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Kiana Khansmith
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@kanaeaoki
Day 2: spiral
𝐁𝐨𝐨𝐤 𝐭𝐰𝐨
You ever ask what she wants?
her weapon of choice is her katana
cr: Sn123
Ichariba chode (行逢りば兄弟) is a Japanese phrase meaning “though we meet but once, even by chance, we are partners for life”
cr: ohchloe
また会いましょう
cr: ohchloe
また会いましょう
また会いましょう II
One year later
No podía contar mi historia por más que lo intentaba, las palabras quedaban atoradas en mi garganta y me lastimaban.
El dolor crecía como una semilla en mi corazón, ramificando alrededor hasta crear una fortaleza que nadie podía destruir, cada rama que se rompía volvía a crecer, quede atrapada entre hojas marchitas.
¿Sabes? el dolor puede cegarte hasta el punto en que dejas de reconocer tu reflejo, ya no eres la persona que solías ser, tu sonrisa se vuelven muecas, tus pensamientos cambian y tu mirada se vuelve en hielo negro.
Jamás pensé que podría existir algo así en mi, pero existe y me adormece, me carcome un día a la vez.
Necesité tiempo para dejar salir estas palabras, una a una, despacio y cuando por fin las deje libres, temblé porque era la única reacción que mi cuerpo aún conocía, ya no podía llorar por más que quisiera.
Ayer te vi, pero tu no me viste a mi, no me reconociste. Lucias… tranquilo a pesar de que los espíritus te siguen como si fueras un gran punto luminoso, como esa primera vez que te conocí en el restaurante de Japón. También hay algo diferente en lo que siento por ti, te odio un poco ahora, pero déjame ser más clara, te odio porque no recuerdas lo que pasó esa noche, no me recuerdas, ni los años que estuviste conmigo, no recuerdas a nuestras hijas, olvidaste todo y odio que puedas sobrevivir sin nosotras, porque yo no puedo, lo único que me mantiene en pie es Mimi.
Y sé que no es tu culpa, que fue una consecuencia del golpe que recibiste, pero no puedo dejar de sentir este resentimiento de injusticia, de tener que cargar este dolor y este duelo yo sola. Te necesito más que nunca y no puedo acercarme a ti para pedirte ayuda, porque una parte de mi no quiere que recuerdes, quiero que estés a salvo y sé que si estas conmigo jamás lo estarás.
La vida ha sido muy cruel con ambos y por mucho tiempo fuimos el apoyo del otro, pero eso terminó. Te amo y aún si todo ha cambiado siempre estaré agradecida por el tiempo que estuvimos juntos, las risas, los secretos y los recuerdos que me dejaste de la buena vida que compartimos.
Quizás en una próxima vida nos encontremos.
Esta carta no la enviaré, es mi forma de despedirme de ti, ayer fue la última vez que pudimos coincidir, ya note buscaré, tu imagen la guardaré en mi mente. Aún así te prometo algo, encontraré a ese demonio y lo haré sufrir antes de cortarle la cabeza, vengaré a Katsumi por los dos, cuando lo haga tal vez pueda sentir algún tipo de descanso o eso espero.
Ten una buena vida, Toshio.
また会いましょう I
23. 11. 2017
La cena estaba lista y servida en la mesa, Mimi estaba en su silla con su babero alrededor de su cuello, mientras Kanae se movía con torpeza por el lugar debido al tamaño de su panza.
—Vas a explotar.
—Deja de decir eso, no es gracioso— la joven le hizo un puchero a su prometido y se tocó el vientre. Tenía siete meses de embarazo y era la segunda hija que tendría la sacerdotisa.
—Ven— el samurái se acercó y dejó un beso en la frente de Aoki y con eso pareció calmar cualquier malhumor.
Zenki y Kouki estaban en diferentes rincones de la habitación, cada uno vigilando un extremo, tranquilos de observar ese escenario de paz.
Al comer, Kanae no pudo evitar recordar cuando salió del Monte Osore-Zan sólo con la compañía silenciosa de sus dos guardianes, con el objetivo de honrar el juramento que le había dado a su abuela antes de morir, de mantener el legado de las itako vivo y mantener el equilibrio entre el mundo espiritual y el mundo real, porque era la única de su clan que podía hacerlo.
Y ahora... años después de enfrentamientos con demonios, espíritus y encuentro con amigos y su actual pareja. Tenía su propia familia, un motivo además del deber para seguir luchando y era feliz.
Todo parecía haber cobrado sentido, un camino iluminado solo para ella, cada pieza suelta y de colores diferentes había formado por fin el paisaje, su historia estaba completa.
Es lo triste de esta historia. Todo se arma y se destruye en un ciclo infinito de madurez y de aprendizajes, nunca nada está completo hasta que estamos muertos.
Un estallido derribó la puerta de su hogar, no hubo momento de siquiera pestañear, sus dos shikigamis retuvieron tanto como pudieron al demonio Tsuchigmo, mientras Toshio invocaba el poder de los dragones hermanos que manifestaba en el poder de su katana sagrada y defendió a Kanae y Mimi.
Los movimientos del demonios eran rápidos como extremadamente fuertes. El samurái fue contra el demonio alzando el filo de su arma, ganando un poco de tiempo.
Aoki por su parte comenzó un rito de protección sobre su hija de 4 años.
—Kouki—llamó al demonio y este apareció a su lado en segundos—Protégela, llévatela de aquí, ¡ya, ya!—la guardiana la envolvió en un velo blanco de su cuerpo espectral, mientras la sacerdotisa abría un portal en el cual pudieran traspasarlo y llegar a un lugar lejos de allí.
Su energía se redujo drásticamente ante el poder que necesitaba para su hechizo, miró a Toshio golpear y atacar al demonio con la ayuda de Zenki. Pero era más grande y poderoso que los dos juntos. Su hogar se quemaba con todas sus pertenencias y recuerdos ante los pasos del ente. Kanae siguió sus rezos en un hilo de voz débil para darle lo que podía de protección al pelinegro.
El demonio se percató de esto y en un segundo se puso frente a ella y con su garra la atravesó, Kanae cayó de rodillas y se derrumbó en el piso, luchando por mantenerse despierta, abrazo su vientre y grito cuando el demonio alzó al samurái en el aire y lo empujó con fuerza contra la pared, dejándolo inconsciente.
—¡Toshio...!—gritó, quiso acercarse a él, pero Zenki se lo impidió, la envolvió con su cuerpo espectral haciendo un campo de fuerza después de eso todo se volvió negro.
Jacobi Medical Center Maternity
The Bronx, New York
El ruido de la cortina que golpeaba con oleadas contra la ventana producto de la brisa, se escuchaban como un leve murmullo que de a poco despertaron a Kanae.Su vientre le dolía pero era incapaz de moverse, tenía debilidad en cada extremidad de su cuerpo y le pesaba.
Kouki y Zenki estaban a cada extremo de la cama, mirándola sin decir nada, como dos sombras que no se despegaba de ella.Un doctor estaba frente a ella con una enfermera, le costaba entender qué hacía en ese lugar y porque no se podía mover.—Hicimos todo lo que pudimos, llegó en un estado…—el hombre se quedó en silencio, y reunió fuerza para decir lo inevitable. —Se le realizó una cesárea, lamentablemente su bebé ya estaba muerta antes de interceder, era demasiado tarde.
Por un instante pensó que era una pesadilla, que nada era real, que en cualquier momento despertaría con Mimi en su cuna, con su bebé aún en su vientre y con él a su lado.
El instante pasó.
Los recuerdos volvían a su mente dispersa, recordaba lo que había pasado, como en una noche cualquiera lo perdió todo a la vez.
—Quiero verla—pidió en un susurro.
El médico asintió y le pidió a la enfermera indicaciones de cómo presentársela, a los pocos minutos la enfermera volvió con su hija envuelta en una manta blanca.
Tomó a su hija con toda la fuerza que su cuerpo roto le proporcionaba. Acunó por primera y última vez el cuerpo de su bebé entre sus brazos, abrazándola con delicadeza contra su pecho, acarició su rostro con uno de sus dedos.
Era tan pequeña.
Kanae no podía respirar, no quería respirar, quería entregarle su calor a su bebé, darle los latidos de su corazón, darle su propia vida, darle lo que fuera con tal de ver sus ojos abrirse.
Era tan hermosa sin embargo su belleza nunca le causaría sonrisas a las personas, el mundo no sabría qué tan desgraciado era por no haber conocido a su hija.
—Katsumi, Katsumi—la llamó esperando despertarla, un milagro, miró a sus shikigamis buscando alguna respuesta, algo que pudieran hacer, pero sólo observaban la escena en silencio, ni una vez desde que había despertaron habían abierto su boca.— No te olvidaré, nunca lo haré—el cuerpo del infante estaba frío y pálido—Descansarás entre los brazos de nuestra familia, ellos te cuidarán y ellos—levantó la mirada hacia Kenzi y Kouki.
𝐓𝐡𝐞 𝐜𝐮𝐫𝐬𝐞𝐝 𝐒𝐞𝐧𝐬𝐡𝐢 | 𝐊𝐨𝐮𝐤𝐢 II
𝑶𝒔𝒐𝒓𝒆-𝒁𝒂𝒏, 𝑨𝒐𝒎𝒐𝒓𝒊 𝑱𝒂𝒑𝒐́𝒏 𝑷𝒆𝒓𝒊́𝒐𝒅𝒐 𝑲𝒂𝒎𝒂𝒌𝒖𝒓𝒂, 𝑬𝒓𝒂 𝒇𝒆𝒖𝒅𝒂𝒍 𝟏𝟑𝟓𝟔 [𝟏/ ]
Kaedé Ume era la mayor de tres hermanos y la única que sería entrenada como una sacerdotisa itako. El máximo honor que podía recibir una mujer de su aldea. A pesar de su edad, había sido elegida por el poder en el arte de la adivinación y contacto con los muertos que había demostrado a lo largo de sus 19 años.
Desde los seis años, había sido utilizada por las espiritistas e incluso sacerdotisas como vía de eliminación de grandes males y pestes de la aldea que azotaban cada cierto tiempo. Era un recipiente perfecto, absorbía entes y enfermedades de otros cuerpos y los guardaba dentro suyo. Ni una vez estos entes se manifestaron ni tomaron poder de su alma. Estos dones particulares la hicieron sobresalir y ser elegida de entre todas las jóvenes novicias de su aldea. Sin embargo, aquel honor y entrenamiento en otro tipo de artes sagradas no eran de su interés. Lo único que deseaba la joven Kaedé, era salir de su aldea, escapar y pelear en la gran guerra en la que había ido su padre y su hermano 2 años atrás. Deseaba ser una guerrera, servir y morir en batalla. Tantas historias había escuchado en su niñez, que algo más que la gloria de ser un samurai le parecía irrelevante, un destino que no era ni sería para ella.
“𝑇𝘩𝑒𝑟𝑒 𝑖𝑠 𝑛𝑜 𝘩𝑒𝑎𝑣𝑒𝑛 𝑜𝑟 𝘩𝑒𝑙𝑙.𝑁𝑜 𝑚𝑎𝑡𝑡𝑒𝑟 𝑤𝘩𝑎𝑡 𝑦𝑜𝑢 𝑑𝑜 𝑤𝘩𝑖𝑙𝑒 𝑦𝑜𝑢'𝑟𝑒 𝑎𝑙𝑖𝑣𝑒, 𝑒𝑣𝑒𝑟𝑦𝑏𝑜𝑑𝑦 𝑔𝑜𝑒𝑠 𝑡𝑜 𝑡𝘩𝑒 𝑠𝑎𝑚𝑒 𝑝𝑙𝑎𝑐𝑒 𝑜𝑛𝑐𝑒 𝑦𝑜𝑢 𝑑𝑖𝑒”.
𝐓𝐡𝐞 𝐜𝐮𝐫𝐬𝐞𝐝 𝐒𝐞𝐧𝐬𝐡𝐢 | 𝐊𝐨𝐮𝐤𝐢
“𝑺𝒉𝒆 𝒊𝒔 𝒂 𝒓𝒂𝒓𝒆 𝒔𝒐𝒖𝒍, 𝒔𝒉𝒆 𝒉𝒂𝒔 𝒕𝒉𝒊𝒔 𝒊𝒏𝒇𝒆𝒄𝒕𝒊𝒐𝒖𝒔 𝒆𝒏𝒆𝒓𝒈𝒚 𝒕𝒉𝒂𝒕 𝒎𝒂𝒌𝒆𝒔 𝒚𝒐𝒖 𝒘𝒂𝒏𝒕 𝒕𝒐 𝒓𝒖𝒏 𝒏𝒆𝒙𝒕 𝒕𝒐 𝒉𝒆𝒓, 𝒔𝒉𝒆 𝒃𝒆𝒍𝒐𝒏𝒈𝒆𝒅 𝒕𝒐 𝒏𝒐 𝒐𝒏𝒆 𝒃𝒖𝒕 𝒉𝒆𝒓𝒔𝒆𝒍𝒇 & 𝒕𝒐 𝒂𝒏𝒚𝒐𝒏𝒆 𝒕𝒉𝒂𝒕 𝒘𝒂𝒔 𝒚𝒆𝒕 𝒖𝒏𝒅𝒆𝒓𝒔𝒕𝒂𝒏𝒅 𝒕𝒉𝒆𝒎𝒔𝒆𝒍𝒗𝒆𝒔, 𝒇𝒐𝒖𝒏𝒅 𝒕𝒉𝒆 𝒎𝒊𝒔𝒔𝒊𝒏𝒈 𝒑𝒊𝒆𝒄𝒆𝒔 𝒊𝒏 𝒉𝒆𝒓 𝒑𝒓𝒆𝒔𝒆𝒏𝒄𝒆.” Kouki era un ente que siempre se mantenía en silencio y observaba la vida a su alrededor en los ojos de su protegida. No le gustaba estar en presencia de Kanae si no era necesario, si no la llamaba o si no había una emergencia, que requiriera de su consejo y su poder. Kanae en más de una ocasión le pidió que se quedara en las pequeñas reuniones que hacía con su hija y Zenki, pero no tardaba en desistir al ver su auto aislamiento, y la forma en que su mirada parecía esquivarla. Siempre se mantenía en un rincón, con los ojos cerrados, casi meditando. A diferencia de Zenki, que deambulaba tanto como podía en la tierra de los vivos del que ya no formaba parte, Kouki prefería descansar en el mundo en el que sí pertenecía. Para la joven Aoki, le era difícil descifrar los gustos y disgustos de su guardiana, a diferencia de Zenki, que no disimulaba su disgusto, por casi todo. Ambos demonios se habían conocido en el mundo espiritual siglos atrás, debido a la unión con la familia Aoki. Ninguno hablaba de su vida antes de ser shikigamis, pero en una ocasión Zenki le reveló a Kanae, que cuando él murió y llegó a la tierra de los guardianes, ella ya estaba ahí, esperando a ser llamada. Así Kouki se mantenía como un ser de luz, enigmático e inalcanzable.
Kanae Aoki aesthetic