"Guardó la calma mientras la histeria se hacía más viral que la epidemia; no es la primera vez pasa, pensó, mientras miraba el bote de gel antiséptico a medio usar que seguía rodando por la meseta del lavabo desde la alarma anterior. En esta ocasión, el top ventas eran las mascarillas; se agotaban en las farmacias, dejando expuestos a quienes las necesitaban por dolencias reales, que en caso de contagio sí correrían riesgo de complicación. Dos días antes, se había hecho público el primer caso en la región -lo de ponerle nombre y apellidos había sido una irrespetuosa osadía por parte de esa prensa alarmista que aseguraba informar...- y hoy, según decían, ya rondaban la centena. Y aún así, guardó la calma; no necesitaba llamar prevención al miedo, no lo tenía. No desde aquellos tiempos en que decidió aislar sus miedos tras la puerta, esa que hacía varios meses que no se atrevía a traspasar. Que te asalten por la calle, a plena luz del día e intenten sobrepasarse, eso sí que asusta; la violencia de género, eso sí que mata... El sonido del timbre la sobresaltó, ¿ya eran las dos? Cuando abrió, sólo dos bolsas de la compra reposaban en el felpudo; mientras las cogía, oyó que en su móvil entraba un nuevo WhatsApp. Un mensaje de audio. -enana, hoy no había pan sin sal, te he comprado un bollo de picos, como cuando éramos pequeñas, ¿te acuerdas? Luego te llamo, voy a mil hoy, ¡no sabes la cola que había en la farmacia! pero por fin he conseguido mascarillas." #juntandomisletras #lacalma https://www.instagram.com/p/B9Q6tHPC5mQ/?igshid=1r689jcjqzb48