Llevo reteniendo el sentimiento dentro del pecho demasiados días. Mi cabeza en cada espacio de silencio se pregunta el dónde te has ido, porque no comprende la facilidad que has tenido para dejarme al lado y atrás.
Se me llenan los ojos de lágrimas, a veces caen. Pero el agua que se acumula lleva tu nombre, algo que jamás pensé que ocurriría. Pensaba que éramos una sola persona, que podía verte y tú a mí. Empiezo a pensar que aquello no era tan cierto.
Cometí un error, fui pulcra hasta que me volví sucia. No te gustó. Demasiado cruel, demasiado directa. Entonces, así de rápido, de la noche a la mañana dejé de formar parte de tu rutina y se me quiebra el corazón. ¿Piensas en mí? ¿Me extrañas? Porque yo me acostumbré a tu presencia. Pero, mientras más pasa el tiempo... Más pienso que no me abrazabas de la misma forma que yo te abrazaba a ti. A lo mejor nunca fue recíproco y solo fue la dulce idea de confiar en alguien que no pretendía abrirse realmente.