Corazones flagelados, muerte cabalga sobre el viento, los perdigones son una breve manifestación de la materia, "te guardaré en mis brazos si alguna vez te tengo", perdí el conocimiento… La arena enterraba más de la mitad de mi cuerpo, el sol tocaba mi rostro con fuerza, parece que hubieran pasado días... Tu aroma pintó un rastro por el corredor, dejándome anonadado, siendo que otra mujer aún me robaba la atención, irresistible es tu encanto, único, sin igual, pasada la luna vuelvo a sentir tus ojos, me alocan, me agradan, mucho más, descubrí de tus labios algo ya sabido por antemano, parcialmente comprometida es un título que no te queda, aunque nunca se ha formado como un impedimento para probar los labios que deseo, no huyas, no encarnes una armadura difícil de quitar, quédate cerca, sonríe, vive el momento, no tengas remordimientos, imagina los ocasos; incinerando el cielo y margaritas por el universo, no puedo contener los sentimientos, recita al viento lo mucho que estas cansada de esperar, que tus labios se secan, tu espíritu envejece, llama los sentimientos corruptos al exilio, la época está por comenzar, que no puede esperar, se han abierto los puentes, creando interacciones con el contexto, limitado a una caricia, suave que rosa tu espalda, llega hasta la cintura, piel se eriza y mis labios atacan al cuello desprotegido, lunares marcan la senda por recorrer, entre pequeños pasos de gigante se hunde mi sombra, tu respiración se encuentra más acelerada que de costumbre, resulta peculiar, me agrada, no tanto como sus otro encantos, la mirada que ha robado mi vida, se la llevó arrastrando sin querer, dentro del olvido perecemos ante un mal camino, pero la ilusión no muere, no desiste, tomo vuelo, me atreví a romper el destino, aquí yacemos, como dos seres divinos que figuran por el infinito, me encuentro muy cercano a tu oído, susurro mi cantico de guerra: "Quien muera que sufra por un mal de amor, que haber vivido en la miseria no se compara con la soledad", perdido en tu cabello la misma fragancia reaparece sin caer, sufrí de un beso convexo, fue más recibido que dado, nuestras energías volaron por alrededor formando un espiral sin final, mezclando los colores de una manera colosal, perdidos en el multifacético espectral, cuando nuestros cuerpos yacieron a los pies de la lujuria, abismo sin regreso, mis brazos tomaron cada trozo de tu piel, excusado en el pretexto de un beso, pero acabó siendo más que perfecto, sin ropas que te cubran, sin barreras que intercedan, solo los 2, sin más luz que un rayo grisáceo de luna entrando del ventanal, nuestro cuerpos ruedan sin ningún destino ni afán, sorpréndeme con las caricias que guardan tus manos delicadas, enciérrame sin aviso dentro de ti... Me posicionas con el pecho al firmamento, encontrando tu mirada, marrón pasional, acaba con el aliento deteniendo el alma, me hace ir lento, desorientado en el ritmo de tu palpitar, emerjo sin remordimiento, he sido adiestrado a tus antojos, deseos y complacencias, sin corazón que llame a la pasión, no me siento el mismo si no te tengo, quiero sentir eso que alguna vez me hiciste probar, suplico que no se acabe el tiempo para adorarte, 3 o 4 eternidades bastarían para quererte un poco menos de lo que hace el alma mía, enterré mi vestimenta, no hay funeral, pero tampoco pastel de bodas, solo un camino sin colores, ni nada que pintar, tomas los recuerdos más lindos que alguna vez hayas podido imaginar, romperás en llanto y si gustas me quedaré a tu lado para que sientas lo mucho que dueles, por eso te pedí venir a mí, no soporto el frio del silencio, emerges frente a mis ojos, con el cálido abrazo de una brisa veraniega, caminando a la orilla del mar, no hay parecido alguno a la realidad, no importa lo que pase, solo el viento decidirá el destino, solo tú escoges si muero o vivo... Varados de nuevo, sin la misma gente pero más felices que siempre, hay cambio sin dirección, tuvimos que esperar un poco menos de lo habitual, atiendo al llamado de tu delicada figura, perdido en el caribe, bien se sabe que el desierto es parcialmente más inmenso que lo profundo de tus ojos, pero he mentido, lo que usted tiene mujer, es algo más confuso que el tiempo, encanto peculiar que no se genera a la deriva, existe y jamás acaba, no sé cómo se logra este destino incierto, afirmo estar dentro de él, sin pensar aparte de su lado, la noche de azul se pinta, manda besos fantasmas al vibrar, siente el compás de mis sollozos, no se necesita darle hincapié a la redundancia, me encantas sin medida y con locura, que jamás había pensado existir así, no existe la manera concreta al desprender algo proveniente del recuerdo, mi bella Afrodita, dejaste la comodidad del olimpo, para caer al mundo de la guerra, sin paz material a tu cuerpo, lo cual es punto y aparte, la noche se precipita, sopla el aire impregnado de lluvia, subes la tonalidad del cielo, píntalo de escarlata, arroja un sentido dibujando destellos de vino al azar, saborea el fin del universo en tus manos, así comienza nuestro rito, uno a uno, no puedo, de verdad no puedo imaginar tus ojos llevándose mi calor, absorbiendo mi esencia mientras escapa mi vida, a manos de la mujer que nunca podre amar, porque es tan libre de irse como quedarse, nadie escapa en esencia, los mares alzan su tempestad, pero no hay rencores escritos en papel, ni nada que cerciore un legado sin comienzo, perdimos la conciencia en el campo pasional, donde cada caricia era única, y vivirá memorable sobre las historias de tu piel, ¿qué ha pasado con el infierno?, aquel que es exactamente tu ausencia, no lo puedo desmentir, ni desnivelar, somos gaviotas con alas rotas, rosas sin espinas, pero tal como te gustan, muertas para que no mueran, ni regresen a la vida, solo así sabremos que somos eternos... No mido la melancolía, solo susurra el olvido nuevo al esperar el ocaso, esta noche dormirás en mis brazos, tal como soñamos, al finalizar del acto nos pusimos a pensar, que sería de la vida sin habernos conocido, un desastre muy oscuro, el cual es mejor olvidar, las sombras nublaron el espectro lunar, no había visión a mi alrededor, el viento calló repentino y sin esperarlo, como el volar de un alma, libre, puro y sincero, sin aliento ni paso firme, la conciencia inerte, despacio, juego un poco al lado de tu pecho, interacciones de miradas, me encuentro de nuevo en el abismo, del cual no se pide ni quiere salir... Tus ojos marcan un camino, entre estrellas y nubes, sin saber lo que es volar, aprenderé por ti.