Trois façons de regarder le monde
Hay autores que no solo escriben, sino que revelan una forma distinta de mirar... Alejandra Pizarnik escribe desde la herida, desde ese lugar donde el alma se queda un poco rota pero sigue hablando, y por eso me gusta pensar en ella con una frase como, “qué belleza guardan aquellos que no encuentran su lugar fácilmente entre tanta gente”, porque hay personas que no encajan no por debilidad, sino porque sienten demasiado, y a veces eso también es una forma de lucidez.
Otra frase que me parece muy representativa de ella es: “Quien siente mucho, se jode al no encontrar las palabras, entonces no habla y esa es su condena”, esta frase refleja la dificultad de expresar emociones demasiado intensas, cuando lo que se siente es tan grande que el lenguaje parece insuficiente...
Edgar Allan Poe en cambio, mira la belleza de lo oscuro, de lo que asusta y fascina al mismo tiempo, de lo que vive entre sombras pero no deja de ser hermoso. Cuando pienso en él, me viene esa sensación de que el amor, la pérdida y la locura pueden convivir en una misma frase, como en esa idea de que “años de amor fueron olvidados en el odio de un minuto”, porque Poe entiende que una sola herida puede borrar lo que parecía eterno, y que incluso en la tristeza hay una clase de elegancia.
Otra frase atribuida a Poe que me gusta mucho es: “Y siendo tan joven y sumergido en la locura, me enamoré de la melancolía”, en ella se puede ver su fascinación por los sentimientos profundos, la nostalgia y la belleza que muchas veces se encuentra en la tristeza.
Oscar Wilde mira la belleza de ser diferente, de no pedir disculpas por existir con un brillo propio, con una manera distinta de ser, de amar, de pensar. Su frase, “amarse a uno mismo es el principio de una historia de amor eterna”, me parece una forma muy limpia de decir que nadie puede habitarse bien si se odia por dentro. Wilde tenía esa inteligencia hermosa que convierte la ironía en verdad, y la verdad en algo que incluso duele de una mejor manera...
También dejó una frase muy conocida: “Los verdaderos amigos te apuñalan de frente”. Aunque parece dura, habla de la honestidad, de cómo las personas que realmente nos aprecian son capaces de decirnos la verdad incluso cuando resulta incómoda.
Los tres, desde lugares distintos, me enseñan lo mismo, que hay heridas que escriben, sombras que revelan y diferencias que también son una forma de belleza, a veces solo tienes que entender :)