“No podes lidiar con energías ajenas” escuché una vez.
Y que real, no?
Estamos tan acostumbrados
a sentarnos y atajar las balas con el cuerpo
que creemos que tiene que ser así
como si no nos bastara con cargar con lo nuestro,
que además tenemos que tener la mochilita atrás
con tus enojos, tus malos días, tus arranques.
quédatela vos que yo ya tengo con lo mío
reubica tus cosas ahí, como sea, como y dónde quieras.
despues veni.
“No podes lidiar con energías ajenas” me dijeron.
Y cuanta razón.
M.


















