—Mis pinturas...
El chico había entrado en su habitación corriendo, dejando la puerta abierta por las prisas. Empezó a buscar ceras de colores por todo el cuarto, desordenándolo todo en el proceso. Y cuando las encontró empezó a reír de pura alegría. Se acercó a la puerta corriendo, asomándose por ella y poniendo un puchero repentinamente. —¿Alguien tiene un papel?














