...
— Negó rotundamente. — No, nunca. No es lo mío. Aunque siempre me dicen que lo haga. — Seguía caminando hacía la cabaña, pero más lento que antes —. Me da algo de vergüenza.
— ¡Oh, vamos! ¡Tienes que hacerlo alguna vez! ¡Cantas maravilloso!—exclamó deteniéndose y mirándola con emoción.— ¿Tienes pánico escénico o algo así?














