Trece
Esta es la historia de una herida.
Una herida que no desaparece,
cuyo tamaño se magnifica.
Es complicado despedirse de ella, ya que es tardÃa.
Vamos a bautizarla como "Trece".
Sabes que te hiere, pero le tienes afecto.
Solo te trae mala suerte y tú no eres valiente.
Cuando es la causante de tus lágrimas, te llama quejica.
Entonces, para evitar esa despedida, terminas coloreando sus defectos
y consideras que tú eres el culpable de lo que uno siente.Â
Finalmente, llegas a ese punto,  Â
en el que te replanteas si, ciertamente, compensa que estéis juntos.Â
Asà que, por favor, Trece, rectifica; Â
porque para que uno sea grande, no hace falta matar lo ajeno.
Sé que este adiós es lo mejor para ambos, pese a que te vaya a echar de menos.










