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@kxjlerr
leonxturner:
El Turner se había separado un momento de Fabiola al sentirse sin apetito, aunque de vez en cuando buscaba con la mirada a la mexicana sin poder evitarlo para asegurarse de que todo marchaba bien, sintiéndose responsable de cuidar de la mejor amiga de Rebeca (como le había prometido que haría). Justamente cuando iba a ir a buscarla, detuvo sus pasos al sentir que le tocaban en el hombro, volteando para ver de quien se trataba… Aunque si había algo que no se había esperado, fue que aquel rostro se le hiciera familiar. Incluso a pesar de que en ese momento le costaba ubicar a la joven en sus recuerdos.
No pudo evitar ponerse en alerta durante unos segundos, pero salió de sus pensamientos al escuchar su saludo, quedándose callado y manteniendo una cara de póquer mientras le prestaba atención. Tampoco es que el hecho de que le preguntara por PARADISE fuera motivo para bajar la guardia… Pero la chica parecía nerviosa, por lo que podía darle el beneficio de la duda (al menos que estuviera fingiendo). Le echó un último vistazo rápido a Fabiola y se dirigió hacia la alemana.- Sí, vengo con PARADISE. -respondió manteniendo la compostura.- Por lo que a lo mejor si puedo contestar a tus preguntas.
Efímera victoria se hizo presente en tanto la afirmativa abandonó los labios del mayor. Los labios propios de apretaron en una fina línea, la mirada fija en el semblante ajeno, paciente y expectante de cualquier reacción, observando detalles y cuestionándose el sinfín de posibilidades de la identidad ajena. Al menos el tipo se veía similar al grupo de amigos que Klara tenía en Berlín. Y estaba emitiendo prejuicios, lo sabía y culpable era de ello, pero en aquellos momentos cualquier atisbo de esperanza era digno de ser aferrado.
—Bien, bien, entonces...— Suspiró abandonó sus labios, efímero cuestionamiento cruzó por su cabeza, la idea de si debió haberse preparado con anterioridad, preparar un discurso para estos casos atestándole sin igual. —¿Hace cuánto que viajas con esta agencia?— Humedeció sus labios. —Lo que pasa es que estoy buscando a alguien. Ella solía viajar con Paradise, pero eso fue hace muchos meses atrás...— Estabilidad rebosaba en sus palabras, una falsa seguridad que aprendió a trabajar luego de ser interrogada por policías una y otra vez. —Entonces solo podrías ayudarme si es que llevas mucho tiempo viniendo a estos viajes.—
bxcurious:
Amber la había dejado sola en un intento de conseguir catar toda la comida de cada puesto, Holly se había llenado solo con un par de bocados por lo que prefería esperar bajo la sombra de uno de los árboles hasta que su amiga acabara de consumir todo a su paso. No le importaba esperar… Así podía tomar un poco de silencio, de espacio, cerrar los ojos e inspirar el aire. Pasaba demasiado tiempo encerrada en el laboratorio, analizando muestras, buscando soluciones. Buscando hacer unos bloqueadores perfectos. Lo que no esperó es que en ningún momento una persona se le acercara… Y que ésta, mucho menos, fuera un rostro semi familiar.
Dio un respingo mientras trataba de hacer memoria para saber si conocía o no a aquella chica… Hasta que no lo supiera del cierto, tenía que llevar cuidado de lo que hablaba… Lo que hacía que sus manos sudaran y se pusiera nerviosa (no servía para mentir… Y hubiera buscado la habilidad de alguno de sus compañeros sino estuviera tan sorprendida). -Yo… eeh… Sí, claro, vine con PARADISE. Eso no era muy comprometido… ¿No? Cogió aire, deseando que Amber apareciera en ese momento para interrumpir la conversación (pero no, seguía alejada). -No… Carraspeó. -No creo que haya problema… uh… ¿Qué… Qué quiere preguntarme?
Cierto alivio invadió su anatomía en tanto la respuesta ajena se presentó como una afirmativa; aquello significaba que no estaba tan perdida, que algún atisbo de esperanza con dar con alguna pista no era un sueño tan loco de cumplir, y que no tendría que ir a tontas y a ciegas palmeando el hombro de cualquier persona que se le cruzara en orden de dar con alguien que tuviera al menos una mínima relación con aquella agencia que tan extraña se le antojaba. —Oh, que bien.— Efímera sonrisa danzó en su rostro, sus comisuras se alzaron levemente denotando el alivio que aquello le traía. Exhaló, y devolvió la mirada a la mayor. —No es nada muy complicado, ni personal.— Sintió la necesidad de aclarar desde el primer instante; de encontrarse en el lugar ajeno, a la alemana le gustaría tal aclaración o, de lo contrario, muy poco participativa se vería. —¿Hace cuánto que tomas estos viajes?— Intuía que la pregunta podría antojarse un tanto extraña a la otra, la explicación arrolló sus labios segundos después. —Verás, estoy buscando a alguien. Alguien que solía venir a los viajes de esta agencia, sin embargo, hace meses que dejó de asistir.— Necesaria se volvía la verificación del tiempo en relación a la desaparición de Klara; a ver si es que la otra hubiese tenido alguna oportunidad de conocer a su hermana o si, de lo contrario, no era más que una errónea persona.
not-kristian-grey:
-Hola. Dijo risueño ante la salutación de la chica menor que había venido directamente a él a hacer preguntas -la primera le decepcionó un poco porque había esperado algo más jugoso. -Por desgracia este cuerpo no me da para ser millonario, por lo que tengo que aceptar que Paradise pague mis gastos… Sino no veo como podría hacer tantos viajes. Habló más de lo que había preguntado -se podía responder con un sí o un no la pregunta- pero Kris no podía quedarse callado -ni siquiera con desconocidos.
La sonrisa se ensanchó en sus labios y compadeció a la pobre niña porque ya sabía de sobras que iba a preguntar… -Lo siento, no estoy soltero. cofcof qué preguntaría sino era eso. -Pero me siento halagado que quieras preguntarme por si eres mi tipo.
Vale, aquel hombre bien podría venir con la agencia y todo pero de seguro que no conocía a su hermana; no había manera en el mundo que Klara se relacionara y soportara a alguien que hablaba de la manera en la que el rubio lo hacía. —¿Qué?— Mueca grabada en sus facciones en tanto oía semejantes incoherencias abandonar los labios ajenos. —¿Por qué me importaría si estás soltero o no?— La mueca siendo la digna representación de la confusión ¡a ella ni si quiera le atraían los hombres! Aquel espécimen siendo, casi, un recordatorio de porqué prefería alejarse de ellos. —Definitivamente no soy tu tipo.— Sus brazos se cruzaron sobre su pecho, una suerte de resguardo, lenguaje corporal hablando de la incomodidad que el mayor el hacía sentir. —Lo siento, no debí haberte preguntado nada.— Como conclusión, profesó. No, este tipo definitivamente no podría ayudarle bajo ninguna circunstancia.
( it’s a small world.)
La incomodidad en aquel festival era notoria en la alemana. Para nada fanática de espacios con mucho ruido y estimulantes, mucho menos en un mar de personas a quienes no conocía, aquello se volvía un verdadero calvario. Sin embargo, su propósito era más grande que cualquier mal rato que pudiese estar teniendo. Tras meses de no saber nada de su hermana mayor había decidido tomar cartas en el asunto, buscarla por su cuenta aún cuando eso significaba inmiscuirse en un viaje lleno de incertidumbres y sin pista alguna. Su objetivo era buscar a aquellas personas con las que, tras hablar con el mejor amigo de Klara, intuía la mayor se relacionaba al aceptar estos viajes que tan irresponsables se le antojaban a Agnes.
Aún no había reunido el valor de hablar con nadie, su bolso colgado al hombro repleto de fotografías de su hermana mayor como herramientas que pudiesen resultar útiles a la hora de identificarle. Suspiro abandonó sus labios y con temblorosas palabras y tambaleantes dígitos, palmeó el hombro de la primera persona con la que se cruzó, intentando comenzar aquella búsqueda de una buena vez por toda. —Mmh, hola.— Pésima para las interacciones sociales, esperaba dejar atrás por unas horas aquella introversión que tanto le caracterizaba. —No quiero molestarte pero ¿vienes con la agencia de Paradise?— Inquirió, ceño fruncido, mordiendo su propio labio inferior, signos de nervios presente. —Si es así ¿podría preguntarte algunas cosas?—
It’s a small world!
notaconstellation:
Un par de horas junto a Erik le bastaron a Orión para comprender que había invitado a la persona indicada además le había extrañado desde la última vez que fue visitarle a Grecia, el francés por su parte estaba más que eufórico, tal vez demasiado y es que Orión y Erik eran como hermanos, de hecho dicho por la propia abuela del griego Erik era de la familia desde que llegó de intercambio.
-Ori, Ori, ¿tú crees que están preparados para nuestra llegada?-cuestionó Erik, el chico siempre había tenido un acento único, quizá era porque vivía en Francia donde nació pero sus padres eran africanos y se crió entre el francés, inglés y africano en su hogar, el griego lo ignoraba pero sin lugar a dudas hacía especial al contrario-Me arriesgaría a decir que no, Riki-respondió Orión haciendo una mueca-Entonces está claro, vamos a darle caña al lugar, Orión y Erik en una nueva aventura en un nuevo continente-dijo un animado Erik haciendo un saludo chocando las manos con Orión.
-Esta atracción mola, tiene buena pinta, muy Star Wars-confesó el pequeño de los Kanu y es que era un gran fan de Star Wars-¿Sientes la fuerza, Ori? Porque yo puedo sentirla llamándome desde la atracción espacial-bromeó el castaño haciendo movimientos con las manos hasta que al echarse hacia atrás topó con alguien empujando a la otra persona-Ay va, lo siento, ¿estás bien? ¿Te hice daño?-se preocupó el francés-¿Me dejas que tras la atracción te invite a algo para compensarlo? Tú eliges, lo que quieras, tienes mi palabra-ofreció Erik a la persona que golpeó mientras el griego evitaba reír tras él.
Tras no tener ninguna pista de quienes podrían ser las personas con las que Klara se relacionase al venir a estos viajes, sería el instinto (y vaya que le había costado tomar esa decisión, a ella quien calculaba cada paso que daba en el mundo) quien le guiaría a encontrar alguna pista del paradero de su hermana al intentar buscar a estas personas. Mas la desventaja propia era significativa. Su mirada perdida la hacía moverse lentamente, odiaba los lugares atestados de persona, el ruido y el estar sola en medio de lo desconocido, aún así, caminaba con fotografías de su hermana en su mano, de vez en cuando parando a algunas personas para ver si la reconocían, a ver si alguna pista, algún atisbo de conocimiento, pudieran tener.
Sin embargo, un empujón a su menudo cuerpo le hicieron botar tales fotografías. Pesado suspiro escapó de sus labios mientras se agachaba para recogerlas. —Lo único que quiero es que tengas más cuidado, podrías haberle hecho daño a alguien.— Refunfuñó, intentando recoger cada papel con rapidez, siendo una de las pocas cosas que tenía para verificar a su perdida hermana. —Y Star Wars está lleno de imprecisiones científicas. — Contrario al fanatismo casi religioso de su hermana por la saga, Agnes poco y nada podía ver de ciencia ficción sin irritarse; estudiante de astronomía preparando sus últimos años, no perdonaba aquellas inexactitudes en la pantalla grande.
( It’s a small world. )
dantefabbreschi:
Dante no sabía que Victor no había venido a ese viaje y por ello estaba entrenando a su amigo para que cuando se lo encontrase, pareciese lo más matón posible. —Vale, repasamos, ¿Quieres? Cuando haga esta señal, tienes que levantar barbilla, sacar pecho, crujirte los nudillos y quedarte detrás de mi. Nada de parecer tierno, ¿Vale?— Estaban en la zona de los puestos de comida, hablando con lengua de signos ya que Fausto conocía a Dante desde pequeño y había aprendido la lengua ya hacía años. —Claro que puedo no serlo, tengo que estar tan serio cómo si estuviese en medio de mi número, ¿Eso es lo que quieres?— Preguntó con sus manos, para después continuar tras ver el asentimiento de cabeza de Dante. —Vale, ¿Quieres una demostración antes?— Dante, pensando que simplemente tomaría la posición acordada delante suya y para él, accedió a aquel plan. —Adelante, se tu yo más matón.— Porque realmente, su compañero, era un cacho de pan y de matón solo tenía la apariencia.
Lo que no se esperaba es que Fausto, se girase y se acercarse a una persona que estaba caminando por allí y levantase barbilla, sacase pecho, se crujiese los nudillos delante suya y encima, hablase. —Perdona, ¿Te llamas Victor?— Dijo utilizando su tono de voz más grave hacia aquella persona.
Y mientras que Fausto, de dos metros de alto y que doblaba en tamaño de espalda al sensate, intentaba parecer un matón de barrio ante aquella persona, por detrás estaba Dante corriendo cómo un pequeño saltamontes a parar a su amigo antes de que se liase en mitad del parque.
Por supuesto que la alemana no estaba de buen humor ¿cómo podría estarlo? Su único objetivo en aquel molesto lugar era hallar una pista de su hermana perdida, intentar hacer por cuenta propia el trabajo que policía ya se había rendido en hacer, y, sin embargo, todo se volvía tan difícil y ambiguo. Desde que Klara desapareció que prácticamente su apetito se había visto reducido gracias a sus nervios; era su hermana mayor quien usualmente cuidaba de ella en la época de estrés en la universidad, quien velaba por su bienestar, su buena alimentación ¿ahora? Ahora parecía tragar algo solo cuando sentía que iba a desfallecer y por el lógico sentido de que era necesario. Su aparición en aquel patio de comidas fue solo una pequeña parada, en sus manos nada más que un té helado que estaba en oferta mientras lo perdida se le notaba en todo el rostro. No sabía a quién dirigirse, no sabía a quién pedir ayuda.
Y, encima, se le acerca este gigante tipo a hacerle semejante pregunta. —¿Me hablas a mí?— Confusión palpable en cada sílaba. —¿Realmente luzco como alguien que se llame Victor? ¿Realmente?— Ceño fruncido manifestándose en su rostro, quizás exageraba, pero últimamente parecía saltar ante todo.
( It’s a small world )
xheimax:
Anthony tenía sus propias teorías y cavilaciones acerca del regreso de su sobrina a casa. Por unos días, le había dicho. Las reconocía, formaban parte de las indicaciones de que algo no iba del todo bien… Y sumado que no había visto a cierto inglés en el viaje, solo tenía que sumar dos y dos. Toda aquella situación tenía un regusto a dejavú, lo que enseguida traía a su memoria hechos del pasado que pesaban sobre él como una carga… Y de la que sabía solo podía liberarse si se armaba de valentía y le contaba la verdad su sobrina.
Pero la observaba, ahora comiendo aquella supuesta exquisitez británica (él la había echado a la primera maceta que había visto) y se le encogía el corazón al ver sus ojos lejanos y apagados… Los cuales, al darse cuenta de que eran observados, enseguida se recomponían y fingían una sonrisa que a él no podía engañar.
-Una encuesta rápida. Murmuró, sin siquiera darse cuenta a quién se estaba dirigiendo y si lo/la conocía o no. -¿Qué preferirías… Saber la verdad aunque eso te doliera o vivir en la ignorancia pero feliz? Él seguía pensando que la segunda opción era la mejor, pero ahora que empezaba a plantearse otra posibilidad… Estaría bien escuchar la opinión de alguien neutro.
Hace más de seis meses que su hermana había desaparecido sin dejar rastro alguno. Por más que ha Agnes siempre se le había dicho que era la más fuerte de su familia, la más centrada de las hermanas Köjler, los primeros meses fueron un desastre. ¿Por qué Klara habría hecho algo así? Usualmente siempre era tan preocupada con ella, era Agnes quien siempre olvidaba llamar de vuelta o se desaparecía por estar sumergida en sus estudios, no Klara. Klara siempre tenía tiempo para ella. Tras una fallida búsqueda a través de la policía, inevitable delegación y archivación del caso al ver que frutos no habían, Agnes abandonó aquel pasivo estado y decidió tomar cartas en el asunto. Fue gracias a la ayuda de Reiner, el mejor amigo de su hermana mayor, que lograron colarse en el departamento de esta, y tras meses de ver su correspondencia olvidada, algo concluyeron en torno a aquellas invitaciones de una tal agencia llamada Paradise. Estaba decidido, entonces; Agnes se encaminaría en uno de aquellos viajes, ver si entre los asistentes alguien sabía algo, alguien reconocería a una de las pocas familiares que le quedaban.
Pero la verdad es que vagaba sin rumbo. Sociabilizar se le deba pésimo, los lugares atestados los evitaba, y sin ni una pista de cómo podría lucir algún amigo de Klara, todo era demasiado incierto para su gusto. Fue en aquellas divagaciones que aquel hombre mayor se le acercó, inevitable fue fruncir el ceño ante la pregunta. Y, quizás, la pregunta se la tomó a mal por su estado, por su poco congruente búsqueda, mas un bufido escapó de los labios propios y sus brazos se cruzaron sobre su pecho.
—¿No deberías preguntarle eso a alguna psicóloga o algo?— Para ella, apegada al pensamiento lógico, a los números, a la ciencia, reflexionar se volvía un calvario.
( time to celebrate )
dantefabbreschi:
—¿Sabes lo que le falta a esta fiesta?— El encontrarse en un ambiente tan privado le había animado a hablar en alto cuando de reojo vio el cuerpo de una persona cerca suya. Estos últimos meses había ganado confianza en si mismo para ir hablando más en alto sin pensarlo primero y en parte se lo debía a todas aquellas personas que cuando pronunciaba algo mal, no se reían , si no que lo dejaban pasar. Y el hecho de cada vez hablar más y más, le estaba permitiendo practicar más de lo que nunca había practicado.
Giró todo el cuerpo para encarar a aquella persona y leerle los labios, mientras volvería a hablar, completando su propuesta. —Una piscina en la que podamos bañarnos y que se llame la “piscina-placenta”, ya sabes, el agua sería cómo el líquido de la placenta.— Estiró sus brazos, indicando a la persona contraria que por favor, diese su opinión a la que él consideraba una gran idea. —¿Qué opinas?—
—¿Qué opino?— Irritación, frustración y un leve atisbo de nervios se hicieron presente en la alemana ante tal intromisión, aquella sensación de una conexión que ya había comenzado a olvidar, la falta de bloqueadores trayéndole más de una sorpresa poco grata. Cuán difícil era buscar suministradores en Bruselas; al parecer debía (volver a) acostumbrarse a estas visitas por cierto tiempo.Suspiro abandonó sus labios, poca comprensión en torno a lo que el italiano decía; un rostro conocido entre aquellos que frecuentaban los viajes que tanta discordia le habían regalado. Klara estaba sentada en la pequeña mesa de la sala de su departamento, desayunando algo (¿podía ello llamarse desayuno a las nueve de la noche?) cuando la aparición ajena la sacó de su rutina. —Opino que tengo que dejar de fumar hierba.— Murmuró, mientras daba un mordisco de una añeja tostada que con suerte se había molestado en prepararse, y con su mano libre se llevaba un cigarrillo a los labios, aún cuando no terminaba de masticar. —Porque no hay manera de que esté teniendo esta conversación sin estar alucinando.— O esa era la explicación más sencilla a los tormentos que de golpe habían vuelto.
( TIME TO RELAX )
bxcurious:
-Este es mi plan alternativo. Declaró, sacando la botella en ese momento del bolso, la cual había estado cargando desde que había asaltado entrado en una licorería de la zona. Porque de que otro modo iba a relajarse sino, a no ser que buscara algo más fuerte que el alcohol claro. Solo había aceptado ir al viaje porque su compañera de piso no la soportaba más y por poco la había atado con cadenas al avión para asegurarse de que marchara.
El problema es que no tenía ganas de hacer turismo. ¿Como iba a disfrutar de la ciudad cuando solo cerrar los ojos veía los acontecimientos de Tokio? ¿Como iba a seguir ignorando que todo su trabajo estaba siendo corrompido por las intenciones de Whispers (No era por el beneficio de la ciencia)? Como iba a olvidar que nada sabía de su clan… (O lo más justo sería decir que se había esforzado concienzudamente para evitar conexiones y encuentros). La respuesta a todo era el alcohol, ahora que estaba lejos de la supervisión de Amber podía ahogar esos pensamientos en la bebida (aunque quizás no era muy buena idea beber cerca de los muelles y acabar cayendo al agua).
Como no era lo mismo beber sola que acompañada… Se volvió a dirigir a la persona (¿o era otra distinta?) -¿Qué me dices? ¿Te apuntas?
Muy temprano para decir que era de noche, muy tarde para decir que era de día. En aquel extraño momento de la madrugada, Klara se encontraba en la estación de metro de Bruselas, esperando a un muchacho, compañero de negocios ¿colega? La palabra risa le causaba. Jugueteaba con un cigarrillo, uno que ansiaba por prender mientras su mirada se perdía en el suelo. Últimamente era mejor gastar su cabeza en pensar en nada que arriesgarse a gestar algún tipo de interacción por descuidada. Chequeó su móvil, aquel que no era más que un arcaico aparato, uno que solo servía para enviar sms y recibir llamadas. Nada. Usualmente Luka no tardaba tanto. Paranoia como fiel sombra desde sucesos pasados, la alemana no podía evitar pensar que algo le había sucedido a aquel cómplice, nervios comenzando a gestarse mientras frotaba sus manos entre sí, intentando entrar un poco en calor. Fue en ese instante que su panorama pareció cambiar, que divisó a la mujer.
El aliento murió en sus labios.
—Genial. Ahora estoy alucinando.— Cerró sus ojos, llevó sus dígitos hacia su sien, ceño fruncido mientras intentaba que el incipiente dolor de cabeza se desvaneciera. Porque ella había tomado sus bloqueadores ¡vaya que sí! Era la única preocupación que tenía, el único ritual que practicaba; de seguro la falta de sueño le jugaba una mala pasada, de seguro aquel porro era de una seta fuerte, de seguro la locura ya había alcanzado sus pasos.
( time to relax?. )
El pequeño departamento que alquilaba en la periferia de Bruselas a penas veía la luz del día. Las ventanas solían estar con las cortinas cerradas, caos propio adornaba el perímetro del pequeño lugar, basura acumulada de la semana, un pequeño refugio para llegar a nada más que dormir y planear diversas transacciones. No era un hogar, Klara ya no tenía uno. Durante los últimos meses su refugio había estado en los bloqueadores (y una que otra recreativa droga que la ayudaba a escapar del calvario que se había gestado en su vida), búsqueda por permanecer impávida aún cuando sentía que todo se derrumbaba a su alrededor.
Aquella madrugada en la cual volvía a su departamento no era diferente. Esa misma tarde había comprado una nueva dosis de bloqueadores, la cual ingirió de la manera en la que lo hacía religiosamente, consciente de que era lo único que la mantenía con cordura. Sin embargo, cuando entró al inmueble y escuchó, sintió, a alguien, supo que algo había ido mal. Primer instinto fue el de tomar la colt que usualmente descansaba en la parte trasera de sus pantalones, preparada para enfrentar a cualquier intruso que osara meterse en aquel lugar, mano firme que no tambaleaba mientras se adentraba en el lugar. —Sal de ahí.— Demandó, creyendo que se trataba de algún mal negocio, alguna deuda pendiente. Mas la sorpresa bañó su rostro, la incredulidad, cuando notó que era lo que ocurría. —Mierda.— Maldición sin tapujos que abandonó sus labios, el agarre del arma no cedía. —Tú no estás aquí.— No era una pregunta, era una afirmación; temblorosa palabra al darse cuenta que los bloqueadores no estaban haciendo efecto.
rebecxrx:
“Worst. Christmas. EVER.” ft. @kxjlerr
Rebeca podía sentir la conexión, la familiar sensación y la presencia de alguien más en la habitación, era inconfundible, una parte de ella estaba aliviada que se hubiera establecido y otra se había llevado una pésima sorpresa cuando la persona había aparecido ante sus ojos… Klara lucía igual que ella, y el escenario en él que ella se encontraba era tan parecido al de Rebeca que casi se podría tomar como igual, por lo que la conclusión fue más que contundente para la mexicana que con horror se había percatado que una de sus compañeras de clan, había terminado por tener un destino igual al suyo (lo que era aun mucho peor que estar ella atrapada).
–Es la peor navidad- dijo Rebeca en un intento de romper el hielo, de hablar con Klara, sin decir lo obvio, cuando podía imaginar que la contraria había llegado a la misma conclusión que ella… y a pesar de que Rebeca no era dada a las expresiones de cariño, ni mucho menos, se acercó a Klara y la atrapo en un abrazo, esperando que esto no incomodara a su compañera.
El intentar establecer conexiones ya le parecía algo inútil. Incontables eran las veces en las cuales había intentado dar con alguien, saber qué era lo que ocurría, si alguien más estaba en la misma situación, cómo estaba el resto de su clan, pero no parecía tener caso alguno; no cuando lo único que se ganaba era un dolor de cabeza sin igual y el volver a ver aquellas paredes que poco le aportaban. No fue hasta que tuvo la fuerza para resistirse al tratamiento, cuyo fin no entendía, que le daban que la figura de la mexicana se apareció frente a ella. Mas el panorama era desalentador.
No comprendía, la confusión solo aumentaba en tanto se puso de pie y observó la vestimenta que acompañaba a su compañera de clan. Estaba incrédula. Era de suponer que no había sido la única, pero tampoco esperaba que esa fuera Rebeca, no cuando la consideraba como una de las personas (sino la más) fuertes de su clan. —¿A ti también?— Sabía que no era necesario de profesar, pero era inevitable, innecesaria era aquella confirmación, pero fue presa del pánico. En tanto Rebeca se acercó y la abrazó, la alemana no dudó en hacer lo mismo, recién notando cuánto le hacía falta un gesto así. —¿Sabes algo del resto?— Se atrevió a preguntar, aún con la voz temblorosa.
“Now I know what a fool I’ve been.”
crystal-wilson:
Exhibiendo una gran sonrisa, levantó los hombros. -¡Gracias, querida. También te quiero mucho!- Respondió caradura. Le encantaba que hablaran sin rodeos como Klara. Algunos de los sensates sabían sobre su alianza con Whispers, pero que más daba. -¿Yo…?- Desentendida, se señaló, volteando atrás. -No veo a nadie, sólo somos tú y yo- Mencionó contumaz. -Deja las drogas…o de tomar, afecta tu salud-
No podía creer que aún en aquellas instancias la canadiense intentara hacerse la que no sabía nada, cuando su mera actitud la delataba. No, jamás había sentido una conexión parecida con ella en relación al resto de los miembros de su clan; Crystal siempre le había provocado rechazo, mas quería creer que algún respeto debía caber dentro de ella, más que nada por el hecho de que tenía a la psicóloga metida en su cabeza, y poco podía hacer para controlar aquello. —¿A caso tú nos entregaste?— La fulminó con la mirada, necesitaba respuestas, pese a que intuía que ella no iba a dárselas. —No puedo creer que hayas caído tan bajo.— El hecho de traicionar a los del propio clan era vergonzoso.