âQuise escribirte. Dios sabe que lo quise con todas mis fuerzas
âPero me amarrĂ© tanto el corazĂłn como las manos lo mĂĄs fuerte que pude
âY dolĂa un montĂłn hacerlo
âPero a veces toca hacerlo
âA veces, aunque sientas que te mueres del dolor, toca elegir eso que se siente como la estocada final; la muerte
âY no es que dejes de sentir
âEs extraño
âPero la resignaciĂłn llega en algĂșn punto y el dolor es diferente. Se transforma
âTe dices "Una hora mĂĄs, por favor, aguanta"
âY asĂ pasas el dĂa, hasta que llega la noche
âLas lĂĄgrimas que al principio salĂan a borbotones, transformando tus ojos en cascadas que podĂan fĂĄcilmente inundar una habitaciĂłn, disminuyen de a ratos
âComo si la fuente se fuera vaciado por completo
âPero toman fuerza de nuevo, abriĂ©ndose paso sin obstĂĄculo alguno
âEl dolor nunca se va
âNi la opresiĂłn en el pecho que te hace querer abrirlo y arrancarte el corazĂłn de tajo
âPero aprendes a vivir con ello
âCoexisten juntos y la vida sigue
âSigues por inercia. Porque no tienes los cojones de acabar con todo
âCaminas por ahĂ dejando pedazos imaginarios de ti por doquier
âY te vas volviendo cada vez mĂĄs transparente, hasta casi desaparecer
âCasi
âPorque nunca desapareces por completo
âTe mezclas con el gentĂo mientras la vida sigue
âLa vida sigue
âPor mucho que quieras detenerla
- Barbi.


















