𝕄𝕠𝕟𝕠𝕣𝕠𝕝: “𝙽𝚒𝚐𝚑𝚝𝚖𝚊𝚛𝚎”
「“Cᴀɴ ʏᴏᴜ ʜᴇᴀʀ ɪᴛ﹖ Iᴛ·s ᴛʜᴇ Fᴇᴀʀ ᴄᴏᴍɪɴɢ ɪɴ ᴍʏ sʟᴇᴇᴘ...Wʜɪsᴘᴇʀɪɴɢ ᴛʜɪɴɢs ᴀɴᴅ ᴍᴀᴋᴇ ɪᴛ ᴍᴇ sᴇᴇ ᴡʜᴀᴛ ɪ ʀᴇᴀʟʟʏ ғᴇᴇʟ.”」
》 Era de noche. Los tacones que traía puestos hacían retumbar un eco a causa del golpe con cada paso que daba. Una noche más tras un día más de trabajo. La monotonía de regresar a lo que era, pretendiendo que nada había pasado. ¿Quién podía creer que nada pasó?. Los días de licencia tampoco habían ayudado demasiado a la joven mujer.Pensar, maquinar, recordar...nada era peor que eso. Tal vez esa era la razón por la que decidió regresar su trabajo, la inocente creencia de que pensar en aquellos casos la harían salir de lo que ella misma pensaba con respecto a lo que le pasó. Ver la tragedia de otros podría hacerle no ver su propia tragedia.
Caminaba a paso calmo. Tranquila. Tomándose su tiempo para llegar a casa. Solía ir en taxi o cualquier medio para llegar a casa no demasiado tarde tras su salida laboral. Pero desde que sucedió lo que sucedió, Dagby optó por no hacerlo. Caminar despejaba su mente, la mantenía alerta, y a la vez la tranquilizaba...Que ironía. Por suerte solo estaba a un par de cuadras de su edificio. Algunas veces el camino se hacía eterno, otros casi ni duraban nada. Llegaba sin darse cuenta.
Un ruido, no sabía que era pero se frenó. Volteó y miró a todos lados buscando la fuente. No se veía nadie: ni un auto, ni personas caminando, nada. ¿Un ruido producto de la brisa quizás?. Sacudió la cabeza despacio y disipó cualquier pensamiento que pudiera molestar. Volvió a girarse. Siguió caminando, intentando mantener la calma, acomodándose la tira del bolso que colgaba de su hombro izquierdo y sujetando bien la manija del pequeño maletín que llevaba consigo.
Un susurro en el viento. Dagby se detuvo y giró por completo. Dirigía su mirada a cada punto de la calle: Ni un alma se veía. Al contrario, todo parecía seguir calmo, pero los susurros...cada vez se oían más y más cercanos. Cuanta más cercanía parecía, más la piel de la mujer se erizaba, aquel frío que recorría su espina. Un mal presagio. No estaba segura de qué podría ser en verdad.
A lo lejos, al fin apareció una especie de sombra, parada en el medio de la calle. Con ella, un fuerte viento se levantó de pronto, tan frío. Tan innatural.; La joven mujer no se movía, se quedó tildada observando aquella figura que aparentemente tampoco lo hacía. Sentía el palpitar de su corazón aumentando, ¿Los nervios?¿El pavor? Por alguna extraña razón esa sombra la hacía temer más de lo que nunca hizo...Retrocedió un paso, tranquila, no desprendiendo la mirada de donde se encontraba. Otro paso. Paso a paso retrocedía. Y por raro que fuese, Dagby notó que, a medida que ella lo hacía, aquella sombra también parecía ir acercándose paso a paso. Entró en pánico. Y por fin, la mujer se echó a correr. Por suerte podía correr rápido con esos tacones.
Una cuadra. Cuadra y media. Podía sentir como aquella cosa se acercaba a ella. La sensación como si le respirase en el cuello era an intensa. Sujetaba su maletín con todas sus fuerzas así como su bolso. No pensaba perder nada por más temor o cosa que la siguiese. Dos cuadras. Llegó a la puerta de su edificio. Buscó rápido en su bolso las llaves. No las encontraba. Los nervios le estaban jugando en contra. Y no era para menos, lo sentía más cerca a cada momento, cada segundo que pasaba. Soltó un gruñido. Trató de concentrarse. Quizás algo del resquiso de magia que le quedaba en su talismán podía ayudarle a destrabar aquella puerta.
— Vamos, por favor...
Lo intentaba más fuerte. Necesitaba que funcionase. Golepó el pircaporte, frustrada. Quería forzarlo. Fue entonces cuando escuchó el sonido de la traba de la puerta, un fino sonido, suficientemente audible como para dejarle entender que la puerta estaba lista para abrirse. No lo dudó, se mandó dentro del edificio rápidamente y cerró tras su ingreso. No tenía pensado esperar el ascensor, solo eran 4 pisos que subir por la escalera, prefirió ello antes que quedarse parada en la planta baja esperando ser atrapada por aquella cosa, fuese lo que fuese.
Llegó sin aire al piso de su departamento. Trató de recuperar el aliento poco a poco a medida que se encaminaba a su puerta. Por suerte le dio tiempo para encontrar bien la llave de su puerta, separó la de las dos trabas que impedían cualquier ingreso. Se paró frente a la entrada de madera clara, quito las cerraduras e ingresó. Al hacerlo, tiró el maletín y el bolso a un costado y se reposo de espalda contra la puerta. Cerró los ojos un momento, intentando recuperar la calma, la seguridad de estar en casa, en un lugar donde se sintiese protegida. Soltó un suspiro.
Al reabrir los ojos, creyó que la seguridad de la casa podría ser suficiente. Pero no fue así: parado delante de ella se encontraba una figura amorfa, una especie de sombra. Abrió grande sus azulados ojos, no pudo moverse ni reaccionar. Se paralizó. Pero esa reacción tenía un porque: un ardor en su abdomen, como si algo la atravesase. El dolor, la sensación de algo caliente bajando por su ropa. Descendió la mirada y allí lo vio. La sensación no era errada así como el dolor tampoco lo fue. Una daga, una puñalada.
Levantó la mirada hacía la sombra, quién parecía devolverle dicho gesto, pero extrañamente no poseía ojos, ni facciones, nada. Solo era una sombra opaca por la cuál se podía ver el departamento detrás suyo Pareció eterno el tiempo que aquello estuvo en contacto con ella. Vio como aquella figura retiró aquel objeto de dentro de ella. Dagby cayó lentamente de espalda, quedando sentada en el suelo contra la puerta. No desprendía su mirada de aquello. Estaba aterrada, su respiración se aceleraba cada vez más. El dolor. Sus manos por encima de la herida en una tonta manera de querer detener el sangrado, pero era imposible....
Poco a poco, el dolor pasó a un segundo plano. La pesadez en sus ojos le hacía imposible mantenerlos abiertos. En ningún momento aquella forma se fue, se quedó allí, esperando verla morir. La joven mujer sentía la muerte acercándose y queriendo llevarla consigo. No podía pelear...Eventualmente se dio por vencida. Cerró sus ojos y......《
Abrió apresuradamente los ojos, sentándose en la cama. Soltó un pequeño grito. Sus pupilas se dilataron. El palpitar de su corazón lo hacía parecer como si el mismo quisiera salirse de su pecho. La respiración agitada no ayudaba mucho a esto. Como acto reflejo, bajo la mirada, se destapó y tanteó para comprobar si tenía o no una herida sangrante. No lo tenía. Soltó un suspiro aliviada. Pasó la mirada por toda la habitación. Vio en la mesita de luz uno de los libros que había estado leyendo la noche anterior y uno de los legajos que le dieron para preparar. Se relajó un poco y tiró de nuevo hacía atrás. Cerró los ojos un momento.
Se dio cuenta que todo había sido un sueño, que su mente le estaba jugando una mala pasada.; El miedo parecía estar llamándola y su inconsciente parecía estar respondiendo. Sus temores comenzaban a aflorar. Desde que perdió a una de las pocas peronas por las cuales sentía algo, todo su mundo parecía querer derrumbarse, como si algo estuviera queriendo que así pasase. Pero no podía dejarlo.
Decidió quedarse un rato más en cama. Relajarse. Recuperar el aliento. Calmarse por completo. Luego tendría un largo día por delante...








