Sweet Seals For You, Always
Keni

祝日 / Permanent Vacation
Xuebing Du

blake kathryn

if i look back, i am lost

pixel skylines
Mike Driver
ojovivo
KIROKAZE
No title available

❣ Chile in a Photography ❣
🪼

⁂
No title available
occasionally subtle

No title available
hello vonnie
art blog(derogatory)
AnasAbdin
seen from United States

seen from Malaysia

seen from Malaysia
seen from United States

seen from Türkiye

seen from United States
seen from Mexico

seen from United States
seen from Italy
seen from Sri Lanka

seen from T1
seen from United Kingdom

seen from United States
seen from Singapore
seen from Indonesia
seen from United States

seen from Maldives

seen from Türkiye
seen from United States
seen from United States
@laperdus
Anoche soñé que los dos estábamos perdidos en un aeropuerto. Perdidos entre nuestras ganas de volar alto y nuestro deseo de mantener los pies en el suelo y echar raíces
Laperdus
Michael Cunningham, from “The Hours,” originally published c. 1998
A veces simplemente nos enganchamos. Como una bolsa de plástico se engancha a los pies de alguien que pasaba por allí o como un trozo de pan entre los dientes o como las uñas al borde del precipicio o como un jersey fino a un cadena con una cruz. Todos y todas tenemos nuestras formas de aferrarnos para no caer al vacío. Hay gente que usa el sexo, o el bingo, o la comida, o el alcohol, o la religión, o el trabajo, o el orden, o las drogas, o el ejercicio o el amor para no sentir que está cayendo. Que todos y todas seguimos cayendo entre los muslos de nuestras madres hasta que definitivamente nos vamos. Que la vida es un suspiro. Por eso, a veces, simplemente nos enganchamos. Para olvidar este abismo cósmico. Y para olvidar enganchamos una relación con otra. Nos depositamos en los peores lugares posibles. Con gente que nos desprecia una y otra vez. Solo porque nos prestan algo de atención. Como si no lo mereciéramos absolutamente todo. Como si por el mero hecho de que se fijaran en nosotras y nosotros fuera suficiente para entregarnos sin medida. Pero no les gustamos, no nos quieren, no nos tratan bien, no nos hacen crecer, no nos mejoran, no nos divierten. No nada. Simplemente están y, a veces, nos dan algo de cariño. Y sentimos que no tenemos derecho a reclamar más. Porque ya que nos toquen y quieran pasar tiempo a nuestro lado es alucinante. Con lo poco que nos gusta a nosotras y nosotros pasar tiempo a solas. Con lo que nos detestamos. Y esa persona quiere quedarse. No, esa persona no quiere quedarse. Tú te has quedado enganchada a ella como una bolsa de plástico se engancha a los pies de alguien que pasaba por allí o como un trozo de pan entre los dientes o como las uñas al borde del precipicio o como un jersey fino a un cadena con una cruz. Pero esa persona no te ve. A ti. Que eras una niña que sabía hacer el pino puente. Que eras un niño que cuando se emocionaba se frotaba las manos para quitarse la emoción. A ti. Que eres una mujer que puede recordar las heridas de otros de memoria pero eres incapaz de cuidar de ti. Que eres un hombre que nunca pide nada para sí mismo. No te ve. Solo está. Como están las verjas que protegen la entrada de un cementerio. Pídele que quiera conocerte de verdad. Con todas tus sombras. Y si no quiere. Dile adiós. Como se dice adiós a una madre que te impidió ser tú o a un jefe cabrón. Dándole la espalda. Y sonriendo a la gente que viene de frente.
@roygalan (Instagram)
Anne Sexton, from ‘You Doctor Martin’, The Complete Poems
Like a shadow, I am and I am not.
Rumi
(via wordsnquotes)
Me he dado un golpe tan grande que no sé si me he caído de un árbol o de una estrella
Arthur Cravan
Si me conoces si me quieres llena mi tumba de girasoles. Llórame en silencio como yo lo haría y recuérdame en aquello que dejé atrás. Una noche de luna llena, el beso del mar sobre la arena, en las hojas de un libro al pasar.
@laperdus
El amor del Lobo y Otros Remordimientos
Para nosotros, comer y ser comidos pertenece al terrible secreto del amor. Sólo queremos a la persona que podemos devorar. A la persona que amamos sólo soñamos en comérnosla. Es una historia bellísima, la del propio tormento. Porque amar es querer y poder comer y detenerse en el límite. En el mínimo latido entre el brinco y el acecho brota el miedo. El brinco estaba ya en los aires. El corazón se detiene. El corazón arranca de nuevo. Todo en el amor está vuelto hacia esta absorción. Al mismo tiempo, el verdadero amor es un no-tocar, pero casi-tocar de todos modos. Devórame, amor mío, de lo contrario te devoraré. El miedo a comer, el miedo de lo comible, el miedo de aquél de ambos que se siente amado, deseado, que quiere ser amado, deseado, que desea ser deseado, que sabe que no hay mayor prueba de amor que el apetito del otro, que se muere de ganas de ser comido y se muere de miedo ante la idea de ser comido, que dice o no dice, pero significa: te lo suplico, devórame. Quiéreme hasta el tuétano. Y sin embargo arréglatelas para dejarme vivir. Pero a menudo se transpone, porque se sabe que el otro no devorará finalmente, y se dice: muérdeme. Firma mi muerte con tus dientes.
Hélène Cixous
No fue para mí... Ya lo suponía. Pero sé engañarme tan bien con mentiras y jugar al juego de la falsa dicha, que a veces me olvido -mira si seré niña- que estaba jugando a que me querías
Ernestina de Champourcín - “Poesía a través del tiempo”
En las noches que te encuentro Noches sin estrellas y de cristales empañados Me miras a los ojos y me dices, solemne, Que me echas de menos, Y no puedo más que creerte. Te creo porque hubo un tiempo, Cuando éramos uno sólo Y mirabas a otro lado, En el que yo también me eché de menos.
@laperdus
“Ir a Roma - gran esfuerzo poca ganancia -; no encontrarás allí al Rey que buscas a menos que lo traigas contigo.”
- Poema irlandés, siglo IX
Los beneficios de la Luna
La Luna, que es el mismo capricho, miró por la ventana mientras dormías en tu cuna y se dijo: "Esta niña me gusta".Y descendió blandamente su escalera de nubes y pasó sin ruido a través de los cristales. Luego se extendió sobre ti con la ternura solícita de una madre y depositó sus colores sobre tu rostro. Tus pupilas se han quedado verdes y tus mejillas extraordinariamente pálidas por contemplar a esta visitante, tus ojos se han agrandado de modo tan extraño y te ha apretado tan tiernamente la garganta que has conservado para siempre el deseo de llorar.
Entretanto, en la expansión de su alegría, la Luna llenaba toda la estancia como un veneno luminoso; y toda esta luz viva, pensaba y decía: "Sufrirás eternamente la Influencia de mi beso. Serás bella a mi manera. Amarás lo que yo amo; lo que me ama; el agua, las nubes, el silencio y la noche; el mar inmenso y verde; el agua informe y multiforme; el lugar en que no estés; el amante que no conozcas; las flores monstruosas; los perfumes que hacen delirar; los gatos que desfallecen sobre los pianos ¡y que gimen como las mujeres, con una voz ronca y dulce!". Y serás amada por mis amantes, cortejada por mis cortesanos. Serás la reina de los hombres de ojos verdes cuya garganta apreté también en mis caricias nocturnas; ¡de los que aman el mar, el mar inmenso, tumultuoso y verde, el agua informe y multiforme, el lugar donde no se hallan, la mujer que no conocen, las flores siniestras que parecen incensarios de una religión desconocida, los perfumes que turban la voluntad y los animales salvajes y voluptuosos que son los emblemas de su locura!".
Por eso, maldita querida niña mimada, estoy ahora echado a tus pies, buscando en toda tu persona el reflejo de la temible Divinidad de la fatídica madrina, ¡de la nodriza envenenadora de todos los lunáticos!
“La Discusión”. Charles Baudelaire, 29 de abril de 1890.
Déjalo ser Déjalo estar
Equivócate. Camina en la dirección incorrecta. No esquives las piedras. No saltes los charcos. Ensúciate. Es mejor ir por la vida con moretones de valentía, que con lágrimas de cobardía.
Benjamín Griss (via elchicodelayer)