Decido creer que terminamos porque nuestras historias tenían que tomar caminos distintos para enseñarnos cosas que juntos ya no podíamos aprender, porque a veces el amor no basta para sostener una relación cuando las circunstancias, los tiempos, los miedos o las metas empiezan a caminar en direcciones diferentes, porque ambos necesitábamos crecer por separado y descubrir quiénes somos fuera de aquello que construimos juntos, porque hubo conversaciones que no supimos tener, heridas que no supimos sanar y momentos que, aunque estuvieron llenos de cariño, también estuvieron llenos de dudas, porque quizás nos aferramos a una versión de nosotros que ya estaba cambiando sin que nos diéramos cuenta, porque las personas evolucionan y no siempre evolucionan al mismo ritmo, porque hubo cosas que nos acercaron muchísimo pero también otras que poco a poco fueron creando distancia, porque merecíamos la oportunidad de encontrarnos a nosotros mismos antes de intentar sostener a alguien más, porque algunas personas llegan para quedarse y otras llegan para transformarte, porque aunque dolió perder lo que imaginaba para el futuro, también entendí que no todo lo que termina fracasa, porque hubo momentos hermosos que siempre van a existir y nadie puede quitarlos, porque aprendí a amar, a confiar, a ilusionarme y también a soltar, porque tal vez el propósito de nuestra historia no era durar para siempre sino convertirse en un capítulo importante de nuestras vidas, porque el cariño que existió fue real aunque el final también lo fuera, porque ambos merecemos encontrar la versión de felicidad que estamos buscando, y porque si la vida decidió separarnos fue para que cada uno continuara escribiendo una historia que todavía tiene muchas páginas por delante.













