«Por perfectamente aislados que os encontréis con vosotros mismos, para pensar debéis hacer uso de palabras; podéis muy bien tener imaginaciones representativas de las cosas, pero tan pronto como queráis pensar, debéis serviros de palabras, porque sólo las palabras determinan el pensamiento, y dan a las representaciones fugitivas, a los instintos, el carácter del pensamiento. El pensamiento no existe antes de la palabra, ni la palabra antes del pensamiento; esas dos formas de un mismo acto del cerebro humano nacen juntas. Por tanto, no hay pensamiento sin palabra. Pero, ¿qué es la palabra? Es la comunicación, es la conversación de un individuo humano con muchos otros individuos. El hombre animal no se transforma en ser humano, es decir, pensante, sino por esa conversación, en esa conversación. Su individualidad humana, su libertad, es, pues, el producto de la colectividad.»
Mijaíl Bakunin: Tres conferencias, II, en Obras completas, Volumen 2. Las Ediciones de la Piqueta, pág. 231. Madrid, 1977.