Canalizar sus emociones era una tarea fácil, así como también lo era mantener una actitud serena ante las adversidades y separar asuntos laborales con personales. Era una cuestión de control, al francés siempre le gustó tener todo bajo control. Lienzos bajo el brazo y pinceles en la mano, un retrato digno de sus amistades más fieles durante años; su mente repasaba las instrucciones impartidas en la última clase, esperando recordar hasta el más mínimo detalle. Ingresó al salón donde su grupo quedó de juntarse para comenzar el trabajo, algunos iban a preocuparse de la investigación, mientras que el resto preparaba una rigurosa presentación. “Pensé que por una vez todos serían puntuales,” mencionó a la morena, la única figura que se encontraba ahí a la hora correcta. “Supongo que podemos avanzar nosotros mientras llegan, ¿no?” preguntó, dejando sus materiales sobre una de las mesas. @sxpernovak















