Negative - Jealous Sky
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Negative - Jealous Sky
You'll remember me...
You’ll remember me when the west wind moves Upon the fields of barley You’ll forget the sun in his jealous sky As we walk in fields of gold
Negative - Jealous Sky
Capitulo 2 : Riders On The Storm Pt.1
Titulo del Capitulo: Riders On The Storm Parte 1
Autor: Nerissa Leone
Clasificación: NC-17
Genero: Sobrenatural, Angustia, Drama, Misterio, Romance
Después de un mes, Skarsgard al fin llamó a su presencia al Bennett, citándolo en Sicilia, como una simple broma personal, hacer que fuera a él en donde se supone q su Familia había nacido y ejercido su poder.
Durante ese tiempo había recibido airadas llamadas de La Familia, aunque habían decidido a final de cuentas invertir en el nuevo negocio, el punto había sido demostrarles lo útil que resultaba drenar vampiros enemigos, ahora tendría una junta con la sociedad Italiana y quería tenerlo a su lado. Aunque sabía q sus dotes de convicción no serian de mucha utilidad y su destreza era simplemente nula, tenerlo a su lado como un trofeo valdría lo suficiente para él.
Para Adrian, aquel mes había sido diferente, esas largas noches y días en los que había estado constantemente vigilado, a donde quiera que iba ahí había un guarda espaldas detrás de él, cuidando hasta de lo que se alimentaba.
La vida a partir de aquel encuentro con Skarsgard, se había vuelto aburrida, además que le tenían castigado, y el castigo consistía en no salir de Nueva York ni por trabajo, por lo que la grabación del disco de su banda, se había trasladado a los estudios de Bloody Rose Co., y las giras hasta que todo se viera equilibrado, por suerte, el dinero no se lo habían restringido.
Se sentía demasiado hastiado con todo el asunto, aun que algo bueno de todo eso, es que su abuelo, el Don y su padre, pese al regaño, habían acordado que sería una buena oportunidad de cerrar os tratos con el Señor Northman y ver de qué iba todo el negocio, y probablemente él y Kenneth, como solían decirle a Michael ellos, podrían encargarse de este, ya que ambos se manejaban por el tipo de lugares en que todo el negocio de la sangre era más viable.
Su vida se manejaba por todo lo que era Nueva York y los suburbios, hasta ese momento, en el que recibió una llamada de la asistente o algo así del señor Skarsgard, para encontrarse en Sicilia, así que había tomado el jet privado de la familia, acompañado por sus guarda espalas, ya que explícitamente le había pedido asistir solo, sin nadie más que la gente necesaria.
El avión llego a la hora programada, la comitiva estaba ahí para recibir al joven vampiro, solo una secretaria y un par de guardaespaldas lo acompañaban, lo adecuado para "la mano derecha" del señor Northman
Adrian bajo del avión, con calma, arto de ir sentado tantas horas, cuidando que el maldito sol de la tarde no le dañara. Aun acompañado por la guardia, espero en la aduana, para que checaran su documentación, y tramites de ley, hasta salir de aquel lugar a la sala de espera encontrando al señor Skarsgard ahí, de pie frente a él.
-Buonna Notte signior Skarsgard-saludo quitándose los lentes que llevaba puestos.
Al verlo bajar, lo único que se le ocurrió pensar era que su finta era más propia de un rockstar que de un hombre de negocios, aunque seguía pareciendo apetecible ante sus ojos
-Joven Bennett, un placer....- contesto Siegfried con voz susurrante, mirándole por encima de los lentes oscuros- una lástima que sea en estas horas.
Gracias a su edad, el vampiro podía darse el lujo de mostrarse en esas horas sin mayor daño, así que ahora destacaba en el aeropuerto, vestido en su totalidad de negro, sin corbata, pero aun así sin perder la formalidad.
-Sí, lastima.-dijo el joven, poniéndose nuevamente las gafas de sol, que eran de mucha ayuda, pues el sol no se metía del todo y por ende, también lo hacía sentir débil.
-¿Nos vamos?- pregunto el vampiro mayor, sin esperar respuesta, solo se giro esperando que lo siguieran todos, como siempre.
Adrian lo siguió hasta el auto que los transportaría, a toda la comitiva que les acompañaba y a ambos vampiros.
Sin mirar a nadie más, Siegfried subió a la camioneta, su comitiva ya estaba al tanto de las costumbres de su jefe, así que se adelantaban a cada necesidad, abriéndole la puerta, y por consiguiente a su acompañante.
Su secretaria subió en el asiento delantero, y el par de guardaespaldas subieron a otro vehículo
-¿Tuvo un buen viaje joven Bennett?- pregunto sin quitar la vista del paisaje, ignorándole a propósito.
-Si a buen viaje se refiere a tener que correr el riesgo de ser reducido a cenizas, si.-contesto, suspirando, recargándose en el cristal de la camioneta, cerrando solo un poco los ojos que le escocían horrorosamente.
Se llevo una mano al ojo derecho, frotándolo levemente para mitigar así un poco el escozor que sentía.
-Vanessa- solo dijo antes de que la secretaria se volteara, ofreciéndole una botella al joven vampiro.
-No será algo fresco, pero le ayudara con los síntomas del jetlag- dijo casualmente- espero que luzca en su mejor momento cuando sea la hora de la reunión, sería una lástima que este viaje sea en vano para usted.
Dijo el vampiro mayor, mirándole discretamente antes de perder nuevamente su vista hacia el camino.
Mientras tanto Adrian tomo la botella, abriéndola y bebiendo el contenido de un solo trago, que en efecto, le hiso sentir un poco mejor, quizás no lo suficiente, pero había mitigado el aletargamiento de sus miembros.
-¿Y la reunión en cuanto tiempo será?-pregunto, cerrando la botella-. Solo espero que me dé tiempo de tomar una ducha y cambiarme de ropa.
El vampiro sonrió ladinamente al oír eso, al menos el otro tenía una idea de cuál sería su función.
-Aun tenemos un par de horas- respondió mirándole apenas unos segundos- espero le sean suficientes para ponerse más presentable. Solo recuerde Bennett, no estamos en uno de esos eventos que usted suele frecuentar.
El joven suspiro cansadamente, recordando las palabras de Michael, eso de que se había vendido y simplemente esperaba que no fuese en vano.
-No se preocupe, puede estar seguro que me se comportar y vestir de acuerdo a la ocasión.-dijo, mirando hacia afuera, intentando ya no darle tanta vuelta al asunto, pues le comenzaba a dar asco a sí mismo.
El hotel no estaba tan lejos del aeropuerto, un lugar reconocido a nivel mundial, donde se daba de manera "discreta" las atenciones necesarias a huéspedes especiales como el vampiro mayor.
Entro al lugar con ese porte único, sin voltear a ver a nadie más, se encamino a su habitación, la suite presidencial del lugar, sin despedirse de su joven huésped.
En seguida, la secretaria se acercó al vampiro novato, dándole una tarjeta y un sobre, sonriéndole.
-Su habitación es la junior suite a un lado del señor Skarsgard, el requiere q se encuentre listo a las nueve de la noche, no le gusta la impuntualidad - recalco- dijo que aquí esta lo necesario si requiere comprar algo extra- le dio el sobre con dinero- cualquier cosa que necesite, con gusto le ayudaremos, solo contacte con nosotros en recepción- dijo, dando a entender que no era el primero que llevaba el vampiro en esas condiciones.
Adrian tomo la tarjeta y el sobre, medio sonriendo a la chica, dando las gracias en un murmullo, antes de dirigirse a la habitación indicada.
Los trabajadores del hotel ya habían dejado su maleta en la habitación, minutos antes de que el llegara, así que simplemente entro y se quito la chaqueta, observando el lugar, dejándose caer sobre la enorme cama.
-Ahora sí, parezco una puta totalmente-dijo, cerrando los ojos, esperando poder relajarse un poco, tratar de olvidar esas palabras que ahora eran casi un total hecho, quizás no era una proustita del todo, pero el hecho de que aquel hombre le complaciera con aquellos lujos excesivos que el mismo sin problema alguno, se podría dar.
Suspiro, y se puso de pie en medio de la enorme habitación, quitándose lentamente la ropa para poder ir a tomar una ducha rápida y alistarse para salir al encuentro de Skarsgard.
Mientras tanto, Siegfried, llego a la habitación que se había auto asignado, aprovechando el tiempo de espera, saco la laptop para poder atender algunos negocios, una hora antes de la cita, tomo una ducha y se cambio, un traje negro con camisa grisácea, gemelos a juego, sin corbata, se sentó a esperar al joven vampiro, mirando el reloj, podría hasta permitirse esperarlo, imaginando la serie de ocupaciones que tenia para él.
Adrian salió de la ducha, dejando la toalla sobre la cama mientras se vestía, algo sencillo, pantalón de vestir, camisa en un tono celeste, sin corbata y un saco a juego, usando unos lustrosos zapatos de color negro.
Se miro al espejo, acomodándose el cabello, recogiéndolo en una coleta baja, para lucir un poco más presentable, sin delineador en los ojos usando solamente el anillo insignia de su familia en el dedo índice, aguardando.
Se miraba en el espejo, sintiéndose demasiado asqueado de su aspecto, cuando escucho una puerta abrirse.
Sin hacer ruido, el vampiro mayor abrió la puerta que separaba las habitaciones, sigilosamente, le vio como se contemplaba a sí mismo en el espejo.
-Así aparentas menos edad- dijo tuteándole por primera vez, acercándose hasta quedar detrás de él, ambos reflejándose en el espejo, el vampiro antiguo era considerablemente más alto que el joven- ¿no crees que puede ser una desventaja?- pregunto sin esperar respuesta, mientras sacaba del bolsillo del saco un collar, con un pendiente pequeño, poniéndoselo sin preguntar
-El símbolo del grupo Northman- explico tomando con dos dedos el símbolo que parecía un martillo con símbolos, dejándole sobre el pecho del más joven.
-Supongo que hay muchas desventajas en todo-murmuro- Pero también mi aspecto puede servirme de mucho-indico sintiendo el frio metal contra su piel, observando de forma fija el adorno que Siegfried había llevado para él.
Soltó un largo suspiro, separándose de él, para poder girarse y mirarlo.
-Supongo que ya es hora, ¿no es así?-pregunto, acercándose, evitando su mirada y pasando de largo hacia la pequeña estancia de la habitación.
-Por aquí- ordeno el mayor de ambos vampiros, caminando hacia la puerta de la suite, mostrándole el fácil acceso que tenía el a sus habitaciones, disfrutaba de todo, viéndole enojado, confundido, molesto al vampiro más joven la situación le había puesto en una situación nada envidiable, incluso con el permiso de su familia, que solo le había mostrado como carne de cañón, un sacrificio que podían permitirse para lograr una mejor posición.
Adrian dio la media vuelta, rodando los ojos con suma molestia, siguiendo al vampiro, atravesando hasta la habitación del otro, un lugar mucho más lujoso y grande, un lugar que tenía impregnado el aroma de la colonia del mayor.
-Quizás debo ponerte al corriente- dijo, sin mirarle, como si no mereciera su atención, gesto que debía de calarle, sobre todo considerando lo que sus fuentes habían averiguado acerca del novel vampiro- iremos a una junta con los sotto capos, los jefes aun no han dado la resolución definitiva acerca del nuevo negocio, y tu estas aquí, solo en señal de que tu familia está de acuerdo en las propuestas del señor Northman.
-Sí, algo así me imaginaba- contesto el menor en un tono molesto, saliendo de la suite, en dirección al elevador-. Y entonces, supongo que tendré que verle la cara de idiota pervertido a Don Ciccio.
Comento, fastidiado, en realidad tener que ver a ese sujeto me daba más nauseas que aparentar ser la puta de Skarsgard, ese hombre era simplemente despreciable, un ser abotagado, apestoso a queso rancio y vino añejo y amargo, mirándole como si fuese un exquisito bocadillo.
-Don Ciccio.... - murmuro Siegfried, casi en un siseo, el simple nombre de esa rata le hacía sentir incomodo, un tipo que no sabía cómo había conservado el poder tanto tiempo, solo porque la zona montañosa de Italia que lideraba era clave para los movimientos de todo el país, fuera de esa razón, los demás jefes de familia evitaban el contacto con ese personaje.
-Quizás recibas una grata sorpresa- dijo sin poder evitar una sonrisa de lado- ¿él tiene alguna deuda de honor contigo o con tu familia?- pregunto en voz calmada, caminando hacia los salones de conferencias y eventos donde se reunirían los hombres más poderosos de Italia- y te aconsejo que seas honesto conmigo, podría regalarte algo que quizás te guste si es así.
-Ese hombre tiene más deudas que Estados Unidos con el resto del mundo-indico Adrian-. Pero digamos que gracias a los favores de mi tío y mi padre, es que aun está vivo.
Dijo llegando a la sala de juntas, eran los últimos que esperaban, así que los demás líderes empezaron a tomar su lugar en torno a la mesa rectangular.
Adrian se sintió inmediatamente intimidado, observado, aun que supo guardar compostura, mientras él a su vez observaba los cabecillas de las familias italianas, entre ellos al otro primo de su padre, Paulino Giordano.
-Tío-dijo el joven entusiasmado, caminando a prisa para poder saludarle-Un gusto verle.
Dijo, a lo que el hombre mayor simplemente comento un saludo escueto, mirando a Skarsgard de mala gana, y anunciando que era bueno que comenzara a tomar mas parte en los asuntos de la Familia.
Skarsgard no paso por alto la mirada despectiva de uno de los invitados, el famoso Paulino Giordano, tío de su acompañante. Sabía demasiado bien que si esa mirada pudiera matar, ahora mismo no estaría presidiendo esa reunión.
-Señores... un poco de orden por favor- dijo con voz grave, llamando al inicio de la junta, sin sentarse, solo parándose detrás de la silla, con un gesto breve llamó a Adrian, a que se sentara a su lado derecho, provocando un murmullo entre los demás.
Este a su vez rodo los ojos cuando le llamo a sentarse. Realmente eso comenzaba a parecerle incomodo, y lo peor, que el maldito licor que servían a aquellos hombres, no le producía efecto alguno, pese a querer tomarse todas las botellas del lugar para no sentirse tan asqueado.
-Señores, seré breve, todos ustedes tienen claro el motivo de nuestra reunión. Tengo una propuesta de negocios, todos ustedes han estado lidiando en la delgada línea de las apuestas, la extorsión, las drogas, no seamos inocentes, sabemos que cada vez se requiere ir un paso más adelante y sé que la mayoría de nosotros padece de molestos personajes que quisiera reducir, dicho en escuetas palabras, la sangre de vampiro, de nuestros pares es ahora un bien en el mercado, solo hay una manera de protegernos- dijo de manera contundente, se paró detrás de Adrian, apretando su hombro - y es hacer una alianza entre diferentes facciones, el mediterráneo y parte de América está controlado por las familias aquí reunidas, mi jefe, el señor Northman ha establecido un control sobre la zona norte de Europa, es hora de hacer sacrificios, concesiones y permitir un pacto q proteja los intereses comunes, y nos prevenga de ataques de la mafia rusa y japonesa, que han estado queriendo domar nuestros territorios.
Su tono era calmado, digno de un excelente orador, sus gestos seguros y la sonrisa en su rostro no auguraba nada bueno.
Adrian, simplemente observaba y escuchaba, tratando de no alterarse, sintiendo las miradas nuevamente en él cuando Skarsgard toco su hombro, como diciéndoles a todos los presentes:
"Este Leone, es mi puta, y todos ustedes deben estar de acuerdo con los futuros negocios..."
Suspiro cansado. Sin expresar nada más en el rostro, pese a la molesta mirada y perversas sonrisas que le regalaba, nada discreto Don Ciccio.
Por su parte Siegfried recibía varios murmullos de aprobación al hablar de la mafia extranjera, permitió que los ánimos se calmaran antes de proseguir.
-Por supuesto señores, que para poder presentar un frente común, debemos poder confiar en cada uno de los que aquí asistimos, siendo necesaria la lealtad entre los miembros del Consejo.
Hizo una pausa, oyendo los murmullos indignados, no entendían los cabecillas como un "extranjero" les acusaba de traición.
Antes de que cualquier pudiera preverlo y detenerle, Skarsgard tomó del cuello al Don Ciccio, tirándole sobre la mesa. El obeso tipo se debatía inútilmente al ser un simple mortal bajo el firme agarre del vampiro, mortales e inmortales se levantaron de las sillas, sin saber cómo intervenir.
-Don Ciccio aquí será la primera muestra de que Northman no tolerara las traiciones, tanto hacia su consorcio como a sus aliados.
De manera brutal, mordió el cuello del capo que grito cual cerdo en matadero. Siegfried levanto la vista, escupiendo la sangre, como si estuviera contaminada.
-No seré yo quien lo termine si no los demás afectados- explico soltándole, el italiano se deslizo casi como una piedra hacia el suelo alfombrado- Ciccio ha sido el encargado de pasar información de las juntas de la Familia a la Yakuza, así como ayudo a malograr varios negocios dentro de Noruega, afectando las empresas Northman y supongo que los Leone y los Giordano tendrán el placer de decidir qué hacer con el hombre que planteo el ataque al heredero de su clan.- rozó el rostro de Adrian con apenas un dedo, obviando a los demás el papel que ambos tenían ahí, para después sentarse en la cabecera de la mesa, viendo como el hombre con el cuello medio desgarrado, contemplaba con miedo al resto de sus "asociados" al saberse descubierto en la traición.
Adrian se estremeció ante el espectáculo y el rose del frio dedo de Siegfried en su rostro, cerró los ojos aspirando, sintiendo el aroma de la sangre y como comenzaba a salivar, sin embargo, cuando volvió a abrir los ojos, ya había tomado una decisión al respecto.
-No beberé esa sangre-indico con desprecio-. No me alimentare de la sangre del maldito miserable que provoco mi muerte, así que dejare el honor de vengar ese hecho al único miembro que puede hacerlo a nombre de mi padre, Sebastián Bennett y de mi abuelo Don Derek Leone-dijo, mirando directo a su tío, que parecía mas que molesto con toda la situación, lo veía en sus ojos, en su mente que parecía gritar el desprecio que sentía por aquel hombre-. Así que… ¿Don Paulino Giordano, puede hacer el honor de cobrar la venganza que por derecho le corresponde?
Ofreció mirándolo. El hombre no respondió, no hubo necesidad de palabras, simplemente se puso de pie, desenfundando su arma, y apuntándole directo a la cabeza, matándolo de un solo tiro en medio de ambos ojos.
Sentado en la cabecera de la larga mesa de junta, Siegfried contempló con calma la ejecución de su enemigo, una ligera sonrisa plantada en su rostro mientras el capo italiano decidía cobrarse la ofensa a su familia.
Adrian sintió una gran satisfacción de ver morir a aquel hombre, después de ver todas las cosas que pensaba de él, lo que deseaba de su familia, pero especialmente lo que su perversa mente gritaba por hacerle.
Se volvió a sentar, mirando a los presentes, especialmente a su tío que tal parecía estar más tranquilo con la muerte de ese sujeto traidor. Mientras tanto, Skarsgard daba indicaciones al respecto.
-Señores, creo que quedaron demostradas por completo las intenciones del señor Northman con esta junta, él se encuentra en la mejor disposición para realizar los ajustes necesarios a sus acuerdos previos, claro que al tener el la "patente" de esta nueva clase de mercancía, digamos que la capacitación que su personal requiere para llevar a cabo con éxito esta empresa, tendrá un costo, nada oneroso, y sé que personalmente, con cada uno podre oír la propuesta que tiene para el señor Northman, será de gran provecho para ambas partes este negocio, eso ténganlo por seguro
Miro un par de segundos al tipo asesinado casi a sus pies
-La lealtad es un valor raro en nuestros días, deberían saber valorarlo.
-Por mi puede estar seguro que no habrá deslealtad-indico Don Giordano-.Hemos sido y seguimos siendo de las familias más poderosas de toda Italia, y por ende es que tenemos a nuestros asociados en América, Los Leone, puede contar y seguro de hablar por Don Derek que todo irá por buen camino, siempre y cuando no haya deslealtad de ninguno de los demás miembros, porque sería penoso tener una guerra de familias en momentos como estos.
-Coincido con usted Don Giordano, nuestro tiempo no es indicado para perder alianzas, debemos tener mucho cuidado contra aquellos que están en contra nuestra, un frente unido, es indiscutiblemente más apropiado y más fuerte.
Miro a todos los asistentes, la mayoría asentía casi imperceptiblemente, uno que otro le miraba con desconfianza, era un extranjero en territorio de italianos y por lo tanto debía de andarse con cuidado, pero el sabría dirigirles a todos, "Northman" seria el hombre más poderoso en poco tiempo, si seguía controlando el mercado de la sangre.
-Creo que es apropiado tener futuras juntas- dijo con un gesto sarcástico- pero serán realizadas en privado, para tener mejor comunicación, creo que podemos dar esta reunión por terminada- se levantó mirando a todos, hizo un gesto indicándole a Adrian que le siguiera, inclinó la cabeza en gesto de despedida, y todavía ni siquiera había terminado de salir y un par de empleados suyos ya estaban resolviendo el problema del cuerpo del capo italiano.
Capitulo 1 : True Blood Busines Pt.2
Titulo del Capitulo: True Blood Busines Parte 2
Autor: Nerissa Leone
Clasificación: NC-17
Genero: Sobrenatural, Angustia, Drama, Misterio, Romance
Resumen: Un primer encuentro, una deuda y un trato.
¿Simple casualidad o cuestiones del destino?
Adrian desvió inmediatamente la mirada de Michael a la del vampiro, levantando una ceja con curiosidad.
-Supongo que debería informarme los detalles del negocio, puede que de esa forma podamos tener a Michael Rivers como parte del vinculo entre mi Familia y la empresa del señor Northman.- requirió, sentándose cómodamente en el sofá mirando al vampiro, procurando no sentirse tan intimidado por la forma tanpenetrante con la que le miraba.
-No estará sugiriendo que utilice a un joven drogadicto como mi diplomático – dijo Skarsgard con ese tono sarcástico que tanto dominaba-. En realidad joven Bennett, estaba pensando en otras opciones.
Sugirió, sin dejar de mirar a sus invitados, sonriendo ligeramente, sin dejar de analizar a ambos hombres.
La vorágine emocional de Michael le resultaba aburrida, pasiones mortales, debilidades a sus ojos, era el rubio amigo, heredero de la fortuna Leone, era el que realmente le estaba llamando la atención, tan joven y sagas, con grandes potenciales. La mescla perfecta entre la delicadeza de su aspecto y esas ganas de no querer ser lo que aparentaba.
-¿Entonces dígame, a que se refiere?- hablo de nueva cuenta el menor de los vampiros, tragando saliva, pues sentía la garganta seca.- Señor Skarsgard.
Era un simple pregunta, pero si con ello podía sacar a Michael y a Demian de este tipo de asuntos, que mejor.
Skarsgard estaba a punto de contestar, pero fue interrumpido abruptamente.
-¡No! El pleito es mío, ¿No?- exclamo el mortal, viendo por donde iba la plática- Adrian,él no está aquí para eso.
Selevanto, enojado de que quisiera usar a sus amigos, a la gente que él quería.
-Lo siento mucho si yo no le sirvo para nada, pero ninguna de las personas a mi lado puede responder por mí-dijo, aun alterado,a lo que el vampiro respondió con un susurro que le erizo los vellos de los brazos.
-¿Seguro?
Adrian miro a ambos hombres alternativamente, la sonrisa sarcástica dibujada en los labios de Skarsgard, así como el coraje y desesperación en la mirada de Michael, pese a que quería aparentar que todo estaba bien.
-Michael-le hablo-. Está bien, tú sabes que tus asuntos son los míos, además mi padre jamás dejaría que le pasara nada a ninguno de sus hombres.
Indico, insinuando así que desde ese instante Michael se contaría entre las líneas de la “Familia”.
El vampiro los miro aun más divertido, esas demostraciones de lealtad y honorabilidad entre un neófito que se comería a cualquiera en un periodo de hambre y un hombre que vendería a su alma solo por un poco de sangre o droga, le parecían simplemente ridículos.
-¡No!- grito el humano, atrayendo la atención de ambos vampiros.
-Si yo fuera usted señor Rivers- dijo en un tono más seco el mayor de los tres- contendría mis demostraciones y oiría lo que su amigo tiene que decir – sugirió-,adelante, joven Bennett, quiero oír su propuesta.
-Está bien- el joven miro a Michael, sabiendo que saliendo de ese lugar quizás tendrían una fuerte discusión al respecto, pero esperaba que entendiera-. Como usted sabe soy el heredero de toda la fortuna y negocios de los Leone, así que este será mi primer movimiento real e importante para hacia con los negocios familiares.
Indico.
-Yo me hare cargo de la deuda que Michael tiene con el señor Northman y asumiré las consecuencias -dijo, con seguridad, poniéndose de pie-. Y Michael, recuerda de donde provengo,toma esto como un favor de parte mía y de todos los Leone.
La actitud del humano era de plena derrota, una situación que para Skarsgard carecía de importancia, así que siguió observando al vampiro, una interesante adquisición.
Lo miraba como se mira a un trofeo, a decir verdad, el hecho de que fuera hijo del líder de la Familia Leone le era irrelevante, al contrario el peligro de jugar con un juguete demasiado caro siempre era interesante.
-Si yo fuera usted- dijo recuperando su sonrisa sarcástica, acomodándose contra el respaldo de su asiento- aceptaría el favor que el joven Bennett le está brindando, oportunidades como esta no se presenta a menudo-dijo y retiro la mirada de Michael-. De usted - contemplo con apetito al vampiro rubio-, solo requiero su palabra, y en su momento se le hará saber que quiere el señor Northman para poder dar la deuda como saldada.
-Le puedo asegurar señor Skarsgard y le puede dar aviso al señor Northman, que pese a mi apariencia juvenil, mi palabra es verdad- indico el aludido con seriedad, sintiendo dentro de sí la presión de la fría mirada del otro vampiro y una leve alarma, como si se fuese a meter en algo que realmente no podría controlar.
Respiro profundo, acomodándose el pelo quele había caído en el rostro, en un gesto casi indolente.
Después de todo lo que había pasado, que ni siquiera había podido controlar, lo único que Michael quería era dejar de ver a ese vampiro idiota, un completo pendejo que nada mas veía a Adrian como si fuera un vaso de sangre.
-¿Eso es todo?- se levanto, con los puños apretados, estaba realmente encabronado, con ese pendejo, por el idiota de Adrian por meterse así y sobre todo consigo por ser tan idiota como para caer en las pendejadas que había caído.
Skarsgard se sentía satisfecho, realmente, al haber citado a aquel sujeto, no esperaba conseguir tanto, quizás lo mas que había esperado había sido conseguir información de otros dealers, pero no un pago de deuda de un heredero, así que cuando se levantaron y el humano parecía determinado a estallar, simplemente sonrío, dejando la copa en la mesa a su lado.
-Eso sería todo por el momento señores, pronto tendrán noticias del señor Northman. Hasta entonces- dijo despidiéndoles con un asentimiento de la cabeza.
-Entonces esperare su llamada, señor Skarsgard- dijo el menor, tomando del brazo a Michael para salir de ahí.-Con su permiso.
Se despidió y dio la media vuelta, jalando a Michael que parecía más un zombi, con los puños apretados, los labios cerrados, seguramente para no gritar de la impotencia, del coraje, de la frustración.
Quería gritarle a Adrian.
En su mente quería decirle que era unpendejo, pero también era conscienteque él acababa salvarme el pellejo, no nada más a él, si no a Demian también, así que no podía descargarse en él, lo único que se le ocurría era meterse algo, a la de ya, para poder pasar el momento.
-¿Traes algo?- fue lo único que dijo, con la voz grave cuando iban saliendo del edificio.
Caminaron hasta su auto y fue entonces cuando Adrian hablo.
-¿Mi sangre servirá?- pregunte el joven vampiro, quitándose el saco, tirándolo en el asiento trasero del auto, se arremango una de sus mangas-. Algo es algo, que mas quisiera darte buena merca, pero es lo que hay.
Comente, como si nada,pues quería verlo de buenas, que se relajara.
-No estoy de humor para eso adrian- dijo sin voltearlo a ver siquiera, pues sentía que si lo hacía nada más se encabronaria mas de seguro-. ¿Dónde te dejo?- pregunto, porque no quería gritarle, no quería enojarse con él, pero estaba a una nada de estallar y no era su culpa, eran sus idioteces las que habían causado todo.
Adrian se bajo la camisa, soltando el aire en un largo suspiro, como si lo hubiese estado reteniendo desde que habíamos entrado al edificio y se subió al auto, después de Michael.
-Está bien- dijo una vez dentro del auto-. Déjame en el edificio del corporativo de mi prima, necesito hablar con ella sobre esto y bueno, tú necesitas calmarte, así que espero no hagas ninguna otra estupidez, de verdad no me gustaría ir a darle malas noticias a Demian, así que cuidadito cabron.
Amenazo veladamente, mas como en broma, para subirle los ánimos, sin intención nada mas, aun que aquel simple comentario fue lo suficiente para hacer estallar la ira contenida de Michael.
-¿Yo soy el que hago estupideces?-grito-¿Tienes una reputa idea de lo que acabas de hacer ahí pendejo? Ese idiota te miraba como si te fuera a devorar, no eres tan pendejo como para no darte cuenta, ¿o sí? Te dije q no te metieras en este pedo, no así,lo único que quería era que no fueran tras mi gente y entre esas personas estas tu pendejo. ¿Crees que van a olvidar todo así como así? Acabas de vender las nalgas en vano pendejo.Pero que digo si de seguro el idiota, ese pendejo te gusto y ahí vas verdad idiota.
Adrian se le quedo mirando, de verdad ofendido, respiro un poco, acercándose a él.
-Mira Kennet, no te creas que porque sigo siendo un puto adolescente no tengo cerebro, se bien lo que hago- dijo siseando, tratando de contener su propia ira-, se bien que ese imbécil de Skarsgard, quería para joderte, lo hago por ti y el aprecio que siento por Demian y en la puta guerra que se desataría si ellos se atreven a tocar a cualquier miembro de la Talamasca, tu sabes a qué nivel se cargan esos estiradillos de la Talamasca, no solo son una institución de investigación paranormal, Michael, ¿de dónde crees que sacan su puta fortuna para tener tantas reliquias y poder tener acceso a donde chingados les de la regalada gana?-pregunto retóricamente-. Esos cabrones tiene vínculos con los más altos líderes mundiales, así como con los lideres mas chingones del bajo mundo, entre ellos mi familia, e infinidad de madres, por eso lo hago, no quiero que salgas dañado, no quiero que nadie salga dañado y si de algo sirve ser hijo de un mafioso, pues que me sirva de algo mi puta cara, mi cuerpo y mi puto estatus de sotto capo de mi puta familia.
Dijo, sentándose enfurruñado sobre el asiento, sin decir nada mas, con los brazos cruzados sobre el pecho, en un gesto de por de mas infantil, mientras intentaba contener las lagrimas de frustración que se asomaban por sus ojos.
Michael, simplemente golpeo el volante, realmente enojado por haberse metido en esas pendejadas.
-¡No tenias por que hacerlo cabron!- grito encabronado- ¡No era tu pedo! Podría haber protegido a Demian, tendría que hacerme cargo yo solo de esto- los ojos se le llenaron de lagrimas de coraje-. Soy un idiota por haberlos metido en estas pendejadas.
Murmuro y guardo silencio durante un instante, escuchando los sollozos que suponía Adrian no había podido contener, como las gotitas carmín manchaban las pálidas manos de su amigo.
-Está bien-murmuro el joven-. Es mi trabajo, a esto tendré que dedicarme completamente cuando mi padre y mi abuelo mueran.-indico, en un tono no del todo convencido-. Negocios son negocios Michael y si con ellos puedo ayudar a un amigo, a mi no me interesa.
Comento mirándole, fijamente.
-No creas que mi familia estará muy contenta por lo que he hecho-dije, limpiándose las lágrimas-. Pero también estoy cansado de que solo me vean como un muñequito de porcelana al que hay que proteger de todo y todos.
Michael respiro hondo, y me acerco para besarlo. Adrian cerró los ojos.
-Perdón Adrian- murmure contra sus labios que le supieron a sangre-, no,no debí meterte en esto, pero gracias por estar aquí- dijo en un tono de voz que apenas audible,simplemente se sentía devastado.
Se separo de Adrian y se caló los lentes oscuros, haciendo como siempre, como si nada hubiera pasado.
-¿Por dónde queda lo de tu prima?- pregunto, arrancando el auto y saliendo del estacionamiento.
-Cerca del Parque Central- contesto lamiendo sus labios, y limpiando sus mejillas. Supongo que se va a emputar por lo que hice, así que otra vez me congelaran las cuentas del banco y esas cosas.
Dijo sonriendo, pues siempre era lo mismo, aun que en realidad no sabía de qué manera reaccionarían todos, quizás, pensó, le encerrarían en la mansión de la familia, tal y como le había advertido en alguna ocasión Nerissa, cuando había intentado escapar con su ex pareja, Darius.
Michael condujo hasta donde le había indico, no sabía que mas decirle, porque sabía que le debía demasiado ahora.
-Pues ya sabes, en cuanto te congelen las cuentas, te vas a mi casa, no habrá mucho, pero Jack Daniel’s siempre habrá- le dijo queriendo hacer como si nada hubiera pasado, como si no estuvieran ambos en la cuerda floja.
-Está bien-contesto Adrian-. Ahí nos veremos dentro de unos días entonces- comento antes de abrir la puerta, acercándose a su amigo para abrazarlo fuertemente, y salió del auto, entrando de inmediato al edificio, directo a la oficina de su prima.
Dentro, ya le esperaba esta, junto con su padre, con cara de pocos amigos.
-¿Que fue todo eso?-pregunto Nerissa, quien no se había movido del lado de su padre, quien estaba sentado detrás del escritorio de su prima, mirándolo molesto, demasiado, alpunto que Adriantuvo miedo de hablar.
Silencio. Pesado silencio el que reino en la oficina, tan solo las respiraciones de los tres.
-Nada-hablo Adrian, pesadamente, dejándose caer en el sofá de cuero que estaba en la oficina, quitándose el saco y la liga que aun sostenía sus rubios cabellos-.Michael necesitaba de mi ayuda y eso hice-murmuro-. Ustedes y el abuelo eran los primeros que decían que tenía que hacerme más responsable y comenzar a tomar el negocio en serio, ¿no?-pregunto, sin dejar de mirarles, pese a la posición tan despreocupada en la que se encontraba sentado-. Pues listo, hice mi trabajo, Siegfried Skarsgard, es el vocero de Northman, el hombre con el que estabas haciendo negociaciones, papá.
Dijo, mirando a su padre, quien no cambiaba su expresión, demasiado reservada, un gesto que lo hacía tenerle demasiado respeto, a pesar de ser un hombre joven que no rebasaba los treinta y tantos años. Su prima sin embargo, era una mujer joven en apariencia, no más de diez y ocho años, aun que sabía que era mayor de edad, aun que nunca se lo había cuestionado, el hecho era que su aparente juventud era gracias a la misma razón por la que el siempre luciría como un adolescente de no más de diez y siete años. Vampiros.
Ambos lo eran y eran aceptados en la familia así, aun cuando su propio padre fuese el macho alfa de una manada de hombres lobo que gobernaban la ciudad.
-Y que piensas hacer ahora?- fue el turno de Nerissa de preguntar, sentada a la orilla del sofá donde estaba semi recostado Adrian, mirándolo con frialdad, con esos ojos verdes oliva y tonos miel, Nerissa a ojos de Adrian, era la mujer más bella que había conocido.
-Skarsgard dijo que él me llamaría para concretar los negocios, así que no me queda más que esperar-.indico a ambos.
Sebastian, su padre, se puso de pie entonces, aclarándose la garganta, se acerco a la cantina, sacando una botella de whiskey, sirviendo un poco en un vaso de cristal. Apuro el contenido de un solo trago y una vez vacio, hablo por primera vez desde que Adrian había entrado a la oficina.
-Eres un imprudente Adrian- dijo, en un tono de voz grave, lleno de seguridad, como solo los hombres como él, podrían hablar-. Pudiste haber arruinado las negociaciones con Northman por tu imprudencia, y todo, ¿por qué? Por ayudar al adicto de Rivers- dijo molesto, y se movió acercándose a donde estaban Nerissa y Adrian sentados, de pie frente a ellos.
- Tu sabes que podemos confiar en el padre-espeto adrian, incorporándose un poco, pasándose los dedos por sus rubios cabellos-. Y no creas que hago esto por gusto, me interesa Michael, y mucho y lo hago porque no quiero que le pase a él lo mismo que paso con Darius, que de la nada desapareció y cuando al fin volvió no quería ni verme a la cara, todo por estupideces como estas, porque no tuve el maldito valor de afrontar, lo que tú, el abuelo y Nerissa no se cansan de recalcarme a cada instante desde que tengo uso de razón- molesto, levantando cada vez más la voz, siguió hablando, poniéndose de pie, comenzó a andar dentro de la oficina de un lado a otro mientras hablaba, deseando salir de ahí, comenzando a sentir la sed, esa sed que le quemaba por dentro. Sed de sangre.
-Yo seré el heredero del poder y la fortuna Leone-murmuro, mirando a su prima y a su padre, con los ojos acuosos, y fríos, sin expresión alguna en ellos-. Y eso hago, Northman será el primero con el que hare vínculos de negocios, Michael me debe un favor y podemos pedirle lo que sea y él lo hará, por que sea lo que sea, te agrade o no padre, el es un hombre con mas honor de lo que yo tener- agrego y guardo silencio, esperando a que ambos asintieran o dijeran algo, para poder irse de ahí, volver a su vida, quizás buscar algo de“comer” y largarse por un tiempo de la ciudad, como siempre hacia.
-Esperemos que hagas bien este negocio, Adrian-espeto Sebastian, sin quitar la vista de su hijo, se acerco a él con cautela, hasta estar a unos cuantos pasos de él, estiro los brazos y lo acerco a su cuerpo, abrazándolo, recordando la verdadera razón por la cual estaba molesto.
No era porque hubiera desobedecido, o la imprudencia de asistir el solo a arreglar problemas que podrían haberse empeorado, era el hecho por que él era su hijo, el único recuerdo vivo que tenia de su amada esposa, de su madre, y lo que él consideraba lo más valioso que tenia, pese a que nunca lo decía en voz alta.
Adrian correspondió al abrazo, aspirando profundo la colonia, mesclada con el aroma natural y masculino de su padre y el aroma que lo identificaba como lo que realmente era, bajo aquella mascara, el macho alfa.
-No me falles, Adrian-musito sin soltar al joven vampiro, que lucía diminuto entre sus brazos, pues él era un hombre alto y fornido en comparación a la delgada estructura física de Adrian, que era más parecido a su difunta esposa.
-No lo hare, te lo aseguro-contesto el aludido, sin separarse, no quería hacerlo-. Hare que tu y el abuelo se sientan orgullosos de mi, que Nerissa y mama donde quiera que ella este, también lo hagan.
Murmuro, con la voz cortada y amortiguada por la ropa de su padre, cerró los ojos, sintiendo los calientes labios de su padre en sus cabellos ydespués el frio abismo que los volvía a separar, quedando uno frente al otro, mirándose, como hombres de la mafia que eran ambos.
-Espero que este negocio si funcione- añadió Nerissa, quien parecía un tanto incomoda con la escena- El abuelo se sentirá bien si esto funciona, y así podremos dejar el negocio con Don Ciccio, que ya nos está causando demasiados problemas.
Dijo sonriendo ligeramente, poniéndose de pie, se acerco a Adrian y lo beso en la mejilla.
-Ahora creo que deberías ir a alimentarte-comento ella despidiéndose de él, mientras salía de la oficina-. Y yo tengo que ir a checar unas cosas con la compañía, ciao.
Dijo y se fue tras la puerta. A los pocos segundos el salió tras de ella, despidiéndose de su padre rápidamente, dejándolo solo en la oficina, a sabiendas que el saldría después e iría a informarle a su abuelo de la situación.
Adrian salió a la ciudad, un poco mas aliviado, andando entre las calles, buscando de quien alimentarse.
Capitulo 1 : True Blood Busines Pt.1
Titulo del Capitulo: True Blood Busines Parte 1
Autor: Nerissa Leone
Clasificación: NC-17
Genero: Sobrenatural, Angustia, Drama, Misterio, Romance
Resumen: Un primer encuentro, una deuda y un trato.
¿Simple casualidad o cuestiones del destino?
Era Michael Rivers el mejor amigo de Adrian, la persona en la que mas podría confiar en el mundo, el que se encontraba en problemas, como siempre, aun que ya no era de asombrarse, pues ambos compartían no solo una misma pasión, también compartían, de alguna forma, el mismo estilo de vida, decadente y enfermo.
Solo que Adrian tenía la ventaja de ser heredero de un gran poder en los bajos mundos, Michael, no.
Pero lo tenía a él y eso ya era una gran ventaja, pues así como Michael en muchas otras ocasiones había metido las manos al fuego por él, así también adrian lo hacía por su único verdadero amigo en el mundo.
Su alma gemela, como solía decir.
Y ahí estaba, en el lugar y a la hora indicada, con un cigarro a medio consumir en sus labios, observando a lo lejos el desvencijado auto de su amigo, que estaba recargado en el cofre, también fumando, notablemente exasperado pese a tener sus eternas gafas oscuras cubriendo su mirada de acero.
-¡Hey!-saludo a penas con una media sonrisa dibujada en los labios, acomodándose el mechón de cabello que había escapado de la coleta que se había hecho en la nuca.
Entretenido como estaba, el mayor de ambos hombres no se había percatado de la presencia de Adrian, solo hasta que este volvió a hablarle.
-¿Se puede saber en qué chingados te metiste ahora?-pregunto, medio sonriéndole de lado, tratando de animarle con aquel simple gesto, aun que realmente dudaba que fuese a funcionar.
Michael reacciono, bajando la mirada, medio torciendo los labios en lo que parecía una sonrisa burlona, fijando su mirada oculta por las oscuras gafas, en el cuerpo del menor.
-Creo que la cague.-murmuro, penosamente.- Te dije que un día mi pito me iba a meter en problemas y pues…- aguardo un instante, dándole la ultima fumada a su cigarro, antes de tirar la colilla lejos de ellos.-… Pues eso fue.
Guardo silencio, mirando al piso, pasándose la mano con pesadez por sus negros cabellos, esperando alguna reacción de parte del otro, algún comentario, sin embargo no hubo nada, así que prosiguió con su relato.
-Me encontré a una tipa, y bueno, tú sabes de esas cosas.-indico, encendiendo otro cigarro, ofreciéndole al menor quien acepto. Fumaba de forma exasperada, consumiendo rápidamente el pitillo, llenando sus pulmones de humo y su sistema de nicotina, aun que estaba seguro que en ese instante no sería suficiente para tranquilizarse.
Michael comenzó a relatar los sucesos, sin moverse de su lugar, gesticulando con las manos, explicando claramente, que la mujer con la que se había acostado aquella noche, era realmente una traficante de drogas que había amanecido muerta en el cuarto del hotel barato donde habían terminado aquella noche. Que no se había percatado en absoluto del crimen, quizás debido al mal estado en el que se encontraba.
-A ver si entendí-indico Adrian mirándolo fijamente-, por andar de caliente te incriminaron en la muerte de la tipa esa- dijo de forma retorica, sacando una paleta de la bolsa de su saco-. Valla trillada situación-comento, metiéndose la paleta a la boca, antes de volver a hablar-. ¿Es que los delincuentes de hoy en día no tienen nuevas ideas?
Dijo, mas en un tono de burla que hablando en serio y volvió su atención nuevamente a Michael, quien había ignorado el último comentario de su compañero.
-No nada mas es eso... - dijo mirándolo -, si fuera por lo del asesinato, pues no hay tanto pedo, era una traficante, nadie la va a pelar que se halla muerto. Pero me quieren cobrar todo lo que traía encima, más las supuestas deudas de la tipa- índico notablemente preocupado por el hecho-. Adrian, ni aunque venda la tienda, todas mis cosas, la moto y el carro, ni aunque me venda yo cabron, junto lo que quieren.-dijo llevándose las manos al cabello, peinándolo con fuerza, como si quisiera arrancarse el pelo desde la raíz-. ¿Qué chingados voy a hacer? Que me maten a mi no me importa., pero güey, sabes que no se queda conmigo – dijo y prosiguió-, pueden ir contra Dem, no sé que pase.
Y se quedo cayado, pensando en todo el problema. Ambos hombres se miraron cómplices, mientras uno encendía un nuevo cigarro y el otro seguía jugueteando con la paleta en su boca.
Michael estaba demasiado preocupado, no tanto por su bienestar, mas bien, por el bienestar de su pareja, la única persona además de Adrian que le interesaba en el mundo.
-Puta, te digo, estos güeyes se parecen cada día más a los cabrones de los carteles mexicanos- dijo Adrian, como un simple comentario -. Bueno, tú no te preocupes, tú sabes que con una pinche llamadita acá todo se arregla- índico -. ¿Y ahora tienes que ver al güey que le pasaba la merca a la vieja?
-No se –contesto, dejando escapar el humo del cigarro de sus labios, lamiéndolos-, el tipo q tengo que ver es, no sé, entendí como el que se hace cargo del dinero, algo así como el administrador -comento-. El jefe es Northman, ¿has oído de él?- pregunto, estaba preocupado, porque sabía de la fama de ese tipo, implacable, vengativo, sin el menor grado de remordimiento. Nadie lo había visto, nadie lo conocía, y el tipo que iban a ver era la fachada de todo.
-Hasta tu jefe tiene que saber quién es el cabron, ese tipo controla los dealers de todo Europa.-continuo hablando-. Si no, no entiendo porque me mandaron hablar a mí, algo se traen, porque, ¿qué les puedo importar Adrian?- dijo, eso había pensado todo ese tiempo que había estado esperando a Adrian-. En cualquier otro asunto me hubieran eliminado en medio día, ¿Qué chingados esperan de mí?
Pregunto, mas para sí mismo que para el joven vampiro que estaba atento a sus reacciones, sin saber la respuesta en concreto, y tampoco sabía hasta ahora la razón por la cual había mandado a llamar a Adrian.
-Northman- Adrian repitió el nombre, pensando un poco, haciendo memoria-. Bueno, supongo que sí- contesto después de unos segundos-. Sí, de hecho mi papa y tío estaban hablando sobre él, pero digo, no puse mucha atención- índico, torciendo los labios-. Hasta donde alcance a escuchar, es que la "Familia" está pensando embarcarse en un nuevo negocio y uno de los socios seria él, o algo así.
Comento, mirándole fijo a los ojos, o eso intento, ya que con las inseparables gafas de sol que siempre portaba Michael, le era casi imposible hacer contacto directo con los ojos ajenos, aun así lo hiso, a sabiendas que este también le miraba.
-Supongo que se quieren meter en la venta de sangre de vampiros-dijo después de un rato de estarse contemplando-. No sabía de ese negocio, no mames, sabes en cuanto venden una madre, una dosis que no es ni lo de una mordida- siguió comentando-. Más caro que un ladrillo y engancha mas rápido que nada y lo sabes, nunca he tenido que pagar por eso, pero ahora esta cabron, no deben de meterse en esos pedos, esta cabron.
Musito las últimas palabras, terminando su cigarro tirando la colilla al piso, donde yacían otras tantas, un jardín de colillas de todos los cigarros que había estado fumando antes de que Adrian llegara.
Adrian se le quedo mirando fijamente, asustado con la idea.
-No mames, mientras no le dé a mi papa eso de andarme drenando para vender mi sangre.-dijo sujetando el brazo de Michael con más fuerza de lo normal.
-No creo q hagan eso- contesto Michael-. Pero espero que si puedes hablar en tu casa, les digas de este pedo, esto no es nada mas vender droga, no son carteles, seria meterse en pedos con una raza y nada mas imagínate, ¿que alguien tipo Lestat se entere de esto?- comento alarmado, guardando silencio cuando sintió que su teléfono comenzaba a vibrar dentro de su pantalón. Era la señal.
-¿Subimos?- pregunto, mientras se dirigía sin poder entender qué demonios hacia ahí, y sobre todo, que podría pasar. Lo único que esperaba era que sus “pendejadas”, como el solía llamar a sus problemas, no le hicieran daño a otros.
-Pues te diré.-dijo Adrian, soltando un largo suspiro.-Supongo que han de saber, mi Tío no es ningún idiota y mucho menos mi padre, por algo están donde están, y mi familia es lo que es, ¿no crees?
Pregunto, sacando el celular para llamar, necesitaba tener alguien pendiente de cualquier situación, y en eso estaba, cuando Michael recibió la llamada de su "cita".
Michael observo a Adrian marcar por teléfono, mientras el seguía caminando dentro del edificio con el joven vampiro a su espalda. Tenía que portarse como un hombre y aguantar lo que fuera que viniera ¿no?
Así que se cuadro y llamo al elevador, esperando a Adrian mientras llegaba. Adrian colgó el teléfono, entrando junto a Michael al elevador, en silencio y notándolo tenso, más de lo que aparentaba.
-Tranquilo güey.- le dijo dando unos golpecitos a su espalda, hasta que el elevador se detuvo.
Nada mas tenía en el mensaje del celular de Michael, la dirección del edificio y el piso, de ahí en más no sabía cómo encontrarlo. Claro que cuando se abrieron las puertas del elevador, entendió que no tendría que buscar un departamento o una oficina, porque lo que había era un enorme despacho, vacio al parecer, iluminado y perfectamente adornado, muebles que se veían eran de calidad, incluso una jodida chimenea o algo que parecía eso.
Salieron del elevador, intentando ver todo.
*
Mirando desde la ventana de la oficina en el piso treinta y tres, de uno de edificios más exclusivos de la zona, Siegfried sonreía de lado, esa sonrisa que no presagiaba nada bueno para sus enemigos.
La campaña que había establecido entre su gente parecía tomar resultados, la competencia estaba minándose, los pocos "agentes de ventas" que habían traicionado a la compañía estaban desapareciendo a pasos agigantados, y sobre todo, con la discreción del cuerpo elite de su gente, todos los incidentes parecían organizados por la competencia, como en el que se iba a involucrar ahora. Un junkie cualquiera había despertado al día siguiente de una borrachera en una de las situaciones de eliminación, usualmente incriminaba rápidamente a los testigos, creando falsas escenas del crimen, pero por alguna razón en esta ocasión quiso divertirse un rato, exigiendo el pago total de la mercancía perdida, una operación demasiado costosa para un tipo como ese drogadicto.
Ahora, solo esperaba al individuo para divertirse un rato.
Los había sentido llegar desde que llegaron, podría haber oído lo que decían, ya sea por sus medios o por lo que la tecnología podía ayudarle, teniendo cámaras y audífonos en todos lados, pero cual sería la diversión de arruinarse la sorpresa; así que espero pacientemente mientras arreglaban sus pequeños asuntos. Un vampiro y un drogadicto, combinación mas graciosa no podía imaginar.
-Buenas noches señores- dijo sentado desde su sillón, cercano al área de la biblioteca, libreros de caoba rodeaban la pared, un par de sillones de cuero café oscuro y el calor de una chimenea artificial, un pequeño bar a lo lejos, su escritorio y sus muebles hacia la otra esquina, uno de sus rincones preferidos.
-Michael Rivers supongo, y veo que trae compañía- dijo mirando al vampiro, un novato cualquiera, claro que en pocos segundos su base de datos reconocería sus facciones y le darían el perfil q necesitaba.
-Ya, que sabe más que nosotros, solo se me cito aquí por el asunto- hablo Michael, en un tono demasiado arisco-. ¿Quiero saber de una buena vez de que chingados están hablando? Porque no quiero que estén con pendejadas.
Indico, notablemente molesto por todo lo que implicaba la situación, aun sin importarle de que el hombre frente a él se tratara de un vampiro, uno bastante viejo y poderoso.
Adrian permaneció de pie, detrás de Michael, notablemente admirado ante el hecho de estar de pie, frente a un vampiro mucho mayor que él, no tanto en aparente edad física y estatura. Pues le quedaba muy claro que era difícil encontrarse con alguien que fuera más bajito que el. También sabía que era un vampiro antiguo por la energía que parecía emanar este, el porte característico de los vampiros que han vivido más de un siglo, o más.
La piel extremadamente blanca y de apariencia suave y dura como el mármol, la fría mirada y las marcas casi invisibles que podrían haber sido parte de sus líneas de expresión en el rostro. El vampiro era simplemente un ser impoluto y de aspecto impecable con su traje negro, la camisa blanca que se confundía con la blanca piel del vampiro. Los ojos grises, rodeados de pálidas y tupidas pestañas y las pobladas cejas rubias sobre estos, le daban a su rostro cierta altanería, que era sin más la principal característica que podría describir al vampiro de rubios cabellos.
-Buenas noches Señor- saludo adrian aun detrás de Michael, sin dejar de inspeccionar al hombre que había citado a su amigo.
Para Siegfried, ambos hombres, resultaban graciosos, un tipo con muy poca precaución y un vampiro pequeño que intentaba desesperadamente no verse tan joven como era.
-Supongo que se pueden dejar las agresiones para cuando vea como puede usted pagar a señor Northman los gastos que se ha visto necesario reparar por sus acciones-dijo, en el mismo tono seco con el que había saludado antes- Siéntense, ambos- ordeno, de una forma discreta, levantándose y señalando el sofá de cuero de dos plazas casi frente al que ocupaba el.
-¿Algo de tomar?- ofreció y se acerco al bar, donde había también una pequeña computadora, para poder checar discretamente lo datos que su eficiente base de datos le proporcionaba. Sirvió una copa de coñac para él, sonriendo al girar a ver a sus "invitados".
Michael se encontraba alterado, de nervios por la actitud de Siegfried, esperaba alguna, amenaza o algo mas y así poder defenderse, pero con esa actitud que le parecía tan rara no sabía cómo reaccionar, sobre todo porque si un tipo así era casi imposible de que pudiera salvarse si decidía atacarle.
-Yo no provoque gastos-siseo, lleno de frustración-. Yo no tengo nada que ver en la situación, ¡ni siquiera se el nombre de la tipa!- estallo.
Adrian tome por el brazo a Michael, para tranquilizarlo un poco ya que lucia demasiado desesperado, y hasta cierto punto, temeroso.
-Vamos a tomar asiento.-dijo, sonriéndole levemente, con seguridad, pues tenía en cuenta el riesgo que corrían, pero de igual manera, se sabia protegido, pues de tras de él, no solo tenía a su peculiar familia y su guardia, también tenía a su creador y a la creadora de este y además, estaba su madre, quien también era vampiro, hija de un poderoso vampiro milenario por lo que le había platicado.
-Yo quisiera un whiskey en las rocas.- pidio torciendo los labios en una media sonrisa.
Arrastrando hacia el sillón a Michael, quien seguía claramente alterado.
Ambos sentados sobre el sofá, Michael se limito a menear la cabeza en forma negativa, rechazando la invitación a beber algo de parte del vampiro mayor, buscando controlarse, para no hacer alguna estupidez que empeorara todo.
Se quedo callado, pues era consciente de que no era nada mas yo el q estaba ahí, y sabia que ese tipo sabia bastante de él, como para ir tras de otras personas.
Apretó los puños, esperando que el tipo dijera ya de una vez que estaban haciendo ahí.
-Quizás en otra ocasión joven Bennett, que el señor Rivers parece bastante nervioso y alterado como para agregarle alcohol a la ecuación.-contesto Siegfried, caminando con la copa en la mano, sonriendo ligeramente, divertido de ver a esos dos hombres en esa actitud, seguro de sí mismo, se sentó en el sillón, cruzando la pierna sin dejar de observarlos.
-Tiene una curiosa manera de seleccionar sus amistades señor Rivers, para alguien que se mueve en los bajos círculos de una ciudad tan decadente como los Angeles, es interesante saber q cuenta con los favores de un Talamasca y de el hijo de la Familia, eso intenta hacer, ¿intimidar al señor Northman?- dijo con un tono ligeramente sarcástico.
-Tal parece que se sabe mi árbol genealógico, señor Skarsgard-comento el joven vampiro mirándole fijamente, desgraciadamente para ser la mano derecha o lo que fuera de Northman, tenía unos subordinados demasiado inútiles para cerrar sus mentes, además de la rápida información que le había dado Nerissa, su prima, cuando le marcado.
Se quedo callado, esperando a que Michael no se alterara tanto, cuando menciono a Demian en el asunto.
-No es amenaza, no soy tan pendejo como para no entender cómo está la situación- dijo Michael, siseando-, solo quiero resolverla; quiero entender que estoy haciendo aquí- pregunto mirándole a la cara, pues tal parecía que tampoco iba a agacharse frente a ese vampiro.
-Termine en esta situación y voy a responder, pero quiero saber cómo lo voy a hacer yo, no nadie a mi alrededor- indico mirándole fijamente, quitándose al fin las oscuras gafas que siempre portaba.
El vampiro mayo ladeo la cabeza, sintiendo la breve intromisión del neófito, le asombro su audacia, aunque solo tuvo acceso a su información "segura", prefería mostrar ciertas cosas a ocultar todo, era más efectivo
-Joven Bennett-musito-, vampiros más antiguos que usted, y con mucha más experiencia han muerto intentando hacer lo que usted hizo en esta oficina, pido el mismo respeto que he mostrado con ustedes- dijo con voz baja, sin perder el rostro tranquilo.
-Vamos a ver señor Rivers, usted le ha ocasionado al señor Northman pérdidas cuantiosas, por no decir un posible enfrentamiento con otros grupos de ventas- dijo dejando la copa a un lado-, si la compañía quisiera dinero, hace tiempo sus escasas propiedades estarían a nuestro nombre, queremos otra cosa-indico-, y el nombre correcto es Siegfried, Siegfried Skarsgard- señalo con una sonrisa gélida al rubio, divertido de ver los intentos del neófito de aparentar lo que no era.
Bien, Adrian sabia que la situación ahora si se estaba poniendo molesta, pues no le gustaba que le trataran así, como si fuera un idiota solo por su apariencia.
Siempre era lo mismo, con su padre, tío y prima le sobre protegían, los capos lo veían como un estorbo, los soldados como un niño mimado, los demás, lo veían como objeto de ornato y nada más.
Estaba arto de todo eso, quería ser algo, por primera vez en su existencia tenía ganas de dejar de ser el insolente y caprichoso niño que era y convertirse en algo de lo que su familia estuviera orgullosa, ya había pasado por mucho y el tiempo que había pasado con Johan, su creador, habían ayudado mucho a cambiar su perspectiva de todo. Además, aun tenia a sus amigos mas cercanos y por ellos y para protección a ellos, es que estaba haciendo aquello, por lo cual se estaba arriesgando.
-No tengo idea de que me habla- increpo Michael preocupado, porque en realidad, era consciente que no tenia gran cosa, una tienda de artículos góticos y su departamento, eran lo único de valor que tenia y ya había dejado en claro que no era dinero lo que Northman estaba buscando.
El vampiro se tardo sus instantes en contestar, mirando al mortal como si tuviera algo gracioso en el rostro.
-Sus servicios señor Rivers- hablo entonces-, usted está perfectamente posicionado con ciertos ambientes que nos serian de utilidad, puede ser nuestro agente de ventas, de forma natural y sin levantar sospechas que pasaría si metiéramos gente diferente y podremos aprovechar los talentos de ese Talamasca que usted frecuenta.-indico, mirándole.
Michael nada más presiono los dientes, gruñendo antes de responderle, en un tono áspero.
-No-refuto-, él está fuera de discusión.
-¿Quisiera que se lo preguntara directamente?- amenazo el vampiro veladamente, sin despegar su mirada del mortal.
Adrian permaneció en silencio a un lado de Michael, solamente apretaba el brazo de su amigo para controlarlo, tampoco quería que le pasara nada a Demian, pero por el momento debía mantener la calma y evitar que las cosas empeoraran.
Siegfried hiso una pausa para hablar, divirtiéndose con la agitación del moreno, era entretenido observar esas reacciones tan humanas, tan volátiles, que siempre seguían siendo únicas a sus ojos.
-Bueno señor Rivers, soy un hombre de negocios, estoy dispuesto a oír sus propuestas, solo piense que esto no es para pedir su permiso, sabe q tengo la posibilidad de arruinarle la vida a todos sus conocidos, empezando por el Talamasca, pero creo que es mejor idea tenerle en mi equipo- dijo con su voz igual de tranquila, como si solo expusiera hechos cualquiera.
Volteo a ver al joven rubio, no entendía esa delicada fachada y ese intento de mostrar madurez, realmente contrastante
-Aparte joven Bennett- continúo hablando-, estoy al corriente de las negociaciones que han existido entre su Familia y mi compañía, sería algo de provecho lograr avanzar en esto.



