Aquí comenzó el viaje, que desde hace mucho quería hacer.
La noche anterior no pude dormir bien, casi siempre antes de un viaje me cuesta descansar, como a las 2 AM apenas estaba cerrando los ojos.
Me desperté a las 7 AM a terminar maleta, pendientes etc...
Me acompañó un amigo y llegó rayando a documentar a la terminal, casi lo mato, faltaban 50 minutos para el vuelo. Entre mis nervios y enojo, se me olvidó el cansancio.
Fueron cómo 8 horas de viaje desde que llegue al aeropuerto del D.F. Hasta que aterrizó el vuelo en Nashville.
Pero me encantan los aeropuertos, nunca sabes a quien puedes encontrarte o conocer. Y de hecho, terminamos conociendo a un señor de Monterrey y al final de las dos horas de espera (Y después de varias cervezas) parecía que nos conocíamos de hace mucho.
Tantas horas de viaje puso todo listo en escena para mi imaginación.
Colores, imágenes, sonidos, un mundo sobrepuesto en mi mente.
Es todo lo que pensaba y más.
En la calle Broadway, que es el strip, donde están todos los bares. En cada uno había una banda tocando en vivo. Algunos rock, pero la mayoría Country, así que de uno en uno fuimos conociéndolos.
Entramos a uno donde enseguida me enamore de todo.
El lugar chiquitito, en el escenario apenas había espacio para 4 personas.
Jamás en mi vida había visto tocar y sonar a músicos de esta forma, sobre todo, que aún en ese lugar tan pequeño y con look de que ahí habría puro borracho, cuidan tanto el sonido, ni un feedback, todo a nivel perfecto.
La presencia del cantante increíble, señor de unos 50 años, con sombrero y botas de vaquero. Con una voz divina y un estilo de admirar. Tocaba la guitarra, acústica, eléctrica, luego se pasó al bajo eléctrico mientras el bajista tomaba un break.
El guitarrista principal, igual de unos 50 años pero con fachas de veinte añero, se volvió mi fascinación.
Que forma de tocar la guitarra, su tiempo, estilo y perfección en cada nota que tocaba, me dejo impactada.
En fin, era la primera noche en esta ciudad y yo ya estaba enamorada.
Claro que yo ya tenía todo el itinerario del viaje listo, no quería que pasara un minuto sin hacer algo que valiera la pena.
Desayunamos en The Loveless Cafe, famosísimo y delicioso.
Todo es hecho ahí, es como una granja, huele a leña quemada y las casas son de madera blanca de un piso.
En Downtown, que es donde está el strip, también esta lleno de tiendas, de botas y sombreros.
La gente a las 2 de la tarde ya esta emborrachándose en los bares y la calle, así que fue muy divertido ir de compras ahí.
Se podría decir que se parece a Las Vegas pero del rancho. Siguen la fiesta hasta que les cierran los lugares.
Hay demasiado talento, no podía quedarme en un bar solamente, porque en todos los demás habían más músicos
En algunos bares estaban los mismos compositores de canciones famosísimas y era un lujo poder escucharlas con su interpretación.
El clima es riquísimo, sólo llovió el viernes, hizo un poco de frío en la noche pero los demás días eran un poco húmedos y hacia calor.
Conocí el Grand Ole Opry, donde hacen shows todos los viernes y sábados, es transmitido por la radio.
Hermosisismo el auditorio, la acústica, las luces, las bandas que tocaron. ¡Todo!
Algo que entendí aquí, el porque es la ciudad de la música... La gente realmente la disfruta y la respeta. Es su pasión.
Una ciudad que nace con la cultura de apreciar el arte de la música.
Sin poses, sin pretensión.
Mientras escribo esto, estoy entre vuelos para regresar a México.
Con nostalgia... Que rápido pasa el tiempo y quisiera quedarme más días, pero estoy más decidida que nunca, que quiero vivir ahí en algún momento de mi vida.
Este viaje fue, un gran aprendizaje y un reto que empezar, de aspirar a llegar a ser tan buen músico como ellos.
Si no has ido a Nashville, te recomiendo que lo pongas en tu lista de lugares para visitar.