Que difÃcil
Rió al notar la succión en su cuello, que seguro dejaba marca. —¿Ya me estás marcando como tuyo? Si apenas acabamos de admitir que nos queremos—. Bromeó mientras bajaba las manos hasta su trasero, apretándolo suavemente en sus palmas. Poco después las llevó a su camisa y comenzó a desabrochar los botones. —¿Esto te refresca la memoria?—.
—Sonrió al escucharle y asintió despacio mientras sus labios seguÃan recorriendo su piel. —Mjm... Pues yo quiero que mañana cuando vayas a clases tengas esa marquita mÃa—. Susurró divertida antes de jadear sintiendo aquel apretón que de cierta manera le acercó más a él, y riendo asintió. —Aja, un poco—. Admitió sentándose a horcajadas sobre él, y tirando de su camiseta, le hizo sentarse también para empezar a subÃrsela. —Creo que necesito que me lo refresques un poco más—. Murmuró volviendo a sus labios
















