Premios Literamys 2017
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Premios Literamys 2017
Mejor autor (Mejor uso del lenguaje)
Señoras y señores:
Aunque nuestra labor sea por el reconocimiento de autores actuales; no podemos dejar pasar el olvido de muchos escritores. Es hora de mirar hacia atrás para reconocer el árbol genealógico de la literatura del que somos parte. Desde ahora en adelante, nos manifestaremos por el reconocimiento post mortem de varios autores.
Nuestro primer paso está en América Latina, y en específico, en el siglo XIX mexicano. Dentro de un contexto de grandes cambios y problemas sociales, las necesidades expresivas cobran un valor muy importante. ¿Y cómo decidir entre tantos autores? Nos guiaremos, en primer lugar, por la versatilidad del lenguaje.
Hay autores, como Manuel Gutiérrez Nájera, que dominan el lenguaje de tal manera que llegan a diferentes públicos; desarrollando más de 40 heterónimos para cada uno de ellos. Lo que nos habla de un escritor con un dominio de los estilos, ya sea irónico, cómico o solemne, así como para escribir poesía, cuento o ensayo.
Pero también está el lenguaje de Vicente Riva Palacio que es ameno, ligero, que parece leerse sólo. Cada texto no sólo nos conmueve sino manifiesta una crítica y problemática social. ¿Cómo no volvernos a tocar el corazón y cuestionar nuestra cultura letrada después de leer “Un problema irresoluble”?
¿Y cómo olvidarnos de los modernistas: de ese poeta que influyó hasta Rubén Darío, que retomó las formas de la tradición clásica y de los Siglos de Oro y que ahora está en olvido?¿ Cómo dejar pasar a un escritor realmente cosmopolita y anacrónico que innova con su palabra? Hablamos ni más ni menos que de don Salvador Díaz Mirón.
Estos son nuestros artífices de la palabra que, como inspiradores e innovadores, dejamos en ustedes la difícil decisión de escoger entre uno de ellos.
Mejor metamorfosis en un personaje
En esta categoría se pretende evidenciar el mejor cambio sufrido por un personaje a lo largo de la trama en función de la tendencia estética de la obra o del tipo de pensamiento o ideología reflejado en la trama.
Así que aquí va, las nominadas para ganadoras de la mejor metamorfosis o de los cambios más radicales y espontáneos que nos dejaron impresionadxs son:
Alfonso de Los parientes ricos: por su exitosa transición de un falso romántico a uno verdadero. ¿Alguien lo esperaba? Nosotros no.
Lupe de Baile y cochino: por su cambio repentino y espontáneo que surge como parte de un ritual previo a la gran fiesta, al baile. En ella por lo tanto vemos un cambio físico y que resulta momentáneo, que es impulsado por el materialismo y el surgimiento de lo económico como el motor que puede detonar cambios en las personas. También es parte de la idea del querer ser otro, por lo menos por un rato.
Dolores de Los parientes ricos: por su trágica decadencia causada por la transición de la ideología moral religiosa a la nueva ideología capitalista.
Rafael de El donador de almas: ¿acaso no es una gran metamorfosis pasar de ser una sola persona en un cuerpo que dos en uno? El hecho de tener el alma de Alda lo hace sufrir varios cambios. Desde pensarse como un ser andrógino, hasta tener varias discusiones con Alda por su deseo de ser amado por ella; aunque posteriormente sepa que eso jamás pasará y tenga que recurrir a separarse de Alda.
Alda de El donador de almas: su metamorfosis radica al saber que ella era monja y posteriormente tuvo habitar en el cuerpo de Rafael. Pero Alda va en busca de liberarse y encontrar un cuerpo propio, sabe que no puede estar con Rafael y pide que la liberen. De ahí que intente estar en el cuerpo de la señora Corpus.
Mejor novela modernista
Un aspecto que se debe mantener dentro de la cultura literaria es recordar o no dejar en el olvido a aquellas obras que de alguna manera u otra han funcionado como testimonio enmarcando una época o son representativas de una nación.
Aunque la concepción de modernismo sea muy discutida en América Latina es pertinente englobar a las novelas nominadas a esta categoría por cuestiones prácticas, pero siempre dando apertura al diálogo ya que la literatura también es un punto de encuentro.
Este año los Literamys en su sexta edición decidió nominar a las cinco novelas que los jueces han estimado de mayor importancia por su aporte a la remembranza de cómo fue nuestra nación, cómo se fue construyendo su sociedad y a través de la voz de sus autores, personajes y rasgos de sus paisajes podemos apreciar entre líneas nuestro pasado. Estas obras fueron publicadas durante la segunda mitad del siglo xix y principios del xx en México, cuando nuestro país sufrió una etapa de grandes cambios, el concepto de nación unas veces era reforzada, otras cuestionada, además de ser una época de gran riqueza cultural por haber distintas estéticas conviviendo en un mismo territorio.
Una de las características del lenguaje es el poder de crear o nombrar las cosas que aparentemente no están ahí, eso es algo que logran las novelas nominadas este año y son las siguientes:
· José Tomás de Cuellar, Baile y Cochino (1886).
· Amado Nervo, El donador de almas (1920).
· José López Portillo y Rojas, La parcela (1898).
· Rafael Delgado, Los parientes ricos (1903).
· Efrén Rebolledo, Salamandra (1919).
Entre los aspectos que podemos retomar de La parcela de José López Portillo y Rojas se encuentran que en su trama encarna el proyecto nacional modernista, el cosmopolitismo, la literatura cobra un papel ideologizante y se encarga de poblar el imaginario nacional, además de retratar las clases sociales. Luego en Baile y cochino de Tomás de Cuellar podemos encontrar grandes cuadros costumbristas en los que a través de la narración nos acercamos a los temas que eran tocados con sátira y crítica durante esa época, también el lenguaje coloquial así como las frases populares nos hacen apreciar cómo los personajes viven de formulas sociales.
Por otro lado en El donador de almas de Amado Nervo hallamos temas interesantísimos por su polémica tales como el hermafrodistismo, una aparente transformación en el personaje principal como metamorfosis, vemos reflejada la insatisfacción de la modernidad en Rafael Antiga y cómo el espiritismo servía como puente hacía la búsqueda de la felicidad, la completud, el alma gemela.
En Los parientes ricos de Rafael Delgado está al descubierto, por ejemplo, un testimonio de las vías de comunicación impulsadas durante el porfiriato que ayudaron con el espíritu nacionalista además de un anhelo de orden.
Por último en Salamandra de Efrén Rebolledo existen claras influencias del cosmopolitismo, uno de los más claros testimonios de la incursión de la femme fatale en la literatura mexicana, el afrancesamiento de la vida nacional y un simbolismo que nos lleva de la mano por lo erótico.
Queda del público decidir cuál de las obras lo lleva más por las emociones, problemas y entorno de esos años, hoy, casi dos siglos después.
Momento más memorable
Con respecto a la categoría del momento más épico o memorable los jueces han considerado los fragmentos que causaron mayor impacto por contener algo que no se esperaba en la trama. Y los nominados son:
“El buen ejemplo”: todos recordamos esa sensación de gusto al llegar a la parte en que después de una larga travesía Don Lucas se encuentra con el que asumía su loro, en los aires, con lo que sería su propia escuela:
Detúvose asombrado y temeroso, cuando de los árboles cercanos se desprendió, tomando vuelo, una bandada de loros que iban cantando acompasadamente “ba, be, bi, bo, bu; la, le, li, lo, lu”; y tras ellos, volando majestuosamente, un loro que, al pasar cerca del espantado maestro, volvió la cabeza diciéndole alegremente:
—Don Lucas, ya tengo escuela
“Blanco y rojo”: como segundo nominado se encuentra este impactante cuento. Después de leerlo, ¿a quién no se le erizó la piel? Definitivamente un momento que marcó nuestra lectura y nos provocó ciertas sensaciones es el final.
Una tarde, cuando dormía sin sentirse criatura humana, cuando invadida por profundo sueño, vagaba en algún Paraíso artificial, mi bisturí rasgó prontamente sus puños, la sangre afluyó tiñendo las ropas que torpemente le arrancaba y por completo la extendí desnuda en el diván.
“La sangre brotaba por palpitaciones, corría en hilos bañando la mano, goteando de los cinco dedos, como de cinco heridas, rápida, negruzca.
“Yo la veía vaciarse, las venas se aclaraban, eran abandonadas por el carmín; sus labios sobre todo, se tornaron lívidos mientras la sangre seguía corriendo y extendiéndose como un tapiz. Ella palidecía, palidecía como yo lo había soñado, tan tenue, tan suavemente como cruel era la huída del rojo.
“Abrió los ojos, por su cuerpo pasó una convulsión; me miró, algo atravesó como una luz que se extingue y las palpitaciones de la sangre terminaron.
“Sus ojos me miraban fijos, sus labios blancos parecían decir por última vez:
Sur ta vie et sur ta jeneusse, moi je veux regner par l’effroi’.
“Y yo quedaba inmóvil, extasiado, ante aquella palidez, ante aquella sinfonía en Blanco y Rojo.
“Baile y cochino”: para nuestra tercera y última nominación tenemos a “Baile y cochino” en un momento que ciertamente nos sorprendió a todos cuando Lola y Venturita se besan. En una descripción que nos pone en una situación de nervios, sorpresa y emoción:
—¡La octava maravilla! —exclamó Lola entusiasmada.
Como se ve, Venturita no sólo sabía calzarse sino que también sabía dibujar. ¡vaya! Como que había hecho cuadros, y el señor Corral había sido su maestro.
—Eres una mujer —continuó Lola— que sabe las cosas por principios; dame un beso.
Y Lola y Venturita, inclinándose, se buscaron recíprocamente los labios y... no queremos explicarlo, pero después de besarse no se dirigieron la vista y guardaron silencio, pero esa pausa de silencio es la que sucede al relámpago antes de estallar el trueno.
Mejor personaje costumbrista masculino
Don Juan (Los parientes ricos): ha conseguido la nominación a mejor personaje masculino costumbrista a pesar de no ser el predilecto por el público que se ha mantenido fiel a las obras de Rafael Delgado. Sin embargo no es de extrañarse el nombramiento ya que al reafirmarnos la familia como pilar de nuestra sociedad claramente nos ha movido fibras sensibles al grado de considerarlo buen merecedor del premio.
Don Cosme (Los parientes ricos): es una gran sorpresa encontrárnoslo en la lista, pues debido a su seriedad fácilmente puede darnos la impresión de ser un personaje carente de profundidad; no obstante hace falta mirarlo dos veces y a detalle para darnos cuenta que el costumbrismo ha elegido a Don Cosme como exponente y ferviente detractor de las transformaciones citadinas.
Saldaña (Baile y cochino): no es secreto que sea el favorito de muchos, ya que como bien nos lo han hecho saber en redes sociales: el conocedor de todo México ha sabido ganarse la simpatía de todo aquél que lo conoce incluyendo a quienes estamos fuera de la novela, ¿y cómo no poner a temblar a sus rivales con ese léxico que de entrada nos hace suponerlo amigo?
Mejor personaje costumbrista femenino
Dolores (Los parientes ricos): Matriarca de la rama pobre de la familia Collantes, no podía faltar en esta lista. ¿Quién no sintió pena infinita hacia esta pobre viuda y sus hijos al leer esta novela, en la cual la desgracia no hace más que golpearlos una y otra vez? Doña Dolores se ganó el cariño de los lectores con su orgullo inamovible y su fortaleza ante la tragedia que ataca a su familia. Pocos personajes femeninos han despertado tal grado de simpatía y compasión en la memoria reciente.
Matilde (Baile y cochino): ser la razón de existir de la fiesta más alocada que hayamos leído en todo el siglo XIX le valió una nominación en estos premios a esta niña consentida (eso sí, dicen las malas lenguas que aquella fiesta resultó ser la ruina de su familia). Encantadora y caprichosa, no sabemos si amarla u odiarla, lo que sólo fundamenta aún más su alto nivel.
Elena (Los parientes ricos): hija ciega de Doña Dolores, podríamos argumentar que en una historia llena de drama y tragedia, ella se lleva la peor parte. Enamorada y deshonrada por el hombre equivocado, su historia fue la más desgarradora para muchos. Habrá quienes se quejarán y la acusarán de tonta por seguir amando a Don Juan aún después de darse cuenta de su terrible naturaleza, pero es aquella pureza interior la que acabó conquistando y destrozando los corazones de todos nosotros.
Las Machucas (Baile y cochino): nuestra última nominación es más para un grupo muy distinguido conformado por tres señoritas que conquistaron su lugar en esta nominación a base de su inolvidable actuación durante la ahora mítica fiesta de la niña Matilde. Cultas y refinadas sólo en apariencia más no en acciones, las Machucas nos deleitan con una gran metáfora del “malinchismo” al mismo tiempo que nos hacen doblarnos de risa mientras leemos la novela.