M E N S T R U A C I Ó N .
L a s a n g r e q u e m a n c h a
m i p a n t a l e t a c a d a m e s . . .
. . . le incomodaría menos a los espectadores si la pronunciará cómo pintura; un producto artificial, anomalo de la naturaleza y no como una salpicadura de vida que le sobra a mi cuerpo y yace de él, de entre las piernas, sin un accionar sexual.
















