Cómplices
Tu cuerpo perfecto se acerca al mío y me fundo un instante en un abrazo que demanda más contacto, percibo el delicioso aroma de esa piel que tanto deseo tocar. Suspiras, tus manos se deslizan levemente acariciando mis caderas, guardando todo el recato posible que tu encendido cuerpo te permite y dejándome en claro que las ganas son mutuas... Pero no debo, pero no debes... Finalmente nos separamos, tenemos que aprender a conformarnos con mirarnos a los ojos e intercambiar una sonrisa de total complicidad. Te entiendo y me entiendes, será así nuestro futuro sin pasar a nada más.













