Aqua Utopia|海の底で記憶を紡ぐ
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PUT YOUR BEARD IN MY MOUTH

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@katrithompson-blog
La monotonía con la cual aquel intercambio de palabras había comenzado, de manera paulatina se había vuelto de interés para el polaco, parecía ser que el interés mostrado por la fémina iba mucho más allá de una buena nota y Gustave no estaba en lo absoluto dispuesto a contradecirlo. La ceja hundiéndose tentativamente en el entrecejo con las palabras de la morena que parecían estar diseñadas de manera estratégica para dar justo en el clavo dando un enfoque completamente diferente al previamente planteado, una sonrisa mucho más ladina formándose en los labios delgados conforme la suave voz femenina le llenaba los canales auditivos ❛ y lo dejaron hace más de un mes ❜ añadió mirándola de manera fija, cada paso incrementando el ritmo cardíaco que se esforzaba por mantener en el límite ❛ su paciencia me importa poco, puede cambiar de parecer, como todas ❜ espetó dejando que la fémina se moviese con plena libertad, una de las manos jugueteando hasta posarse en la curvatura de la cintura ❛ con aquello si que tendremos que hacer algo ❜ cedió con voz suave ❛ ¿siguiente movimiento? ❜
Hizo una mueza, pues lo que el muchacho decía era cierto, pero no había llegado a hablar con él antes de aquello. No porque no quisiera, sino por pura pereza. Sí, así era ella. Si algo no le apetecía, podías olvidarte de siquiera hablar del tema — Aunque hubiéramos quedado entonces, no habríamos hecho nada —. Argumentó, rozando la verdad, ya que cuando les mandaron aquello, el rubio y la morena a penas se conocían. Sonrió ante aquello, pues la mayoría de los profesores eran bastante flexibles en cuanto a la fecha de entrega. Tal vez porque algunos hacían de mas con sus alumnos, pero no iba a formar parte de las malas lenguas en el Santa Felicia. Notó la mano ajena rodando por su cadera, dándole, al igual que él, plena llibertad para investigar su cuerpo. El siguiente comentario le hizo sonreír, colocando la otra mano en el hombro del mismo costado. No respondió aquella pregunta, sino que calló aquella cuestión con un beso, esperando que fuera correspondido.
— Oye, no es que yo sea una antisocial. —reclamó cogiendo lo más cercano que tenía en aquel momento en la mesa, una goma de borrar, y tirándosela a la morena.— La próxima vez no será una goma. —susurró con el dedo índice amenazante señalándola. Dejó a la contraria hablar, no pudiendo evitar arquear una ceja al escuchar su respuesta.— Yo confío en ti, pero no tanto en tu capacidad de que no te castiguen. —replicó riendo.
Rió, mirando a la chica — Eso lo dices tú —. Se movió rápidamente, intentando esquivar la goma, que finalmente le acabo dando en el hombro — ¡AAH! —. Se quejó, llevando su mano al hombro. Obviamente no le había hecho daño, pero cualquier estupidez delante de la contraria era mucho más que necesario — Es cierto, llevo dos semenas sin pisar esa sala... Bueno, mentira, tuve que ir el otro día a por un cuaderno —. Dijo, esbozando una sonrisa al recordar la visita de Rai al aula.
✧ * ☾ STARTER.
Le miró por un par de segundos completamente incrédulo, las comisuras alzándose tentativamente en el momento justo en el que llevaba la boca de la botella a los labios, un largo trago antes de proseguir con aquello ❛ estás jugando conmigo ❜ declaró desviando completamente la mirada, enfocándose en un punto indeterminado ❛ es imposible que puedas hacer algo así ❜
La mujer rió, mirando al moreno, quien no creía lo que ella alegaba. Tomó un trago de su bebida, mirando a su amigo — No bromeo, claro que puedo hacerlo —. Replicó, sin apartar la vista de la contraria — Te lo puedo enseñar —. Ral vez no iba en el mejor de los estados, pero la elasticidad no se olvidaba, y si tenía que mostrar como podía subir su extremidad inferior a la altura de su cabeza, se abriría de piernas todo lo necesario, por muy mal que sonara.
Podía aplaudir la forma en la que Richard los había informado sobre las rippers, pues prácticamente habían dedicado la entera preparación para la misión en el aprendizaje de sus rivales. Al fin y al cabo, sabía que era un trabajo nacido de la envidia, el orgullo de su mentor tras perder grandes cantidades de dinero frente a un grupo de mujeres liderado por aquella que algún día amó. Pero si algo sabía el natural de Pakistán era que las explicaciones antes de las misiones no eran algo que tuvieran el derecho de saber. Sólo aceptaban y mataban. Sin embargo, nunca había estado tan cerca de una conscientemente, pero tan sólo un par de minutos y ya sabía que era un tipo de mujer diferente a las que alguna vez se había encontrado. Por supuesto, prestó atención a sus movimientos y a sus palabras, ante las cuales no pudo evitar que una sonrisa se deslizara por sus labios. ❛ Me gusta la originalidad.❜ Enunció, dejando que sus párpados cayeran con el contacto de sus labios en el cuello y después un pequeño escalofrío cuando se centró en su lóbulo. Sabía que se trataba de un juego previo a la aparición de armas y sangre, pero eso no quitaba que le interesara disfrutar de ello. Colocó sus manos en la cintura femenina para acercarlo a él. ❛ Pero te encontré, ¿no? ❜ Añadió, deslizando una de las manos hacia su glúteo y dejando que la otra posara en la delicadez de su cuello, sin apretar por el momento. Sabía que la pelinegra escondía armas en su cuerpo, hubiera sido absurdo por su parte aparecer sin un par por lo menos. ❛ ¿Vas a matarme? ❜ Quiso saber, con leve toque burlesco, pero no le dio opción a responder, pues selló ambos labios con un beso.
Ni respondió aquel comentario, pues sabía que no debía debatirle, o más bien, no quería hacerlo. No quería perder tiempo en sandeces como aquella como acababan haciéndolo por mensaje de texto. Se separó después para observar al Skull, quien medía bastante más que ella y, obviamente, tenía mayor compostura que ella. Sin embargo, seguía sin temer aquel combate cuerpo a cuerpo con el moreno, quien se movió para acercar su propia anatomía a la de la joven. Sabía que dejar a un joven del bando contrario colocar su mano sobre su cuello era la más estúpida de las ideas, pero en verdad estaba disfrutando con todo aquello. Sincerándose completamente, algo que Draco dudaría en hacer aún por la vida de alguien a quien quisiera, nunca había mantenido relaciones con un hombre, ni siquiera en una misión. Pero al lado del moreno, se sentía con confianza como para aquello. No sabía por qué, lo poco que conocía de él era malo, así que sus pensamientos eran mucho más que contradictorios.
Aquel interrogante le provocó un escalofrío. Creyendo que fue por la mano situada sobre la piel que cubría su garganta, movió suvamente su cabeza, sin siquiera mover el tacto masculino. Iba a responder, un ❛❛ No, por ahora ❜❜ se quedó atrapado en su garganta, y tomó el beso que el único hombre había empezado. Seguía alerta, pues era capaz de centrarse incluso con grandes distracciones como aquella debido a los constantes entrenamientos con Natasha. Durante aquello, sabiendo que llevaba tacones se seguía sintiendo en una gran diferencia de altura, pero igualmente, rodeó con sus brazos la parte alta de sus hombros. Una de sus manos se colocó en el cabello ajeno, moviendo este dulcemente. No era tonta, aquello era más que puro jugueteo y sabía que en cualquier momento tendría que sacar algún arma, de las cuales no dudaba que él llevara alguna. Pero, sus entrenadora le había enseñado a ganarse a sus misiones de aquella manera, ¿por qué no llevarlo un poco más al extremo?
Había escuchado en múltiples ocasiones que lo mejor que podía hacer cuando se encontrará molestó era fumarse un cigarrillo o hacer ejercicio; sin embargo, al notar que ni siquiera el humo del cigarro había sido capaz de llevarse sus problemas optó por mantener su mente ocupada. Solo había entrando un poco más de 120 minutos, cuando una persona se acercó, arqueando una ceja y dejando los golpes dirigió sus orbes hacía él/ella. —Lo siento, ¿vas a ocuparlo? —.
— Eso tenía previsto —. Dijo, observando al masculino, quien se encontraba casi desnudo frente a ella. Se acercó hacia él, observándole con detenimiento — Pero se me ha ocurrido algo mejor —. Añadió, colocándose la cinta sobre los nudillos — Tenemos un Ring... Tú quieres entrenar, yo también, ¿por qué no? —. Le propuso, pues veía interesante enfretarse a alguien quien parecía entrenado, pero sabía que no tanto como las Rippers. Una vez se colocó los celos, comenzó a articulas sus dedos, observando que esta no tirara — Y, por favor, no te niegues porque soy una tía —. Añadió, acercándose lo suficientemente al muchacho para ponerse de puntillas y susurrarle al oído — Te podría sorprender —.
Asintió un par de veces ligeramente con la cabeza.— La verdad es que no duermo mucho últimamente, los juegos de móvil enganchan demasiado. —confesó casi como si de una broma se tratase.— Venga, señorita Thompson, sabes que no puedes odiarme. —Sade se burló articulando el apellido de tapadera de las otra chica.— Si mírame que carita de niña buena. —Se señaló a sí misma.— Draco, lo importante es, ¿me vas a acompañar esta tarde de compras o te ha vuelto a castigar la directora?
Una carcajada salió involuntaria ante el comentario de la muchacha, pues tenía gran parte de razón en aquello — Podría darte la razón pero parecería una asocial —. Sonrió, escuchando la charla por parte de la mujer. Dejándola acabar, añadió: — ¿Y quién te ha mentido de esa manera? —. Obviamente lo que ella decía era cierto, pero toda aquella conversación parecía puro cachondeo. Rió cuando dijo aquello, pero su expresión cambió ligeramente al oír su nombre real — Cuidado, las paredes escuchan —. Advitió, rodando los ojos después — Que poca confianza... Ya no me castigan tanto —.
–No sé porqué no te busqué antes– rió, negando con la cabeza. Se puso de pie y miró el atuendo que traía puesto, que no era algo que se pondría para salir, pero poco le importaba y no quería retrasar a su amiga. –Vamos, necesito salir de aquí.
Rió ante el comentario ajeno, observando las acciones de la mujer, percatándose de como obervaba su atuendo — Si quieres cambiarte, no me importa esperar, son como cinco minutos —. Dijo, esperando que la contraria no fuera de aquellas personas que se demoraban horas en cambiarse.
Todavía le miraba con atención, una sonrisa suave acomodándose en los labios masculinos a pesar de ser una acción poco común, parecía que el rubio no podía evitar encontrar la diversión a pesar de la nimiedad del asunto y más aún a pesar de que no había podido terminar el dibujo debido a los movimientos insistentes de la morena. La ceja derecha suavemente enarcada ante el último comentario que escapó de los labios femeninos, un chasquido intentando pretender que realmente consideraba la situación ❛ si quisiera irme lo habría hecho desde el primer momento en el que te pusiste a revisar notificaciones ❜ atinó con un fugaz guiño, esperando que pasara desapercibido, las comisuras regresando a la neutralidad ante la respuesta que más bien parecía un espejismo de la propia ❛ si así lo fuera ❜ comenzó despacio, observándola a detalle, poniéndose de pie para recargarse en la puerta, como si intentase amenazar con la partida ❛ ¿qué harías? ❜
Se acomodó en la silla, observando al rubio con atención o más bien con desgana, pues en parte odiaba hacer el trabajo con él. En parte porque escuchar comentarios como el recién pronunciado por el suso dicho le llegaban a gustar de alguna manera — Buen punto —. Animó, dándole la razón al joven pero también a si misma, pues así estaba admitiendo que quería pasar tiempo con ella. Ignoró su guiño, pues aquello le estaba resultando mucho más que interesante, y fastidiarla así no le parecía combeniente. Ni siquiera tomó el móvil de nuevo, pues temía que si lo hacía el contrario fuera a irse de verdad. Sin embargo, ni aquello hizo falta, pues al segundo pudo observar como él se levantaba para apoyárse sobre la puerta — Te recordaría que el trabajo es para pasado —. Se levantó de la misma manera, llegando a la altura del chico — Y que la profesora no espera —. No paró con su marcha hasta que sus piernas casi se entrelazaron. Sus dedos subieron por el brazo masculino, jugueteando con los nervios del chico, y siguiendo aquellos con la mirada — Ni yo tampoco —. Su mano se posó en el hombro ajeno, dejando que su vista se levantara para visualizar el rostro ajeno.
Sentado en un colchón que no le pertenecía, la espera le resultaba de todo menos paciente. En realidad, no asistió con ningún tipo de plan, mucho menos un segundo que asegurara su éxito en algún momento de dificultad. No le importaba. Ni si quiera su corazón se aceleró cuando la puerta se abrió al fin, mostrando la silueta de la supuesta Katrina Thompson. La observó, perdiendo un momento la mirada en la forma en la que la fémina cerraba la puerta, asegurando así la intimidad de ambos, ¿qué iba a hacer? Bien conocido era para el masculino que la de cabello negro se sentaba en la grada enemiga, que su deber era terminar con ella así como con el resto de sus compañeras. Y lo haría, pero tal vez aquél no fuera el día en el que la muerte decidiera alzar su estandarte triunfante, tal vez su misión sería diferente. Sin hacer ruido todavía, se colocó en pie y se acercó a ella, rompiendo la distancia de seguridad y permitiendo que tan sólo un paso conformara el muro que los separaba. ❛ Parece que la leyenda es cierta. ❜ Entonó en primer lugar, dejando que una de sus manos se aventurara a apartar el cabello ajeno tras el hombro de su dueña. A la altura de su oído derecho se colocó, decidiéndose a hablar en un susurro: ❛ Si dices Bloodymary tres veces ante el espejo aparece. ❜
Al segundo observó la figura masculina del suso dicho apoyada en su propia cama. Así, se pudo relajar por un segundo, pues el contrario no estaba tras la puerta a la espara de acechar contra su víctima que, en este caso, sería ella misma. Sin embargo, bajó la guardia por dos segundos, pues cuando el moreno comenzó a moverse de nuevo, ella no pudo evitar prepararse para cualquier pelea. No estaba nerviosa, para nada; aquello lo había superado hacía años, era posible que llegara a una década. Pero un sentimiento diferente y foráneo a lo que sentía habitualmente se había manifestado en la cabeza de la muchacha. Miro al joven, quien se acercaba cada vez más peligrosamente a la anatomía femenina. Aunque ya debería haberle matado, ella decidió dejarle actuar esperando a ver que tenía planeado hacer y como salir del paso frente a una Ripper. En su cara no se formaba ninguna expresión, solo dejaba actuar al único hombre. Natasha ya le habría sacado del entrenamiento y le hubiera castigado de alguna manera u otra. Aquellas palabras sonaron casi reconfortantes. No sabía por qué, pero podía suponer que era por la cercanía del moreno. Había pasado muchísimo tiempo dentro de la agencia con otras mujeres, y aunque aquello no le desagradara, nada se sentía igual que la acción cometida por el contrario. Imitando sus movimientos, se acercó a la oído ajeno. Tuvo que ponerse de puntillas porque, aunque él ya se hubiera agachado, la mujer no resultaba ser de las más altas en la filial — Si tantas ganas tenías de verme —. Colocó sus mano sobre los hombro de él, esperando que no lo tomara como una técnica de ataque — No hacía falta recurrir a una leyenda urbana —. Bajó un poco de altura y posó un beso en el cuello del chico — Solo tenías que encontrarme —. Finalizó, ayudándose de sus labios para morder suavemente el lóbulo de su oreja.
Lo cierto era que la paciencia del muchacho era más bien corta cuando se trataba de los trabajos a lápiz y en aquellos momentos se había extinguido casi por completo, una risa más bien suave escapando de los labios ante la respuesta femenina ❛ cielo, no puedes entregar un trabajo hecho de palitos y bolitas ❜ le picó alzando tentativamente la mirada para encontrarse con la fisionomía de la morena, la miraba como si pretendiese atravesarle, no solía ser demasiado consiente de sus actos propios en ese departamento ❛ ¿quieres que me vaya? ❜ cuestionó curioso ❛ porque a mi me parece que disfrutas la compañía, o quizá, la vista. ❜
Rodó los ojos ante las afirmaciones ajenas. Verdaderamente, en aquel momento, excusas y réplicas eran lo único que la mujer esperaba ser inaudibles. Ni siquiera respondió a su comentario, sino que desbloqueó su móvil y miró las notificaciones de su whatsapp. Respondió lo necesario y miró al hombre de nuevo, en quien clavó la vista y viceversa. Aquella pregunta le sacó de un trance donde los rasgos faciales masculinos actuaban de protagonistas — ¿Quieres irte tú? yo te he invitado, eres tú quien tiene que decidirlo —. Replicó, sin sonreír pues la siguiente oración dio completamente en el clavo — Tal vez por eso no te quieras ir tú —. Alcanzó a decir, sin tener mejor respuesta que aquella.
Ya ni sabía como aguantar aquella conversación con el hombre. Realmente, quería irse al cuarto de Hallie, con ella, pero su trabajo y la insistencia del moreno se interponían a sus deseos. Así fue como decidió ir a su propio cuarto, sabiendo que tendría que enfrentarse a un Skull. En verdad, no le molestaba tener que matarle, pues se trataba de un asesino como ella, no de un inocente del centro. Pero prefería no hacerlo, aquel chico le resultaba alguien bastante fuerte físicamente, así que aquella lucha iba a ser más compleja de lo que la morena ansiaba. Finalmente, llegó a la puerta. Repasó sus pertenencias, recordando el cuchillo de su bota derecha y su daga en la parte trasera de su sujetador. La adolescente era mucho más ágil en el cuerpo a cuerpo, así que prefería llevar aquellas en vez de pistolas. Abrió la puerta, violando al segundo la norma más preciada dentro de las Rippers. Y es que la mujer estaba de todo menos alerta, así cerró la puerta y esperó movimiento impropio. Ella sabía que en cualquier combate, ya habría perdido. (( @rvijab ))
–No sé qué pasaba por mi cabeza cuando me imaginé que la escuela sería divertida los fines de semana. Eres la única persona que he visto por los pasillos en un largo rato.
Sonrió de medio lado, observando a su amiga — Y yo me voy ahora... Hay una fiesta en un Pub de la ciudad, te puedes venir si quieres —. Se encogió de hombros — Van unos cuantos, y no está muy lejos —.
✧ * ☾ STARTER
Suspiró con la frustración tatuada en cada centímetro del rostro en el momento justo en el que uno de los trazos del lápiz titubeaba gracias a un movimiento suave ejercido por el cuerpo que tenía frente a si, las cejas hundiéndose con suavidad antes de atrapar el labio inferior con los incisivos los ocelos enfocándose exclusivamente en su acompañante ❛ se que te dije que no debías ser una estatua ❜ comentó con calma ❛ pero no me refería a que podías actuar como si tuvieses ataques epilépticos ❜ añadió imprimiendo ligero humor a las palabras.
La morena observó a su acompañante, quien se había tomado la libertad de dirigirle palabra como si de toda la vida se conocieran. Solo se había movido para agarrar su móvil, el cual estaba en su mesilla — Si quieres hacer el trabajo, bien. Si no, puedo apañármelas sola —. Dijo, tomando su celular de una buena vez y volviéndolo a dejar sobre la mesa para que el rubio respondiera a su comentario — La puerta está allí mismo —. Sin dejar de mirarle, señaló la puerta casi a su espalda.
☽ ♚ STARTER ♚☾
La joven se echó ligeramente hacia atrás en la silla de instituto que ocupaba en ese momento. A penas había dormido aquella noche. Los ojos se le cerraron pesadamente y un largo bostezo salió de su boca.— Perdona, te juro que estaba escuchando. —se disculpó volviendo a mirar a su acompañante y enderezándose en la silla.— Aunque, ¿puedes repetir lo último?
Rodó los ojos, observando después a su amiga, quien había bostezado segundos atrás — Voy a pensar que eso ha venido a que no has dormida esta noche —. Sonrió de medio lado, acomodándose en su silla — Porque si no, te has ganado mi odio, señorita Compton —. Obviamente bromeaba, pero se veía capacitada para hacerlo, pues ella era una gran amiga, y aquella amistad se había acentuado una vez les habían mandado aquella misión, que haía perdido el encanto cuando todas las Rippers la ignoraron.