Tu tacto, acariciando mi pelvis, susurrando arrullos en versos, en besos mientras el aire juega, filtrándose por la puerta, mi cabello danza como si celebrara el instante.
Desvelo de imágenes de ti: tu dulce mirada, puente silencioso al encuentro de nuestras almas.
Recuerdo que se diluye en yeguas de sudor, y en esquinas donde el amor se hizo verbo, con un abrazo, con una mirada, con una sonrisa, con un "hasta siempre".













