus pies, deteniéndola de la cintura, por lo que los suyos quedaron suspendidos un momento. Elena significaba algo conocido en un mundo de cosas inciertas. Sentía que con ella no tenía barrera alguna, en especial por el tiempo que habían compartido durante el intercambio. “¡Enhorabuena! ¡Muchas felicidades!” Mencionó con mucha emoción una vez que la devolvió al suelo, sintiendo un gran orgullo por la que se había convertido en su mejor amiga. “Sí, me he venido a vivir con mi hermano y estoy por sacar la licencia de piloto.” Quizo recordarle. Habían hablado un poco al respecto entre mensajes, pero Javi todavía no había tenido tiempo de ahondar en el tema, aunque, ahora que Elena se encontraba allí, esperaba que se pudiesen poner al tanto. “Ven conmigo, voy a invitarte una copa en mi apartamento, que esto se tiene que celebrar.” Pidió, esperando que pudiese quedarse, pues todavía no le había pasado por la cabeza que la chica podría estar viviendo allí también. “¿En donde te estáis quedando?” No iba a permitirle que pagara un hotel, de ser así, Javi la invitaría al apartamento, seguramente a su hermano no le importaba.
tcrnascl:
Su llegada acaba de completarse, subir cajas y maletas no era precisamente su sueño universitario pero ahí estaba, el diplomado sobre Seguridad Nacional comenzaría la semana siguiente y apenas le había dado tiempo para mudarse. Espera en el lobby por las llaves del departamento cuando un ruido bastante perturbador la sorprende, entonces no duda en acercarse a quién está cerca. — Disculpa… ¿Oyes eso? ¿No es esa la alarma contra incendios?
Javier por fin había cruzado las puertas del edificio después de una mañana de trabajo. Había sobrevolado Nueva York en helicóptero durante un par de horas para algunos turistas y tenía la espalda bastante entumida gracias al asiento de piloto, por lo que ni siquiera iba a optar por las escaleras como lo hacía siempre. Sin embargo, la voz de la chica le impidió pasar de largo el área del lobby y se giró de inmediato en dirección a ella, no tratarse de nadie más. Se aproximó cauteloso, estudiándola para no confundir a alguien por equivocación, pues lo último que había sabido de ella era que había regresado a su país. “¿Eres tú, Lena?” Le preguntó a espaldas en el idioma que compartían y sus cejas se elevaron, antes de confirmar, en sorpresa, que sí que lo era. “¿Pero qué ha pasado contigo? Pensé que ya estabais en México...”