sentado en el sillón, su pabellón auditivo atento a lo que la voz femenina tuviese que decir, tonalidades miel, buscaron el control que acostumbraba tener lugar sobre la mesa de centro tallada de ébano. En cuanto lo halló, se inclinó para que sus falanges lo sostuvieran, volviendo a su lugar en el confortable sillón. Pronto, unas suaves risas abandonaron los carmesíes del español, en respuesta a el comentario de la morena, asintiendo en concordancia, mientras, sus vista estaba ocupada manejando el artificio con el que pudo regular la luz de la amplia habitación, dejándola en un nivel intermedio; tenue, pero lo suficiente para hacer el lugar acogedor. Sus cristales volviendo a la de hebras cobrizas. ‘ Tendré que creer que es pura coincidencia, ¿o no? ’ replicó luego de unos cuantos segundos, con la misma gracia que había aplicado la entonación ajena, más, con la representativo inherencia jactanciosa que solía acompañar al de hebras sombrías. Su fauces permanecían placidas, aunque él fuese quien tomaría el puesto de CEO después de su padre, y aunque, no era un trabajo que pudiese deleitarle en el proceso, sus condiciones y, aptitudes de sobra, le hacían digno de poseer su actual puesto para manejar las operaciones del grupo y, un sucesor digno a la dirección máxima en un futuro. ‘ Sí, al parecer, es como funcionan los negocios familiares, como dicen, pesada es la cabeza que lleva la corona, pero dime… ¿qué es lo que tú quieres? ’ directamente preguntó.
El movimiento de sus manos atrajo la atención de la italiana, quien bailó su mirada en torno a la manera en la que se desenvolvía para tomar en su poder aquel mando con el que poder manipular la luz. Entrecerró los ojos producto del repentino foco, pero éste fue menguando hasta ser simplemente una agradable iluminación apenas notable. No respondió ante su primera pregunta, simplemente encorvó una sonrisa, esperando que el silencio fuera una respuesta más estimulante. Él parecía atender a sus explicaciones, como si le interesara por completo lo que tuviera que decirle, a pesar de que no tenían mucha relación más allá de un par de conversaciones. Qué es lo que ella quería... Acarició el vuelo de su traje como si aquello fuese a ayudarle a pensar una respuesta óptima. Se permitió sentarse junto al moreno, mirando al frente con entretenimiento, siendo una lámpara lejana el foco de su atención. "Quiero bailar, ser bailarina. Quiero vivir bailando en el escenario. Quiero..." dejó escapar un suspiro. "Sé lo que quiero y sin embargo debo hacerlo a escondidas" y no era secreto para muchos de sus amigos que ella estaba apuntada a una academia de baile. Era una obra de arte en movimiento. Ladeó el rostro en dirección al joven, del cual aún siquiera sabía su nombre, nada de él. Un auténtico misterio que solo agravaba el misterio y la necesidad por conocerle mejor. "Que puedas entrar en cualquier lugar de este lugar me hace pensar que tú también tienes una de esas familias importantes. ¿Esto es lo que quieres?"