Capitulo 2 : Riders On The Storm Pt.1
Titulo del Capitulo: Riders On The Storm Parte 1
Autor: Nerissa Leone
Clasificación: NC-17
Genero: Sobrenatural, Angustia, Drama, Misterio, Romance
Después de un mes, Skarsgard al fin llamó a su presencia al Bennett, citándolo en Sicilia, como una simple broma personal, hacer que fuera a él en donde se supone q su Familia había nacido y ejercido su poder.
Durante ese tiempo había recibido airadas llamadas de La Familia, aunque habían decidido a final de cuentas invertir en el nuevo negocio, el punto había sido demostrarles lo útil que resultaba drenar vampiros enemigos, ahora tendría una junta con la sociedad Italiana y quería tenerlo a su lado. Aunque sabía q sus dotes de convicción no serian de mucha utilidad y su destreza era simplemente nula, tenerlo a su lado como un trofeo valdría lo suficiente para él.
Para Adrian, aquel mes había sido diferente, esas largas noches y días en los que había estado constantemente vigilado, a donde quiera que iba ahí había un guarda espaldas detrás de él, cuidando hasta de lo que se alimentaba.
La vida a partir de aquel encuentro con Skarsgard, se había vuelto aburrida, además que le tenían castigado, y el castigo consistía en no salir de Nueva York ni por trabajo, por lo que la grabación del disco de su banda, se había trasladado a los estudios de Bloody Rose Co., y las giras hasta que todo se viera equilibrado, por suerte, el dinero no se lo habían restringido.
Se sentía demasiado hastiado con todo el asunto, aun que algo bueno de todo eso, es que su abuelo, el Don y su padre, pese al regaño, habían acordado que sería una buena oportunidad de cerrar os tratos con el Señor Northman y ver de qué iba todo el negocio, y probablemente él y Kenneth, como solían decirle a Michael ellos, podrían encargarse de este, ya que ambos se manejaban por el tipo de lugares en que todo el negocio de la sangre era más viable.
Su vida se manejaba por todo lo que era Nueva York y los suburbios, hasta ese momento, en el que recibió una llamada de la asistente o algo así del señor Skarsgard, para encontrarse en Sicilia, así que había tomado el jet privado de la familia, acompañado por sus guarda espalas, ya que explícitamente le había pedido asistir solo, sin nadie más que la gente necesaria.
El avión llego a la hora programada, la comitiva estaba ahí para recibir al joven vampiro, solo una secretaria y un par de guardaespaldas lo acompañaban, lo adecuado para "la mano derecha" del señor Northman
Adrian bajo del avión, con calma, arto de ir sentado tantas horas, cuidando que el maldito sol de la tarde no le dañara. Aun acompañado por la guardia, espero en la aduana, para que checaran su documentación, y tramites de ley, hasta salir de aquel lugar a la sala de espera encontrando al señor Skarsgard ahí, de pie frente a él.
-Buonna Notte signior Skarsgard-saludo quitándose los lentes que llevaba puestos.
Al verlo bajar, lo único que se le ocurrió pensar era que su finta era más propia de un rockstar que de un hombre de negocios, aunque seguía pareciendo apetecible ante sus ojos
-Joven Bennett, un placer....- contesto Siegfried con voz susurrante, mirándole por encima de los lentes oscuros- una lástima que sea en estas horas.
Gracias a su edad, el vampiro podía darse el lujo de mostrarse en esas horas sin mayor daño, así que ahora destacaba en el aeropuerto, vestido en su totalidad de negro, sin corbata, pero aun así sin perder la formalidad.
-Sí, lastima.-dijo el joven, poniéndose nuevamente las gafas de sol, que eran de mucha ayuda, pues el sol no se metía del todo y por ende, también lo hacía sentir débil.
-¿Nos vamos?- pregunto el vampiro mayor, sin esperar respuesta, solo se giro esperando que lo siguieran todos, como siempre.
Adrian lo siguió hasta el auto que los transportaría, a toda la comitiva que les acompañaba y a ambos vampiros.
Sin mirar a nadie más, Siegfried subió a la camioneta, su comitiva ya estaba al tanto de las costumbres de su jefe, así que se adelantaban a cada necesidad, abriéndole la puerta, y por consiguiente a su acompañante.
Su secretaria subió en el asiento delantero, y el par de guardaespaldas subieron a otro vehículo
-¿Tuvo un buen viaje joven Bennett?- pregunto sin quitar la vista del paisaje, ignorándole a propósito.
-Si a buen viaje se refiere a tener que correr el riesgo de ser reducido a cenizas, si.-contesto, suspirando, recargándose en el cristal de la camioneta, cerrando solo un poco los ojos que le escocían horrorosamente.
Se llevo una mano al ojo derecho, frotándolo levemente para mitigar así un poco el escozor que sentía.
-Vanessa- solo dijo antes de que la secretaria se volteara, ofreciéndole una botella al joven vampiro.
-No será algo fresco, pero le ayudara con los síntomas del jetlag- dijo casualmente- espero que luzca en su mejor momento cuando sea la hora de la reunión, sería una lástima que este viaje sea en vano para usted.
Dijo el vampiro mayor, mirándole discretamente antes de perder nuevamente su vista hacia el camino.
Mientras tanto Adrian tomo la botella, abriéndola y bebiendo el contenido de un solo trago, que en efecto, le hiso sentir un poco mejor, quizás no lo suficiente, pero había mitigado el aletargamiento de sus miembros.
-¿Y la reunión en cuanto tiempo será?-pregunto, cerrando la botella-. Solo espero que me dé tiempo de tomar una ducha y cambiarme de ropa.
El vampiro sonrió ladinamente al oír eso, al menos el otro tenía una idea de cuál sería su función.
-Aun tenemos un par de horas- respondió mirándole apenas unos segundos- espero le sean suficientes para ponerse más presentable. Solo recuerde Bennett, no estamos en uno de esos eventos que usted suele frecuentar.
El joven suspiro cansadamente, recordando las palabras de Michael, eso de que se había vendido y simplemente esperaba que no fuese en vano.
-No se preocupe, puede estar seguro que me se comportar y vestir de acuerdo a la ocasión.-dijo, mirando hacia afuera, intentando ya no darle tanta vuelta al asunto, pues le comenzaba a dar asco a sí mismo.
El hotel no estaba tan lejos del aeropuerto, un lugar reconocido a nivel mundial, donde se daba de manera "discreta" las atenciones necesarias a huéspedes especiales como el vampiro mayor.
Entro al lugar con ese porte único, sin voltear a ver a nadie más, se encamino a su habitación, la suite presidencial del lugar, sin despedirse de su joven huésped.
En seguida, la secretaria se acercó al vampiro novato, dándole una tarjeta y un sobre, sonriéndole.
-Su habitación es la junior suite a un lado del señor Skarsgard, el requiere q se encuentre listo a las nueve de la noche, no le gusta la impuntualidad - recalco- dijo que aquí esta lo necesario si requiere comprar algo extra- le dio el sobre con dinero- cualquier cosa que necesite, con gusto le ayudaremos, solo contacte con nosotros en recepción- dijo, dando a entender que no era el primero que llevaba el vampiro en esas condiciones.
Adrian tomo la tarjeta y el sobre, medio sonriendo a la chica, dando las gracias en un murmullo, antes de dirigirse a la habitación indicada.
Los trabajadores del hotel ya habían dejado su maleta en la habitación, minutos antes de que el llegara, así que simplemente entro y se quito la chaqueta, observando el lugar, dejándose caer sobre la enorme cama.
-Ahora sí, parezco una puta totalmente-dijo, cerrando los ojos, esperando poder relajarse un poco, tratar de olvidar esas palabras que ahora eran casi un total hecho, quizás no era una proustita del todo, pero el hecho de que aquel hombre le complaciera con aquellos lujos excesivos que el mismo sin problema alguno, se podría dar.
Suspiro, y se puso de pie en medio de la enorme habitación, quitándose lentamente la ropa para poder ir a tomar una ducha rápida y alistarse para salir al encuentro de Skarsgard.
Mientras tanto, Siegfried, llego a la habitación que se había auto asignado, aprovechando el tiempo de espera, saco la laptop para poder atender algunos negocios, una hora antes de la cita, tomo una ducha y se cambio, un traje negro con camisa grisácea, gemelos a juego, sin corbata, se sentó a esperar al joven vampiro, mirando el reloj, podría hasta permitirse esperarlo, imaginando la serie de ocupaciones que tenia para él.
Adrian salió de la ducha, dejando la toalla sobre la cama mientras se vestía, algo sencillo, pantalón de vestir, camisa en un tono celeste, sin corbata y un saco a juego, usando unos lustrosos zapatos de color negro.
Se miro al espejo, acomodándose el cabello, recogiéndolo en una coleta baja, para lucir un poco más presentable, sin delineador en los ojos usando solamente el anillo insignia de su familia en el dedo índice, aguardando.
Se miraba en el espejo, sintiéndose demasiado asqueado de su aspecto, cuando escucho una puerta abrirse.
Sin hacer ruido, el vampiro mayor abrió la puerta que separaba las habitaciones, sigilosamente, le vio como se contemplaba a sí mismo en el espejo.
-Así aparentas menos edad- dijo tuteándole por primera vez, acercándose hasta quedar detrás de él, ambos reflejándose en el espejo, el vampiro antiguo era considerablemente más alto que el joven- ¿no crees que puede ser una desventaja?- pregunto sin esperar respuesta, mientras sacaba del bolsillo del saco un collar, con un pendiente pequeño, poniéndoselo sin preguntar
-El símbolo del grupo Northman- explico tomando con dos dedos el símbolo que parecía un martillo con símbolos, dejándole sobre el pecho del más joven.
-Supongo que hay muchas desventajas en todo-murmuro- Pero también mi aspecto puede servirme de mucho-indico sintiendo el frio metal contra su piel, observando de forma fija el adorno que Siegfried había llevado para él.
Soltó un largo suspiro, separándose de él, para poder girarse y mirarlo.
-Supongo que ya es hora, ¿no es así?-pregunto, acercándose, evitando su mirada y pasando de largo hacia la pequeña estancia de la habitación.
-Por aquí- ordeno el mayor de ambos vampiros, caminando hacia la puerta de la suite, mostrándole el fácil acceso que tenía el a sus habitaciones, disfrutaba de todo, viéndole enojado, confundido, molesto al vampiro más joven la situación le había puesto en una situación nada envidiable, incluso con el permiso de su familia, que solo le había mostrado como carne de cañón, un sacrificio que podían permitirse para lograr una mejor posición.
Adrian dio la media vuelta, rodando los ojos con suma molestia, siguiendo al vampiro, atravesando hasta la habitación del otro, un lugar mucho más lujoso y grande, un lugar que tenía impregnado el aroma de la colonia del mayor.
-Quizás debo ponerte al corriente- dijo, sin mirarle, como si no mereciera su atención, gesto que debía de calarle, sobre todo considerando lo que sus fuentes habían averiguado acerca del novel vampiro- iremos a una junta con los sotto capos, los jefes aun no han dado la resolución definitiva acerca del nuevo negocio, y tu estas aquí, solo en señal de que tu familia está de acuerdo en las propuestas del señor Northman.
-Sí, algo así me imaginaba- contesto el menor en un tono molesto, saliendo de la suite, en dirección al elevador-. Y entonces, supongo que tendré que verle la cara de idiota pervertido a Don Ciccio.
Comento, fastidiado, en realidad tener que ver a ese sujeto me daba más nauseas que aparentar ser la puta de Skarsgard, ese hombre era simplemente despreciable, un ser abotagado, apestoso a queso rancio y vino añejo y amargo, mirándole como si fuese un exquisito bocadillo.
-Don Ciccio.... - murmuro Siegfried, casi en un siseo, el simple nombre de esa rata le hacía sentir incomodo, un tipo que no sabía cómo había conservado el poder tanto tiempo, solo porque la zona montañosa de Italia que lideraba era clave para los movimientos de todo el país, fuera de esa razón, los demás jefes de familia evitaban el contacto con ese personaje.
-Quizás recibas una grata sorpresa- dijo sin poder evitar una sonrisa de lado- ¿él tiene alguna deuda de honor contigo o con tu familia?- pregunto en voz calmada, caminando hacia los salones de conferencias y eventos donde se reunirían los hombres más poderosos de Italia- y te aconsejo que seas honesto conmigo, podría regalarte algo que quizás te guste si es así.
-Ese hombre tiene más deudas que Estados Unidos con el resto del mundo-indico Adrian-. Pero digamos que gracias a los favores de mi tío y mi padre, es que aun está vivo.
Dijo llegando a la sala de juntas, eran los últimos que esperaban, así que los demás líderes empezaron a tomar su lugar en torno a la mesa rectangular.
Adrian se sintió inmediatamente intimidado, observado, aun que supo guardar compostura, mientras él a su vez observaba los cabecillas de las familias italianas, entre ellos al otro primo de su padre, Paulino Giordano.
-Tío-dijo el joven entusiasmado, caminando a prisa para poder saludarle-Un gusto verle.
Dijo, a lo que el hombre mayor simplemente comento un saludo escueto, mirando a Skarsgard de mala gana, y anunciando que era bueno que comenzara a tomar mas parte en los asuntos de la Familia.
Skarsgard no paso por alto la mirada despectiva de uno de los invitados, el famoso Paulino Giordano, tío de su acompañante. Sabía demasiado bien que si esa mirada pudiera matar, ahora mismo no estaría presidiendo esa reunión.
-Señores... un poco de orden por favor- dijo con voz grave, llamando al inicio de la junta, sin sentarse, solo parándose detrás de la silla, con un gesto breve llamó a Adrian, a que se sentara a su lado derecho, provocando un murmullo entre los demás.
Este a su vez rodo los ojos cuando le llamo a sentarse. Realmente eso comenzaba a parecerle incomodo, y lo peor, que el maldito licor que servían a aquellos hombres, no le producía efecto alguno, pese a querer tomarse todas las botellas del lugar para no sentirse tan asqueado.
-Señores, seré breve, todos ustedes tienen claro el motivo de nuestra reunión. Tengo una propuesta de negocios, todos ustedes han estado lidiando en la delgada línea de las apuestas, la extorsión, las drogas, no seamos inocentes, sabemos que cada vez se requiere ir un paso más adelante y sé que la mayoría de nosotros padece de molestos personajes que quisiera reducir, dicho en escuetas palabras, la sangre de vampiro, de nuestros pares es ahora un bien en el mercado, solo hay una manera de protegernos- dijo de manera contundente, se paró detrás de Adrian, apretando su hombro - y es hacer una alianza entre diferentes facciones, el mediterráneo y parte de América está controlado por las familias aquí reunidas, mi jefe, el señor Northman ha establecido un control sobre la zona norte de Europa, es hora de hacer sacrificios, concesiones y permitir un pacto q proteja los intereses comunes, y nos prevenga de ataques de la mafia rusa y japonesa, que han estado queriendo domar nuestros territorios.
Su tono era calmado, digno de un excelente orador, sus gestos seguros y la sonrisa en su rostro no auguraba nada bueno.
Adrian, simplemente observaba y escuchaba, tratando de no alterarse, sintiendo las miradas nuevamente en él cuando Skarsgard toco su hombro, como diciéndoles a todos los presentes:
"Este Leone, es mi puta, y todos ustedes deben estar de acuerdo con los futuros negocios..."
Suspiro cansado. Sin expresar nada más en el rostro, pese a la molesta mirada y perversas sonrisas que le regalaba, nada discreto Don Ciccio.
Por su parte Siegfried recibía varios murmullos de aprobación al hablar de la mafia extranjera, permitió que los ánimos se calmaran antes de proseguir.
-Por supuesto señores, que para poder presentar un frente común, debemos poder confiar en cada uno de los que aquí asistimos, siendo necesaria la lealtad entre los miembros del Consejo.
Hizo una pausa, oyendo los murmullos indignados, no entendían los cabecillas como un "extranjero" les acusaba de traición.
Antes de que cualquier pudiera preverlo y detenerle, Skarsgard tomó del cuello al Don Ciccio, tirándole sobre la mesa. El obeso tipo se debatía inútilmente al ser un simple mortal bajo el firme agarre del vampiro, mortales e inmortales se levantaron de las sillas, sin saber cómo intervenir.
-Don Ciccio aquí será la primera muestra de que Northman no tolerara las traiciones, tanto hacia su consorcio como a sus aliados.
De manera brutal, mordió el cuello del capo que grito cual cerdo en matadero. Siegfried levanto la vista, escupiendo la sangre, como si estuviera contaminada.
-No seré yo quien lo termine si no los demás afectados- explico soltándole, el italiano se deslizo casi como una piedra hacia el suelo alfombrado- Ciccio ha sido el encargado de pasar información de las juntas de la Familia a la Yakuza, así como ayudo a malograr varios negocios dentro de Noruega, afectando las empresas Northman y supongo que los Leone y los Giordano tendrán el placer de decidir qué hacer con el hombre que planteo el ataque al heredero de su clan.- rozó el rostro de Adrian con apenas un dedo, obviando a los demás el papel que ambos tenían ahí, para después sentarse en la cabecera de la mesa, viendo como el hombre con el cuello medio desgarrado, contemplaba con miedo al resto de sus "asociados" al saberse descubierto en la traición.
Adrian se estremeció ante el espectáculo y el rose del frio dedo de Siegfried en su rostro, cerró los ojos aspirando, sintiendo el aroma de la sangre y como comenzaba a salivar, sin embargo, cuando volvió a abrir los ojos, ya había tomado una decisión al respecto.
-No beberé esa sangre-indico con desprecio-. No me alimentare de la sangre del maldito miserable que provoco mi muerte, así que dejare el honor de vengar ese hecho al único miembro que puede hacerlo a nombre de mi padre, Sebastián Bennett y de mi abuelo Don Derek Leone-dijo, mirando directo a su tío, que parecía mas que molesto con toda la situación, lo veía en sus ojos, en su mente que parecía gritar el desprecio que sentía por aquel hombre-. Así que… ¿Don Paulino Giordano, puede hacer el honor de cobrar la venganza que por derecho le corresponde?
Ofreció mirándolo. El hombre no respondió, no hubo necesidad de palabras, simplemente se puso de pie, desenfundando su arma, y apuntándole directo a la cabeza, matándolo de un solo tiro en medio de ambos ojos.
Sentado en la cabecera de la larga mesa de junta, Siegfried contempló con calma la ejecución de su enemigo, una ligera sonrisa plantada en su rostro mientras el capo italiano decidía cobrarse la ofensa a su familia.
Adrian sintió una gran satisfacción de ver morir a aquel hombre, después de ver todas las cosas que pensaba de él, lo que deseaba de su familia, pero especialmente lo que su perversa mente gritaba por hacerle.
Se volvió a sentar, mirando a los presentes, especialmente a su tío que tal parecía estar más tranquilo con la muerte de ese sujeto traidor. Mientras tanto, Skarsgard daba indicaciones al respecto.
-Señores, creo que quedaron demostradas por completo las intenciones del señor Northman con esta junta, él se encuentra en la mejor disposición para realizar los ajustes necesarios a sus acuerdos previos, claro que al tener el la "patente" de esta nueva clase de mercancía, digamos que la capacitación que su personal requiere para llevar a cabo con éxito esta empresa, tendrá un costo, nada oneroso, y sé que personalmente, con cada uno podre oír la propuesta que tiene para el señor Northman, será de gran provecho para ambas partes este negocio, eso ténganlo por seguro
Miro un par de segundos al tipo asesinado casi a sus pies
-La lealtad es un valor raro en nuestros días, deberían saber valorarlo.
-Por mi puede estar seguro que no habrá deslealtad-indico Don Giordano-.Hemos sido y seguimos siendo de las familias más poderosas de toda Italia, y por ende es que tenemos a nuestros asociados en América, Los Leone, puede contar y seguro de hablar por Don Derek que todo irá por buen camino, siempre y cuando no haya deslealtad de ninguno de los demás miembros, porque sería penoso tener una guerra de familias en momentos como estos.
-Coincido con usted Don Giordano, nuestro tiempo no es indicado para perder alianzas, debemos tener mucho cuidado contra aquellos que están en contra nuestra, un frente unido, es indiscutiblemente más apropiado y más fuerte.
Miro a todos los asistentes, la mayoría asentía casi imperceptiblemente, uno que otro le miraba con desconfianza, era un extranjero en territorio de italianos y por lo tanto debía de andarse con cuidado, pero el sabría dirigirles a todos, "Northman" seria el hombre más poderoso en poco tiempo, si seguía controlando el mercado de la sangre.
-Creo que es apropiado tener futuras juntas- dijo con un gesto sarcástico- pero serán realizadas en privado, para tener mejor comunicación, creo que podemos dar esta reunión por terminada- se levantó mirando a todos, hizo un gesto indicándole a Adrian que le siguiera, inclinó la cabeza en gesto de despedida, y todavía ni siquiera había terminado de salir y un par de empleados suyos ya estaban resolviendo el problema del cuerpo del capo italiano.











