I don't know if I'm late or not but I wanted to add my little contribution to this wonderful event.
My prompt was: Sweet tooth
(This is in Spanish again I'm sorry)
¿TENGO BUEN SABOR?
Gai nunca se negó a probar diferentes platos de comida, no importaba si estos sean picantes, agrios, dulces o salados, nunca rechazó algún alimento preparado en las Cinco Naciones, inclusive muchos de sus compañeros apuestan sobre si existirá un cocinero lo suficientemente mal de la cabeza como para cocer algún platillo que lo asquee aunque sea mínimamente. Por esa razón, era bastante sencillo darle algún presente, ya sea para felicitarlo por su ascenso a Chuunin, para agradecerle su ayuda en algún entrenamiento o si no pudieron conseguir pastel en su cumpleaños, pues no hay nada que una cantidad exagerada de Oden casi hirviendo no pueda solucionar.
Era algo propio de él, inherente a su personalidad, como siempre menciona Kurenai; en un momento todos creyeron que alguna vez cambiaría, porque es bien sabido que con los años nuestro paladar termina refinándose lo suficiente como para rechazar los alimentos que alguna vez preferimos cuando éramos mucho más jóvenes, sin embargo, aquella transformación esperada, pues... nunca llegó.
Ni siquiera cuando fue promovido a Jounin
Desde que consiguió el rango de Jounin nunca fue capaz de ocultar su felicidad y aunque sabía que eso conllevaba un aumento significativo de sus responsabilidades, no se desanimó para nada. Sí, era consciente de que en la brevedad posible se le asignará un equipo genin para dirigir y las misiones designadas por el Hokage dejarán de ser escoltar a nobles desconocidos, asimismo le entusiasmaba ya no ser el último eslabón en los grupos de ninjas. Eso significaba que había una gran posibilidad de ser el segundo al mando o que confiarían lo suficiente en él como para hacerlo líder de escuadrón.
Acampar en lugares recónditos, pero siempre rodeado de sus antiguos compañeros, compartir charlas amenas con todos ellos, conversar con ninjas inexpertos e inculcarles la sabiduría del poder de la juventud, luchar codo a codo con su rival por el bien de la aldea... Kakashi...
En este mismo momento no existía otra cosa que podría pedirle a la vida.
Es así que empezaron sus misiones, las primeras veces fueron bastente difíciles en verdad, apenas lograba salvar a todo su escuadrón, se martirizaba si alguno de ellos sufría heridas lo suficientemente graves como para pasar cierto tiempo en el hospital. Había veces en las que no descansaba ni pegaba un ojo hasta que todas aquellas personas que resultaron lastimados por su, según él, incompetencia pudieran recuperarse por completo. Se mortificaba tanto que su estadía en las clínicas las aplazaba hasta que sus compañeros estén totalmente curados, solo ahí podía darse el lujo de caer enfermo, pues ya no necesitaba velar por la seguridad de ninguna otra persona más.
Siempre predicaba que el descanso también era una forma más de entrenamiento, que podía llegar a ser mucho más significativa que cualquier serie de ejercicios físicos, sin embargo, de todas las personas él era el último en cumplir a cabalidad aquello.
Transcurrieron unos años hasta que todas sus misiones resultasen perfectas, unos pocos heridos de forma superficial, ínfimas bajas, no obstante, aún existía una constante, mejor dicho, tres. Siendo la primera su estancia en el hospital resultado de las constantes aperturas de las puertas internas queriendo salvar a todos sus compañeros, sin tener en cuenta su propia seguridad, siendo cuidado por harta cantidad de enfermeras, quienes hartas de su su desobediencia, preferían dejarlo con la segunda constante: su eterno rival.
Cada periodo que Gai pasaba internado en el centro médico parecía sacar canas verdes a todo el personal y no solo él, sino también sus amigos y compañeros, quienes iban y venían, desde Genma pasando noches en vela para evitar que su compañero de equipo quiera salir saltando de la cama por alguna locura, tentado inclusive a usar sus senbon con él hasta Anko que llegó a invocar serpientes porque Gai la retó diciendo que Ningame era mejor, sin embargo, de entre todos aquellos ninja que parecían estar igual o peor de dementes que el ninja de cabellos negros, las enfermeras y doctores suspiraban tranquilos cuando veían al joven con uniforme de las fuerzas especiales Anbu entrar a la habitación.
Para todos ellos Kakashi Hatake aparentaba ser una persona completamente opuesta a Maito Gai, siendo el Anbu sereno, apacible, callado y a veces algo hostil, a diferencia del experto en taijutsu, extrovertido y ruidoso por completo, pero esa diferencia de características se convertía en algo bastante interesante de observar, pues era parecido a la acción de un buffer en una solución química, cada uno aportando su energía, su forma de ver el mundo, siendo este choque capaz de impedir una explosión, siempre buscando un punto de armonía, pero como no todo lo bueno puede durar mucho, pocos eran los días en los que el ninja del sharingan podía quedarse a cuidar a Gai y apenas este regresaba a las barracas de las fuerzas especiales, todo volvía a comenzar.
Eso nos lleva a la tercera constante, la cual compartía lapsos con la segunda, ya que cada visita al hospital de Gai también significaba una cantidad descomunal de obsequios, cortesía de quienes estuvieron con él en las misiones pertinentes, casi siempre compañeros Chuunin agradecidos por el gesto de salvarles la vida o en ocasiones, chicas prendadas por su valentía y nobleza al defender a los demás. Entre los presentes recibidos era posible encontrar una cuantiosa variedad de dulces, Gai sospechaba que sus amigos eran quienes aconsejaban sobre estos agasajos, repitiendo sus comunes gustos culinarios y qué mejor regalo a un enfermo que un dulce casero hecho con amor y agradecimiento. Desde dangos cubiertos con salsa de soja glaseada, daifukus rellenos de dulces frutas que se deshacían al comerlas, taiyakis bastante peculiares, pues tenían forma de tortugas en lugar de los tradicionales peces, hasta bandejas de dorayakis rellenos de la pasta de judías más empalagosa que alguna vez probó en su vida.
Todo estos años esto se repetía como si fuera una clase de acto rutinario, de estar charlando amenamente con Kakashi pasaba en un santiamén a recibir visitas de casi todo el escuadrón con dos o tres bandejas de dulces cada uno. Su rival solo lo observaba y casi que no emitía palabra alguna, había veces en las que saludaba fríamente a quienes los interrumpía o se despedía de él alegando que estaba entrometiéndose en lo que no debía, otras ocasiones daba miradas hostiles a todos quienes aparecían de la nada a ocupar su lugar.
- Es cierto que a Kakashi no le gustan los dulces. - pensaba abrumado Gai por tanta atención de parte de sus compañeras de misión. - Tal vez por eso su expresión cambió tan abruptamente...
Dentro suyo Gai creía que la actitud de su rival era más bien por su aversión a todos los postres, frunciendo completamente el ceño al observar aquellas bandejas que despedían el dulce aroma a caramelo o mermelada de frutas, así también sospecha que debía de estar enamorado de alguna de las chicas que lo visitaban, porque siempre que se le acercaban a la cama de hospital, Kakashi de un pisotón se levantaba de su lugar y se despedía.
- Quizá esté enamorado de Mitsuri-san. - habló Gai arrugando los labios pensativo. - ¡Cuándo ella me obsequió el mochi y me abrazó, pues Kakashi salió sin despedirse!
Asuma lo miraba extrañado. - ¿Te obsequiaron mochi y no me convidaste?
Ambos rieron cuidadosamente, porque alzar la voz está prohibido en los hospitales, ese tema se esfumó de la conversación, pero no de la mente de Gai, quien decidió rechazar amablemente a la muchacha si se le llegara a declarar frente a Kakashi, después de todo, él conoce de amores no correspondidos y nunca le haría eso a su rival.
Esta vez al ser dado de alta de los cuidados hospitalarios volvió a su casa con todos los presentes, no se detuvo a entrenar demencialmente, ya que necesitaba pensar un poco, quería disculparse con Kakashi, a quien no vio más luego de las últimas visitas que tuvo, quería pedirle perdón, pues no fue su intención enamorar a esa chica, no sabía que a él le gustaba, de hecho, ni siquiera le gustan las chicas...
Era otra persona quien le gustaba.
Días posteriores a su alta se encontró de casualidad con su rival en uno de los campos de entrenamiento cercanos al edificio donde vive, quiso saludarlo, pero aún sentía cierta vergüenza.
- ¿Qué tal si no quiere hablar conmigo? ¿Qué tal si me odia por quitarle a una futura novia? Siempre le molestaron los dulces, no sé ni por qué seguía visitándome.
- Gai... - lo llamó el ninja del sharingan suavemente. - Hola... ¿Sucedió algo?
Su miraba evocaba cierta interrogación, quizá quería saber qué tal se encontraba, ya que no supo más de él desde hace diez días. Tal vez por eso estará rondando el edificio, tal vez Kakashi quiso ir a visitarlo.
- ¡Rival! ¡Me alegra verte por aquí! - rio Gai mientras lo abrazaba de lado. - ¡Terminé mi estadía en el hospital! ¡Y qué mejor que una competencia de comida para celebrarlo!
Kakashi sabía que su alta fue hace días, pero no parecía importarte, solo se encogió de hombros y asintió siendo llevado de la mano por Gai, tan rápido que ni siquiera fue capaz de sentir el calor de sus palmas estando juntas.
La competencia terminó en la nada misma, porque ni siquiera pudo concretarse de por sí, ya que Kakashi no tenía ganas de comer y tener ese tipo de ventajas jamás le gustó a Gai, sin embargo, igual invitó a su rival a pasar el rato y conversar un momento. Quizá en ese momento iba a ser capaz de disculparse por todas las veces en las que molestó a Kakashi con todas esas chicas y los dulces que le regalaban, ¿a cuántas futuras novias le quitó? ¿Cuántas veces su rival tuvo que aguantarse el dolor y nunca hablar sobre el tema?
Tienen personalidades completamente distintas, pero siempre coinciden en algo, ambos se torturan, se martirizan o flagelan queriendo proteger a los demás, Gai estaba seguro de que Kakashi nunca mencionó algo relacionado a ese tema, porque creía verlo feliz estando rodeado de tanta atención, se apartaba de todo eso porque sentía que no encajaba en ese lugar.
Kakashi no sabía que Gai era inmensamente feliz solo con tenerlo a su lado, para él era mucho más dulce que cualquiera de los postres que alguna vez le regalaron.
Ambos quedaron en silencio en la sala, un poco incómodo a decir verdad, Gai comenzó a silbar y Kakashi prefirió leer uno de aquellos libros escritos por Jiraiya.
Gai no tenía idea de qué hacer, siempre era él quien proponía los retos o iniciaba las conversaciones o el único que hablaba, ahora mismo no sabía cómo seguir, esperó unos minutos más en los que el sonido de las hojas entre los dedos de su rival y el tictac del reloj solo hicieron que se pusiera mucho más nervioso de lo usual.
Así que decidió hablar de frente y comenzar por pedirle perdón a Kakashi, tragó aire como nunca y resolvió disculparse.
- Kakashi, yo...
- ¿De dónde sacaste todo eso? - interrumpió su rival con una pregunta mientras sonreía levemente. - Son demasiados dulces, la última vez que pasé por el hospital eran muchas menos bandejas.
- Esto, mi estimado rival, son obsequios que obtuve por ser un buen líder en mi última misión. - dijo inflando el pecho a la par que cierta expresión de arrogancia se formaba en su rostro.
- ¿De nuevo una Chunnin cayó bajo tus encantos?
- ¡Tonterías! ¡Mitsuri-san solo... - Gai intenta no mencionar a nadie, al menos por ahora, frente a su rival. - ¡Todas ellas lo hacen solo para agradecerme la guía en las misiones!
Kakashi cierra su libro y lentamente baja su máscara hasta tener su semblante completamente visible y como cada vez que eso ocurría la mirada de Gai se encandilaba y solo la desviaba, fingía hacer otras cosas o fijarse en algún pequeño detalle que se le había pasado por alto.
- ¿Puedo? - susurró levemente al señalar uno de los dulces restantes encima de la mesa.
- ¡Claro que sí! - exclamó Gai, tal vez un poco sonrojado. - ¡Podemos tener una competencia de quién come más postres!
- Olvídalo... - habla Kakashi frunciendo el ceño debido a lo empalagoso del bizcocho del kasutera. - Nunca lo entenderé.
Gai junta las cejas extrañado luego de dar un pequeño mordisco al mochi de fresa. - ¿Entender qué, rival? ¿El sabor de lo dulce?
- No... Me refiero a esto... - habló el ninja del sharingan señalando al pequeño espacio donde estaban sentados. - A ti te encantan los postres... lo dulce... lo empalagoso... ¿Cómo es que no prefieres pasar tiempo con alguna de las personas que te regalaron todo esto?
Esa pregunta hizo que Gai arrugara los labios desconcertado, ¿a qué se refería Kakashi? ¿Que debería ir con cualquiera de esa gente solo porque le hicieron obsequios? ¿Por qué preferiría pasar tiempo con extraños en lugar de pasarlo con él? A quien conoce desde siempre, con quien prefiere estar todos los días.
- Kakashi... Si esto es por Mitsuri-san o por cualquiera de las chicas que me entregaron esos obsequios... - Gai suspira profundamente.
Ya era hora de ponerse serio y disculparse por entrometerse en su vida privada, aunque nunca fue su intención y jamás se había dado cuenta de ello.
- Lo siento... No quiero parecer maleducado y rechazar sus regalos, pero la próxima dime de quién estás enamorado y la aparto amablemente de inmediato.
- ¿Qué? - es Kakashi ahora el de la mirada confundida. ¿De qué hablas? A mí no me gusta ninguna de esas mujeres... A mí...
Solo los separaba aquel chabudai de madera, el ninja de cabellos plateados prefirió alejarse un poco y observar a cualquier otro lado en lugar de a su rival.
- ¿Entonces? - pregunta el maestro en taijutsu. - ¿Por qué cada vez que aparecía alguna de ellas te retirabas? ¿Si no estás enamorado? ¿Te hicieron algo? ¿O por qué no puedes lidiar con ellas?
- No, Gai... a mi me gustaría entender... ¿por qué eliges estar conmigo? - el otro ninja rie amargamente casi como si quisiera aguantarse las lágrimas. - En lugar de estar con cualquier otra persona que valga la pena.
- Porque yo... - Gai respira bruscamente intentando hallar las palabras correctas, tratando de no confesar sus verdaderos sentimientos.
¿Será acaso este el momento crucial para admitirlo? Tantas veces calló a su corazón porque no era el instante ni el lugar adecuado. Ni siquiera durante sus largas y afables conversaciones en el hospital ni estando solos en la noche durante misiones largas ni cuando vio su rostro por primera vez y deseó expresar lo hermoso que le parecía.
Me encanta estar contigo, me gustas, te quiero ¿Qué le costaba decir todo eso?
- Eres más dulce que cualquiera de estos postres, rival.
- Claro... ¿Te estás burlando de mí, verdad? - espetó Kakashi, quien enfadado, volvió a colocarse la máscara, dio un manotazo a la pequeña mesa y eligió levantarse de golpe.
- ¡Nunca! - gritó Gai y, al igual que su rival, se puso en pie ferozmente. - ¡Y tengo mi propio medio para probar lo que te estoy diciendo!
Kakashi no dice nada y solo lo observa, Gai nota su mirada, tan solo un ojo visible, pero puede leer su expresión, una llena de miedo, desconfianza, tristeza... ¿desamor?
Gai se acerca solo un poco, lo suficiente como para sentir la acelerada respiración de su rival contra la suya, percibir aquella fragancia tan característica y colocar suavemente una de sus manos cerca del nudo de su banda protectora.
- Si... si esto es una broma... - balbuceó entre dientes Kakashi. - Yo... yo...
Se aproxima bastante, tanto que lleva sus labios contra la máscara del otro hombre, acertando casualmente el lugar en el que se encontraban estos o quizá ya tenía cierta idea al haberse imaginado esta escena en casi todos sus sueños.
Lo besa durante unos segundos y solo siente la textura de la tela contra su piel; la respiración de Kakashi se había detenido por completo, mientras que la suya solo estaba compuesta por más exhalaciones que inhalaciones.
Sintió como su rival suspiró contra sus labios, casi, casi gimiendo, casi como si quisiera continuar, pero fue detenido por Gai, quien decidió soltarlo y regalarle un tierno sonrojo y una mirada pícara.
- Te lo dije, rival, eres muy dulce... más que cualquiera de esos postres.
Kakashi lo observa anonadado, lleva sus dedos a su máscara y los pasa por sus labios, no emite sonido ni palabra alguna, mientras llevaba su mirada completamente a Gai, quien ante la negativa del otro hombre no entiende qué hacer, piensa que arruinó todo entre ambos y si no fuese su departamento se iría corriendo en ese mismo instante.
- Tal vez te parezca dulce... pero con la máscara puesta no puedo saber si también lo eres... - en este momento es él quien se acerca a Gai, solo da un paso y ya es capaz de sentir todo el calor que su rival emitía sin esfuerzo alguno. - ¿Puedo... ¿Podría...
Sin titubear, Gai afirma y espera que Kakashi se le acerque, cierra los ojos, pero el momento aún no sucede, cuando los abre lo descubre sonriendo a través de aquella tela que le cubre parte del rostro, una sonrisa burlona, pero dulce a la vez.
- ¿Qué sucede? - pregunta Gai tímidamente.
- ¿Me sacarías la máscara?
- ¿Qué? ¿Yo? No creo que sea prudente... Yo...
Es ahí cuando Kakashi se aproxima más y más a él, tanto que ya no pueden distinguirse sus espiraciones, tanto que el ninja del sharingan coloca sus manos en la nuca de su rival y acaricia sus cabellos, tanto que Gai ya no lo soporta y le arranca la máscara para sentir de una vez por todas la esencia del otro hombre contra sus labios.
Es un beso mucho más hambriento que el anterior, menos inocente, con mucha más ansia y deseo, uno que unificaba toda la pasión y lujuria que recién años y años después pudieron expresarse.
Es Kakashi, quien ahora para el acto antes de que pudiese evolucionar a otro mucho más emocionante, Gai lo tenía rodeado contra la pared de aquella sala jadeando y queriendo mucho más del otro hombre, pero respetando la decisión de su rival.
- ¿Y bien? - pregunta el ninja experto en taijutsu aún relamiéndose los labios. - ¿Tengo buen sabor?
Kakashi pasa su mirada sobre él y sonríe lascivamente, mordiéndose el labio inferior e imaginando su siguiente movimiento. - No me concentré lo suficiente... ¿Podría probarte una vez más?
- Todas las que quieras.























