Ahora te sigue sakuratsukidesuwa.
La sueca alzó la mirada y dejo de lado el bordado en el que estaba trabajando. La pequeña campanilla de la puerta le había avisado que alguien había entrado en su florería.
Se levantó de su asiento y se dirijo a atender a la clientela.
—Hola, muy buenas días. ¿Hay algo en especial que le gustaría ver? Tenemos una gran variedad de flores, arreglos, ramos, bouquets...












