Duele la desilusión del final de este ciclo, duele haber creado tantas expectativas con alguien que dejó de corresponder en el camino.
Pero claro, no dolía al inicio, empezaron con un objetivo común, compartiendo ideas, sueños e ilusiones... Los primeros meses aumentaron la autoestima de ella, se sintió valorada y sintió que ese sería su compañero por el resto de sus días.
Sin embargo, con el pasar de los meses, toda aquella euforia se fue acabando en él. Mientras tanto, ella no entendía que pasaba, lo cuestionó tantas veces que perdió la cuenta. Sabemos que ella lo intentó, esta vez fue diferente de las anteriores, esta vez ella hizo todo lo posible para tener una comunicación clara y transparente con él.
Pero en este caso quien no hizo su parte fue él. Mientras ella tiene la consciencia limpia, él siguió su patrón de siempre… se dedica al inicio, parece que cambió todo y que se entregó, para después abandonar a los pocos y dejar un sinsabor en su pareja. Lo que él no esperaba es que ella tuviera la determinación para no soportarlo por años, ella simplemente desistió de él y ahora está mucho mejor.
El final de un noviazgo hace parte de nuestro crecimiento, ella aprendió de traumas pasados, ya no es la misma que le quiso entregar su vida a un hombre que la agredía verbalmente, ni es aquella chica permisiva que otros conocieron. Ella dio otro paso en su caminata de la vida y no cambiaria esa experiencia adquirida por nada. Si pudiera volver atrás, ella volvería a “caer” porque en ese proceso se descubrió a sí misma, no por esos hombres inmaduros sino por ella. Ella merece ser su mejor versión a cada día, ella merece evolucionar siempre!













