[@Lottie /AU]
Estaba lista desde muy temprano. Apenas escuchó que llamaban a la puerta salió corriendo de su casa para encontrarse con sus amigos quienes la fueron a recoger para irse de una buena vez a la celebración.
— Nos vemos en la noche, padres —avisó antes de cerrar la puerta.
Como si se trataran de niños de seis años, el grupo se encaminó dando saltos, empujándose uno al otro y las típicas carreras hasta el tercer árbol más cercano.
Cuando llegaron, fueron recibidos por una alegre y jovial melodía, los bufones en cada esquina y las bailarinas sacando a los caballeros en sus deslumbrantes danzas.
Sus amigos no lo dudaron más y siguieron embobados a las bailarinas en su comparsa, dejándolas en el mismo sitio donde llegaron.
Sin darse cuenta, una gran multitud hizo que ella y sus amigas se separaran, Lottie solo trató de caminar y no caer, provocándole algo de fastidio el tumulto y como estos gritaban.
A los lejos miró el escenario, una zona más tranquila, solo logró escapar empujando y golpeando a los demás, sin importarle que le decían, después de todo, todos eran completos extraños para ella.
— Uf, y yo que creía que esto sería fácil — murmuró arreglando su falda.
El espectáculo principal de la mañana estaba por comenzar, se olvidó de aquel amargo momento y solo escuchaba la gruesa pero encantadora voz del juglar.
“Una leyenda
En tiempos remotos
Cuando los Druidas iban en los bosques del norte de Inglaterra y celebraban sus ritos a la luz de la luna
Un joven se enamoró de la batalla y la violencia y estudió las artes de la guerra hasta que nadie pudo vencerlo”
Su concentración se vio interrumpida cuando un toque brusco chocó contra su espalda, las piernas temblaron y en segundos se vio caída en el suelo. Gruñó entre dientes mientras se incorporaba y pasaba sus yemas de los dedos por el rostro para eliminar la tierra.
Miró una mano cerca, la tomó y logró ponerse de pie, el ceño fruncido que tenía se desvaneció, un escalofrió recorrió su cuerpo y no sabía que tan teñidas se podían encontrar sus mejillas en aquel momento cuando se sentía observada por la rubia.
“Cuando ninguna otra cosa requería su atención.”
“El normando tiraba de la cuerda y hacía que las ásperas fibras lastimaran brutalmente la piel blanca y suave del cuello de la joven.”
¿Acaso todavía la recordaba? ¿Recordaba cuando la había dejado frente a la Iglesia hace nueve años? De su parte, si, lo recordaba con aires de nostalgia, como si hubiera sido ayer.
Recordó claramente cuando era tirada de los cabellos y ella la defendió, al principio sentía lástima, pero tras saber que era la princesa se sentía bendecida. Si, ella recordaba hasta como se sentía.
— ...S-Si, fui yo —respondió bajando su cabeza, no era capaz de verla directamente —Me sorprende que su majestad aún recuerde a una pueblerina más. Ahora que tengo la oportunidad, siento lo de su madre, era una mujer muy querida en el pueblo y cuando todos se enteraron de su partida fue muy sentido por estos lares....
Se detuvo, ella era la hija de la primera difunta querida del pueblo, no podía recordarle aquel atroz día, se sentía como una completa idiota, en verdad tenía ganas de correr a casa y acurrucarse bajo sábanas para nunca salir.
Pero no, sus piernas no le respondían e irse huyendo sería un acto descortés, aparte de cobarde.
— Por cierto, ¿Qué hace usted en la fiesta del pueblo? No es que la juzgue, pero recuerdo que una horrible mujer decía ser su institutriz y nos prohibió enviarle regalos como antes, porque decía que usted no podía...Mezclarse con nosotros. — confesó algo apenada.













