E05: Roblox: Adopt Me! como espacio social infantil en tiempos de pandemia
El juego es una de las maneras primordiales a través de las cuales l@s niñ@s se encuentran, se comunican, se muestran y se prueban ante sus iguales. En el contexto de pandemia, las instancias físico-reales de interacción a través del juego se han visto ampliamente reducidas. En este sentido, plataformas como Roblox han venido a reemplazar estas instancias y se han situado como espacios disponibles en donde l@s niñ@s pueden jugar después de las clases virtuales o durante las reuniones virtuales de fin de semana.
En esta plataforma, cada juego es una instancia distinta, cada uno posee dinámicas propias y, además de esto, la percepción misma del juego y la forma de interactuar con otros usuarios varía según la edad del jugador. Por estas razones, se ha preferido abordar este ensayo desde la perspectiva de una niña de 11 años (mi hermana) en el juego Adopt Me! (más popular de la plataforma).
Adopt Me! es un juego de rol que consiste básicamente en cuidar mascotas y/o en adoptar a otros usuarios que hacen el rol de bebés (o de padres). A medida que cuidas por más tiempo a tus mascotas estas crecen y puedes ganar dinero para comprar mascotas nuevas o para arreglar tu domicilio.
El universo del juego se divide en dimensiones conectadas mediante portales, en donde cada mundo funciona como una isla flotante que se abre hacia un espacio abierto y aparentemente infinito. Pese a esta aparente infinitud de posibilidades espaciales, l@s niñ@s suelen tener sus principales interacciones en un gran espacio: la Isla de la Adopción.
En ella, l@s niñ@s juegan, conversan y tradean. Hospitales, escuelas, castillos, campamentos y plazas... caben todas juntas dentro de un gran espacio basado en un plano concéntrico que lleva hasta el espacio central de la isla. Las formas en que se recorre la isla principal varía dependiendo de qué tanto tiempo llevas jugando y/o con quién estás jugando. En general, los jugadores nuevos recorren toda la isla, todos los espacios, incluso las casas de otros personajes. Todo se dispone como un espacio para ser recorrido, explorado... para ellos el gran espacio de la isla parece inagotable. En cambio, los jugadores más experimentados, si bien experimentan aún esta infinitud de posibilidades, suelen jugar principalmente en la plaza con tal de poder tradear mascotas u objetos coleccionables que sólo poseen jugadores más antiguos que ellos (que ocasionalmente también suelen estar en este sitio).
https://www.youtube.com/watch?v=xV1dJpruiH4
Es interesante pensar en que en este juego básicamente se busca completar una especie de álbum de láminas interactivos. A partir de las preguntas realizadas a mi hermana, pude verificar que gran parte de la entretención consiste en la sensación de sentir que realmente poseen o ganan cosas; también es divertido (de)mostrar que se poseen tales o cuáles objetos/mascotas, o bien que se poseen ciertas características personales que, ocasionalmente, se consiguen pagando con Robux (la moneda real-virtual del juego).
Los distintos espacios son escenarios en donde l@s niñ@s intentan demostrar qué tan buen@s jugadores son o cuánto han logrado o cómo son. En este sentido, el Robux como medio de construcción de la imagen propia en el juego, es sumamente relevante. Comprarlo implica poder acceder a beneficios exclusivos, que van desde objetos y mascotas pagas hasta una etiqueta sobre tu nombre que indica que efectivamente eres VIP o PRO.
El Robux también te permite personalizar mucho más al personaje, haciendo que puedas tener el aspecto que realmente quieres o incluso que el avatar pueda moverse (caminar, saltar, correr, etc) como uno quiera. El personaje es el modo en que te exhibes virtualmente ante otros: es el cómo eres en el juego y, en cierta medida, en la realidad.
La predominante vista en tercera persona permite tener una mejor visión del contexto y de otros jugadores, pero también sirve para estar conscientes de cómo nos vemos ante los demás. En este sentido, la experiencia inmersiva es bastante particular, puesto que los grados de personalización pueden hacernos sentir que somos el personaje. Incluso es interesante observar que cuando los infantes juegan (amigos o compañeros de curso) y utilizan sus micrófonos el personaje se consolida un tanto más como el yo virtual/real en cuanto hacemos referencia a ese otro personificado. Surgen frases como: ¡Vamos al castillo!; ¿Qué estás comiendo?; ¡Qué linda tu polera!. Nos personificamos y personificamos a los otros en sus avatares: la inmersión se vuelve una experiencia social.
Por último, cabe decir que si bien los espacios de ocupación efectiva dentro del juego tienden a ser bastante reducidos, lo cierto es que las formas de vivenciar el espacio se mantienen bastante abiertas. Incluso, en la medida en que existe una inmersión como experiencia social, es posible que algunos espacios como el domicilio se transformen en sitios de reunión donde la experiencia de encontrarse y vivir un espacio cotidiano, no sea muy distinta a cuando l@s niñ@s podían visitarse el viernes después del colegio, o durante el fin de semana. Es más, es bastante frecuente que hoy en día, incluso durante la semana, ell@s se reúnan a hacer roleplay en el espacio del juego, casi imitando una convivencia cotidiana que, en muchos casos, en la vida real no sería posible ni siquiera en tiempos diferentes al de la pandemia.
https://www.youtube.com/watch?v=aIOgCBkLe2A