@ rey.
“eso suena a una excelente idea,” concuerda, totalmente divertida con la situación, y se quita uno de los tacones, deslizándolo en dirección al muchacho. “bien, póntelo a ver qué tal te queda” lo reta prácticamente, reprimiendo una risotada. “no sé, creo que tengo los huesos pesados”
Cuando lo propuso, no esperaba que la contraria aceptara, pero ahora que parecía estar retándolo el castaño sólo tomó más valor y asintió, aceptando el zapato y alejándose unos centímetros de la mesa para quitarse uno de los suyos. “No creo que me calce... definitivamente no sería la Cenicienta del príncipe esta noche” bromeó metiendo el pie y teniendo que forzarlo un poco —bastante— para que le entrara del todo. “Mierda, me aprieta un montón”.










