Hoy era un momento más bien optimista
Todo pasó en un instante, y sintió como todo dio un vuelco de cientochenta grados ¿Ser igual? no podía ser igual después de la bomba que soltó Juliana. Su ceño estaba fruncido, su labio inferior rojo de morderlo, sus ojos verdes pintados de lluvia. Un sollozo se unió a su terror por sus palabras; no porque no las sintiera, sino porque acaba de perder a alguien que amaba ¿Y si decía que sí, si se lo pedía? Ese había sido su deseo desde el principio ¿no? Pero temía lastimarle, como hacía con todas las personas que amaba. El suelo de repente se hacía más interesante, las líneas del piso de madera se hacían difusa bajo su mirar revuelto por las lagrimas y el sentimiento que no sabía en que momento había vuelto a sentir; pero allí estaba ¿no? no había forma de sacarlo, no había lugar para ese hueco. Era como un puño atravesando su pecho, como una barra de metal quemando su corazón, y un nudo apretarse en su garganta. ¿Qué decir? ¿Qué decir? ¿Qué coños debía decir? No estaba muy clara en que situación estaba viviendo. Una persona se va, una persona viene ¿no es cierto?. Todo se hizo difuso, como si fuese a desfallecer, pero cuando menos lo pensaba, las palabras salían como si quemaran de su boca–No, no quiero Juliana. Tu te fuiste, no sabes el tiempo espere para olvidarte, para poder olvidarte. Lo peor de todo es que no me arrepiento de haberte dicho que te fueras, fue una gran oportunidad para ti, July, no me importa. Pero aún así, no puedo ahora con esto, sé que tomaré una decisión precipitada basada en lo mal que me siento ¿Sabes? no puedo manejar todo esto, no ahora.
Cada una de las palabras de Sunny la atravesaban como si fueran cuchillos, una tras otra sentía como su corazón volvía a romperse en mil pedazos. Todo se había acabado, ya no había nada que hacer, ya no quedaba nada para rescatar entre ellas, Sunny había puesto un punto final a su historia. Con la cabeza baja incapaz de contener el flujo de lagrimas sollozaba abrazada a si misma, necesitaba salir de aquel lugar, necesitaba marcharse para poder encerrarse en su habitación a llorar. Todo había iniciado porque ella se había marchado, sin embargo, ahora esa parecía ser la única solución, "que irónico" pensó July. – Que patética soy –Soltó con una risa amargada– Debí mantenerme alejada de ti, pero simplemente no puedo, por mas que lo intente, no pude resistirme, te extrañaba demasiado, tu sonrisa, el olor de tu cabello, como te veías por la mañana mientras seguías durmiendo, lucías tan hermosa –Su vista se fijo en algún punto de la pared, tenía una mirada nostálgica y distante, que estaba siendo disfrazada por un mar de lagrimas– Será mejor que me vaya, no quiero seguir molestándote. –Se puso de pie a duras penas, las piernas le temblaban, todo su cuerpo en realidad, cuando al fin se estabilizó miro una última vez a Sunny, quería recordarla para siempre.








