“Tengo un don natural para no necesitar tener muchas cosas. Y no es conformismo sino, mas bien creo que un aprecio hacia lo verdadero. Puedo desprenderme fácil, amar sin exigir. ¿Qué clase de amor es ese que pide? Eso implica no caer en la indiferencia. El amor es dar, sólo dar y ese sentimiento nace de la plenitud que uno tiene consigo mismo. Se escucha fácil pero no toda las personas están dispuestas arriesgarse. Quieren sentirse amadas pero no pueden dar lo mejor de sí mismos porque están a la espera de la reciprocidad. Cuando tú te encuentras completo, cuando tu conciencia pasa a otro plano simplemente sientes que puedes renunciar a muchas cosas y todo es parte de tu evolución. Nada te puede destruir; salvo tus propios pensamientos, el anhelar recibir todo lo que según tú, estás dando incondicionalmente. Si no estás listo para amar no te arriesgues, no te van a partir el corazón sino el ego. El corazón sólo lo usan los valientes y ese no puede romperse cuando está bien pulido como el trozo de carbón que se ha convertido en diamante y su dureza permanece.”
— Preparando las alas, Quetzal Noah
















