Esperó algunos segundos antes de verse capaz de responder, tenía mucho que analizar y procesar; si alguien la había reconocido en algún momento jamás habían tenido las agallas de ir a preguntarle. Y aunque llevaba ya un tiempo considerable en la industria aún el hecho de que la ligaran a alguna película hecha le hacía sentirse sumamente avergonzada y nerviosa, las generalmente pálidas mejillas se le coloreaban de rosa y no era para nada sutil en ocultar su ansiedad – Tal y como era el caso ahora. Sentía una gota de sudor viajar desde su cuero cabelludo y bajar de forma pasmosa por su nuca, ¿estaría temblando o sólo se lo estaría imaginando por estar paranoica más de lo normal? “Pensar que más de la mitad de la universidad podría haberme visto no me reconforta precisamente…” Aunque tenía mucha razón, se trataba de jóvenes en su mayoría hormonales que quizá visitaban pornhub más de lo que era saludable, ¿de verdad se esperaba pasar desapercibida todo el rato? Suspiró, una sonrisa de derrota en sus facciones. Léo no parecía estarla juzgando, de hecho se le veía sumamente interesado en el por qué de su empleo, y si precisamente comentarlo no era un hobby preferido, tras la amabilidad del rubio el que se tomara el tiempo de contestar algunas preguntas no le afectaba en nada. “¿Ves cómo te dije que mi padre y yo hemos tenido problemas económicos durante los últimos años debido al divorcio y todas esas porquerías? Lo hago más que nada por el dinero. Aunque estoy becada no quiero pedirle a él más de la cuenta. El resto de la colegiatura la pago yo, al igual que mis libros y útiles escolares.” Se encogió de hombros, tratando de restarle importancia para no hacerle creer al contrario que era una bondadosa persona. “Empecé a los diecinueve. Tengo ahora veintidós. Saca las cuentas.”
Estaba planteándose que quizá era un tema delicado, pero la verdad es que no veía el problema, al contrario, si él tuviese las capacidades correctas para relacionarse íntimamente con las personas, sería un trabajo que hasta podría considerar. Claro que no se sorprendería que la noticia llegase hasta la cabeza de su familia, y entonces su vida hubiera terminado antes de lo estipulado por el destino. “Si te hace sentir mejor, yo no te he visto. Y si te hace sentir más cómoda--- prometo, uh, no buscar nada,” aunque la convicción en sus palabras era paupérrima, podía dar fe de ello, a no ser que la castaña le otorgarse su permiso cuando estimara necesario. Asintió cuando empezó el discurso, estaba lejos de juzgarla por algo como eso. “Ah, vale, pensé que te referías a que el porno que hacías iba más allá en sentido--- de categoría, ya entiendes, personas que se dedican como tal a hacer películas pornográficas, o solamente videos, o alguna serie porno...” pausó, sin embargo, creyó necesario aclarar eso; tampoco era su intención indagar tanto el vida de su ahora acompañante. “Es entendible de todas formas, pero no creo que sea un trabajo malo. Sería hipócrita por parte de todos decir eso, todo el mundo disfruta del porno, si empezaran a juzgar a los actores... básicamente se quedarían sin porno,” explicó, para el francés era peor ser político que cualquier otra cosa, pues a pesar de que como persona solía mentir a menudo, la corrupción y el engaño masivo era una historia diferente. “Uh, a los diecinueve si es una edad peligrosa, ¿Qué pasaba si algún pedófilo te reconocía y decidía secuestrarte? No es como si ahora no pudiera pasar, pero ya eres mayor de edad,” encogió sus hombros, percatándose de que en ese momento los platos fueron servidos, mas aún no empezaría a degustar la comida. “Mi consejo es que si a pesar de las críticas de las personas o lo que sea, no te sientes cómoda con lo que haces, puedes buscar otra cosa. De lo contrario, disfrútalo.”