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@jensenvlaho-blog
svetlana.
Las ideas caían al igual que una lluvia en medio de otoño, impetuosas mas no del todo rentables. Meditaba cada una con cuidado, ¿pero para qué se molestaba siquiera en crear un plan? Ni siquiera gustaba de celebrar el año naciente, encerrada en un espacio reducido con una muchedumbre probablemente ebria y repulsiva. “¿No trajiste tu identificación falsa?” Consultó, tajante, “Dudo que sea verdaderamente necesario golpearlos para entrar. Mi último recurso es sobornarlos con un par de billetes y listo.” No es como si fuese la primera vez que lo hacía. “Gracias por cosificarme, Jensen. Era justo lo que quería oír.” La morena ironizó, alargando un bufido tras avanzar.
“No--- creo que la perdí, de hecho. Esto de no poder entrar hasta los veintiuno es una estupidez. Los de quince se drogan más que yo.” Bufó, y no era una exageración tan inventada. “Billetes, por supuesto, porque me sobran. Discúlpame si no me acuesto con personas para conseguir viajes y ropa,” se burló, aunque su gesto se mantuvo sereno a pesar de que en sus palabras se percibía la entretención. Su mirada se tiñó de blanco y una sonrisa no pudo evitar aparecer. “Dios mío, que exagerada eres. Si se sobrepasan prometo defenderte, ¿vale? Aunque no sé qué tanto podría molestarte, la verdad. Tal vez sean guardias guapos, ¿quién sabe? Si son mujeres, intentaré que nos haga pasar con mi encanto natural inexistente. Y si son gays... Supongo que también puedo intentarlo. ¿Así está bien? También me cosifico a mí.”
leonid.
un contacto visual pareció indicador básico de lo que sería la reducción de su sonrisa a un nivel residual, sutil, presente y ausente. ❝ las personas extraordinarias no existen, todos somos el mismo pedazo banal de una existencia que puede terminar en cualquier momento ❞ mencionó, como siempre, pronunciando su verdad tal y como si de una verdad absoluta se tratase. ❝ mi relación con otras personas no debería ser relevante, ni si quiera sabes qué hago o dejo de hacer con ellas ❞ anunció, hacía años que ni si quiera le daba explicaciones a Tamara, no veía el caso en hacerlo en tal momento. más información rebelada y un nuevo trago de su copa que acababa directamente en su sistema. tacto foráneo haciendo presencia, volviendo a puntuar la leve sonrisa, contagiándosele al momento en el que una de sus palmas se situó sobre la base de cuello ajena. ❝ bien ❞ mencionó, a pesar de ser consciente de que no se contentaría con tal. los incisivos clavándose en el labio inferior, perdiendo la mirada en unos azulinos a los que se acercó por inercia. ❝ ¿unas copas más? cada vez suenas más difícil de creer ❞ advirtió, con semejante idea rondando su masa gris para el momento en el que posó ambas manos en caderas ajenas a fin de pegarlo a sí.
Chasqueó su lengua con cierta molestia, detestaba cuando alguien que no fuera él llevaba la razón, sin embargo, le era imposible sentirse de manera diferente. “No es difícil imaginarlo,” pronunció con el atisbo de una media sonrisa carente de alguna emoción en particular. “Pero qué me importa a mí, ¿verdad?” rodó sus ojos, al mismo tiempo sus hombros se encogieron con ligereza, buscando de esa forma drenarle importancia a todo el asunto. “Soy pésimo, no sé por qué te emociona tanto. Estoy seguro de que esta noche podrías pasarla en una compañía más reconfortante que la mía,” probablemente era el alcohol quien dejaba su lengua suelta, siendo considerablemente más dócil a diferencia de su sistema sin rastros de licor. “Dije unas copas más. Mientras puedes mantener tus manos sobre la barra,” pronunció lo suficientemente cerca del mayor como para rozar su nariz con su igual, sus cejas se enarcaron para reafirmar sus palabras antes de imponer una prudente distancia entre ambos. “Gracias,” le obsequió otro sorbo al líquido dulzón de color turquesa que llenaba su vaso, no estaba seguro de qué había pedido, pero se guió por la bonita y llamativa tonalidad. “¿Y bien? ¿Cuál es tu trauma? ¿Por qué te gustan los menores? No es que te esté llamando viejo, no, sólo... Ya sabes: curiosidad.”
territorialcreep:
“i expected better from you” well that was your fault lmao I got nothing to do with that
leonid.
❝ no voy a comenzar una disertación sobre el lenguaje no verbal ❞ pero como siempre, sabía que tenía razón. las cejas se alzaron entonces, debiendo tomar un trago largo de una copa que finalizaría en un par más de tales características. ❝ en realidad creo que sólo estás jugando a hacerte el difícil. y está bien, todos hemos estado ahí, ¿sabes? ❞ se encogió de hombros, apretando los labios en algún tipo de sonrisa que después se encargó de humedecer. con un paso, invadió el espacio personal del más joven, buscando su panel auditivo a fin de posar sus labios sobre tal. ❝ pero tú serás el que me pedirá que no pare cuando te folle ❞
La atracción que sentía hacia Leonid era una que jamás se atrevería a profesar en voz alta. La máscara de falsa arrogancia que utilizaba todo el tiempo, parecía fortalecerse cada vez que hablaba con el mayor, como si de esa manera pudiese protegerse de algún posible daño. Siempre lo hacía con las personas que traspasaban el gusto meramente físico. “¿Por qué no me crees? Detesto sentirme uno más del montón,” sinceró, a pesar de que no iba a entrar en detalles al respecto. El escalofrío que recorrió su espalda cuando la calidez del susurro acarició su pálida piel, le obligó a voltearse, quedando a una distancia precaria del mayor, un roce de cuerpos que a la larga resultaría peligroso para ambos. “Nunca he estado con un hombre de la manera que tú quieres que esté contigo, ¿sabes? No veo por qué debería hacer una excepción,” la yema de sus dedos trazaron dibujos invisibles sobre las facciones masculinas contrarias, aventurándose desabrochar el primer botón de la camisa que el mayor portaba. “Pero tal vez, con unas copas más que beba, pueda devolverte el favor del otro día.”
Nunca iba a reconocer que tenía un problema con el alcohol en general, siempre se escudaba con la juventud, con los problemas que le agobiaban, o cualquier estupidez que naciera de sus labios. Saber que iba a obsequiarse otro día de resaca era motivación suficiente para soportar a las personas de ese pueblo que detestaba. “¿Y bien? ¿Tienes algún plan para entrar? Porque yo no. Bueno, además de golpear a los guardias,” su entrecejo se arrugó con suavidad y soslayó con la mirada a su contraria, curioso. “Tal vez con ese vestido que llevas consigamos algo,” decidió proponer, si la situación escapaba de sus manos sabía que iba a poder controlarla nuevamente. @svetlanatzv
being a pessimist is great, I’m always either right or pleasantly surprised
leonid.
❝ siempre dices eso cuando tu fuerza de voluntad es más débil que la mía ❞ introdujo tema foráneo, acercándose a la situación espacial contraria a fin de tomar otra de las copas que yacían preparadas. ❝ ¿mi séquito? no sabía que estabas tan interesado en mí como para prestar atención a comentarios ajenos — curioso, ¿no? ❞ la burlesca sonrisa invadió sus comisuras hasta desaparecer en un sorbo de la recién tomada copa. ❝ ¿hay algo más que quieras confesar? ❞ se burló, claro, perdiéndose en el mundo alrededor de ellos, sin poder evitar que una mirada de soslayo cuidase movimientos ajenos.
“Y tengo razón. Mirando no consigues nada. Tocando... Bueh, no es como si pudiera hacer algo contra mis hormonas,” admitió, en realidad, después de la última experiencia se percató de que su voluntad no era fácil de controlar. “¿No lo había dejado en claro antes? Me molesta compartir, pensé que ya lo sabías. De lo contrario, nuestros encuentros serían muy diferentes,” tuvo que confesar, porque en realidad era una de las cosas que le impedía proseguir con una rutina precisa junto al mayor. “Mh, no. ¿Tú quieres que confiese algo en especial o...?” preguntó, una media sonrisa se pudo detectar entre sus comisuras, sus cejas entonces se alzaron con curiosidad.
No iba a perder oportunidad de festejar fin de año, menos cuando se ofrecía una variedad generosa de alcohol en total gratuidad. Quiso degustar uno de los tragos preparados que habían sobre la mesa, cuando entonces percibió una mirada foránea sobre sus acciones. “No vas a conseguir nada mirándome así,” sus cejas se alzaron, cuidadosas, girando su rostro hacia el mayor. “¿O piensas echarme acaso? Porque eso tampoco te conviene. Y si me echas, tendrías que sacar a todo su séquito de menores de edad también,” se atrevió a soltar sin pelos en la lengua, dándole un sorbo al amargo líquido resguardado en el cristal del vaso. @lconidx
La Navidad es época de amor, de demostrarle a los demás lo mucho que te importan... Desafortunadamente para ti, yo detesto dicha fiesta, así que no te esperes mensajes llenos de cursilerías. Me disculparía por la tardía aparición, pero esto de ser Santa consume más tiempo de lo que parece. Puedes decirme Iris, Rodolfo o como te apetezca, la verdad es que me es irrelevante. Como sea, cuéntame, ¿tienes alguna tradición favorita? ¿Cuál ha sido el peor regalo que te han dado? ¿Y el mejor?
Joder, y después a mí me dicen amargado---
Te diré Santa porque se supone que a eso jugamos, ¿no? A ser Santas Secretos, no Rodolfos secretos. En fin--- Mi única tradición es pasarla con mi hermana porque es la única persona que realmente me importa, por ende, es mi favorita.
El mejor regalo fue una pista de carreras de autos que recibí cuando tenía cinco años. No recuerdo haber deseado algo tanto en mi vida como esa maldita pista, cuando la recibí no podía estar más contento. Fue la primera navidad que pasábamos sin mi madre, fue el placebo perfecto para esos días.
El peor regalo--- uh, creo que un juego de vasos ‘finos’ que me regaló mi padre. A los once. ¿Quién diablos quiere un juego de vasos a los once años? Nadie. Obviamente eran para él, para la casa, qué se yo. Ese hombre nunca se esforzó en buscar un obsequio decente para mí, la verdad.