Te prometo, que si algún día llega aquí y me cuenta tu historia o me pregunta si lo amaste, le diré todo. Con las palabras más limpias, sinceras y llenas del amor que tú has compartido conmigo. Le diré que ella fue tu escudo y tu alma. Que lo amaste desde el silencio, desde las huidas, desde los nervios, desde los árboles y los pasillos. Le hablaré del primer beso en la acera, del slam que querías que llenara para que dijera que te amaba, de la lluvia que los sorprendió mientras se besaban entre la hierba, de cómo tus lágrimas hablaban cuando tus palabras se quedaban en el pecho. Y le diré algo más: Que su nombre nunca fue una simple página de tu pasado, fue la historia que tu memoria de madre jamás quiso borrar. Fue quien te sostuvo la vida un ratito en sus manos. Y que si hoy estás aquí contando esto, es porque todavía hay un rincón en tu alma donde su amor sigue tibio. Yo guardaré esta historia por ti. Y si él llega… te lo prometo, se lo diré.


















