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I will reach inside just to find my heart is beating → Chariot / Nick
La miró a los ojos y en él atravezó un escalofrió cuando ella tocó su hombro. Su cuerpo cálido por el baño caliente en comparación a su piel, también cálida, pero aún así mucho menos que la suya hizo el efecto. La chica se ocomodó a su lado, sin ningún tapujo, solo recostándose al lado de Nick como si no fuera descolocado acostarse en la cama de un desconocido con unas pocas prendas.
Cerró los ojos y se acomodó alrededor de la chica apoyando su mentón sobre la cabellera rubia mientras ella seguí acariciando su hombro. Una sensación de tranquilidad lo invadió, sentía un nuevo aire fresco después de la situación que había vivido. La trampa mortal en la que había caído.
- Sh - la cayó. - Estoy bien.- Rozó sus labios y plantó un beso sobre su cabeza antes de aspirar profundo su esencia. El brazo alrededor de ella se ajustó más y la apretó más contra él. - Duerme. - le dijo después de un momento cuando sus ojos empezaron a sentir la pesadez del sueño. O tal vez era la carga que llevaba encima suyo. Ahora, con ella a su lado, sentía que podía relajarse un poco más y pensar en otras cosas.
Se dejó abrazar por él, a pesar de que era la situación más rara que había vivido en toda su vida, dejó que sucediera. Nunca se hubiese imaginado en esa situación con alguien más, menos que menos con una persona que conocía tan poco, pero que sin embargo, sentía como si lo conociera desde hacía tiempo, como si hubiese algo que simplemente sólo ellos compartían, por más que sonara una estupidez, una locura. Una sonrisa ladeada se formó en sus labios cuando lo escuchó decirle que estaba bien. Sí, sabía que lo estaba, estaba sano ahora, pero de todas formas, había dudado poder lograrlo.
Su cabeza se recostó sobre el pecho del castaño, tanto por voluntad propia como a causa del fuerte agarre que los brazos ajenos le proporcionaban. Suspiró, moviendo apenas su cabeza para asentir. Dormir no sonaba como una mala idea en absoluto. Poco a poco comenzó a relajarse, y su cuerpo comenzó a sentir el cansancio que había sido reprimido durante un largo tiempo a causa de la adrenalina del momento. —Buenas noches… —. Susurró. Sus ojos ya cerrados comenzaban a rendirse, y los músculos de su cuerpo se relajaron por completo, hasta que terminó entrando en un profundo y cómodo sueño.
La otra le estaba causando bastantes molestias, le era demasiado arrogante y no sabía porque la odiaba, no era por su tinte, era por su personalidad de mustia dolida — No me meto con ellas, simplemente digo que no son importantes en nuestras vidas como tú —Sonrió como si fuese el rey de todo el universo, disfrutaba mucho de eso — Soy una mierda que todos aman porque simplemente soy genial, aún cuando siempre hablo verdades a mi me siguen buscando y a ti, que según eres una santa pura y casta, nadie te quiere —
Soltó una carcajada que fue claramente sarcástica y sacudió la cabeza lentamente, negando. Realmente no podía creer que estaba escuchando estupideces tan grandes. —¿Te das cuenta de lo que haces? Te preocupas por lo que los demás piensen de ti, te importa que te quieran, te importa ser grande e importante siendo una basura. ¿Sabes algo? Prefiero que me conozcan pocos, pero que me conozcan por quién soy. Si no me quieren, bien, pero no voy a fingir por gente que no vale la pena —. Masculló de mala gana. Su tono era notoriamente molesto, pero estaba calmo, tranquilo.
.-Había estado caminando por la pista en busca de una persona conocida, ya que se sentía un tanto solo allí y no tenía idea de la manera que se iba a encontrar con una persona. Sintió como a su lado una chica chocaba contra él, haciendo que rápidamente viera hacia su lado pero lo que le sorprendió fue ver como la chica era agarrada por un hombre.-¿Esta todo bien Chariot?.-Pregunto frunciendo el ceño al ver la mirada que el hombre le daba.-
En cuanto escuchó aquella voz familiar, se giró un poco y de un fuerte tirón se soltó del agarre del otro hombre, mirándolo de manera amenazante. —Sí, sólo… sólo vámonos —. Sujetó a Lucas de la muñeca y lo jaló un poco, para luego soltarlo y caminar para alejarse de ese lugar. —¿Lo conocías? —. Inquirió con curiosidad, dirigiendo sus ojos azules hacia el castaño, y sintiéndose bastante incómoda ante la situación que había vivido hacía algunos segundos.
— No pierdas la esperanza, o bueno, eso dicen en las películas de Star Trek, pero bueno… — Rió un poco para observar a la gente a su lado, era cierto que con esas luces apenas se podía ver el rostro de las personas. — Me parece bien, el alcohol es una elección, pero el bailar creo que es lo más obligatorio si vienes a éste lugar. — Asintió para extender su mano y dejar que la chica pasara primero a la pista de baile. —
—No las he visto —. Realizó una mueca. Siempre había escuchado hablar sobre esas películas, pero por una u otra cosa, nunca se había hecho el tiempo de verlas. Asintió con suavidad, para luego encaminarse hacia la pista, la música era fuerte y el amontonamiento de personas le molestaba bastante… pero ya qué. Comenzó a mover su cuerpo al ritmo de la música, observando a los demás bailar eufóricamente a su alrededor. —Dime que yo no bailo tan mal —. Entrecerró los ojos divertida.
Se acerco a ella y le dio una abrazo — Estaba bromeando aunque lo que mas siento es olor a muertos — dijo bromeando mientras movía uno de sus brazos en sincronización con sus piernas — Demasiada gente queda corto — añadió empujando a las personas para poder bailar mas cómodamente ganándose malas miradas y uno que otro insulto. Vio que su amiga se estaba sintiendo mal y esto la hizo preocupar — Que pasa Chariot háblame — la agarro del brazo intentando contener el peso de la rubia.
—Acónito… —. Murmuró, sin siquiera saber si la castaña sabía lo que era, pero se sentía repentinamente demasiado débil. Continuó tosiendo y miró alrededor, ¿por qué demonios había acónito en esas malditas cosas? Recordó lo que le decía Caleb, de nunca mostrarse débil en esas ocasiones por si había algún cazador cerca, pero no podía evitarlo. —Necesito salir de aquí —. Cada vez se sentía más débil, sus párpados y su cuerpo pesaban demasiado. Cerró los ojos por unos segundos, y cuando los abrió, estos brillaban de un intenso color púrpura. De todas formas, no estaba perdiendo el control.
— Otro punto bastante valido, pero bueno, no puedes culparos por querer estar tan inconscientes que no recuerden sus propios nombres, es uno de los placeres mundanos de los últimos siglos. — Bromeó mientras tomaba un sorbo de su bebida. — Tal vez sea algo complicado, ya que de cada diez chicas aquí al menos cuatro son como las describes. — Le dijo enarcando las cejas. — Aunque es posible que también te esté buscando. A menos que se haya unido a la fiesta del alcohol.—
—Lo sé —. Asintió y arrugó la nariz en un suave gesto, sabiendo que sería difícil encontrar nuevamente a Andrómeda, pero que de todas formas terminaría por hacerlo, y esperaba que el castaño no tuviese razón, esperaba que su amiga no estuviese ebria en verdad. —Espero que no, pero de todas formas ya la encontraré… mientras tanto, ¿quieres bailar? No tomo alcohol, no voy a quedarme aquí parada como si nada —. Elevó sus hombros en un gesto despreocupado y sonrió ligeramente.
— ¿No me pudiste reconocer con tu olfato? — pregunto haciéndose la indignada — Perdón… creo que fue una mala broma — se llevo una de sus manos hacia su boca negando con la cabeza caminando detrás de su amiga hacia un lugar que se encontraba vacío para poder baila — Chariot corre al medio de la pista de baile no tan alejadas — agarro la mano de su amiga y la jalo al centro — Ahora suéltate—.
—No… hay demasiado olor a alcohol en el aire como para oler algo más —. Comentó y elevó los hombros, quejándose mientras su amiga la jalaba hacia el centro de la pista. —Hay demasiada gente —. Suspiró con pesadez y luego comenzó a bailar, siguiendo el ritmo de la música. Pero cuando los dispensadores de humo se hicieron presentes como típico efecto en esa clase de lugares, comenzó a sentirse realmente mareada. Reconoció el aroma al instante: acónito. Comenzó a toser y a sentirse bastante mareada, por lo cual tuvo que sostenerse del brazo de su amiga para no caer. —Gala… —. Murmuró.
Sonrió sorprendido porque la joven se estaba exaltando por sus comentarios — Pues es que en realidad no sé que haces aquí, estos viajes son para gente decente y con clase y tu solo vendrías aquí a ser la loca del cuento buscando consuelo que no encontraste porque solo un hombre tan insípido como Emmanuel notaría, deberían irse ambos, igual nadie lo notaría solo la loca de Andromeda — Exclamó molesto pues se estaba engentando y la situación el irritaba.
Al escucharlo, sintió la rabia acumularse en su estómago, y ramificarse hasta llegar a su pecho. Sí, se había molestado, no por lo que decía sobre ella, si no por lo que había dicho sobre los demás. —Puedes decir lo que quieras de mí, pero no te metas con las personas que me importan, Ashton —. Masculló, mostrándose por primera vez molesta con el castaño, realmente molesta. —Puedo ser nadie, ¿sabes? Puede que nadie se preocupe por mí… pero prefiero ser nadie, a ser conocida por ser una mierda de persona como lo eres tú —. Espetó. No solía tratar a los demás así, pero Ashton había pasado su límite.
La otra le parecía conocida aunque no del todo, pues quizá solo había cruzado un par de palabras con ella. Se arregló un poco su camisa y agregó — Casi me rompo la cabeza pero al menos sigo vivo para bailar — Sonrió mientras tomaba la mano de la otra — ¿Me concede esta pieza en nombre de mi perdón?
Rodó los ojos al escucharlo y asintió suavemente con la cabeza, sosteniendo la mano del castaño. —Eres todo un caballero, a pesar de que me usaste como escudo contra los fantasmas —. Comentó con un deje de diversión, haciendo referencia a la noche anterior y alzó los hombros en un gesto despreocupado, para luego encaminarse hacia la pista de baile.
I will reach inside just to find my heart is beating → Chariot / Nick
La tenía frente a él con la luz de la luna que dejaba en penunbras al lugar, y era precioso como el contorno de su rostro brillaba dejándolo impactado por su belleza. Sus ojos, ahora azules intensos, lo miraban con un brillo especial. Ese espacio entre ellos estaba lleno de una energía extraña pero positiva. Enarcó una media sonrisa y apreció hasta cada último detalle de su rostro, como aquella ingenuidad estaba presente en cada movimiento que generaba.
Aún con sus manos alrededor de la chica la apretó contra su cuerpo para sentir más su calor y apoyar sus labios en la frente de la chica. Con los ojos cerrados respiró su aroma que ya era una esencia conocida en su paladar y en todos sus sentidos. Si era una locura, le iba a dar la razón a la rubia. Era una locura todo lo que le había pasado en las últimas semanas. Respiró una vez más, absorviendo el aroma de su cabello y se separó de ella para mirarla y sonreirle. Quería darle confort. Todo lo que ella no tenía en su casa. Quería que se sintiera cómoda con él.
Se acercó al borde de la cama y descubrió la punta de la frasada para meterse a la cama. Todas las veces anteriores que había estado en esta instancia con otras mujeres a comparación de esta no tenía explicación. Porque no había nada sexual entre ellos en este momento. Se trataba de solo darse confort y seguridad. Se metió a la cama entonces y dejó abierta la frasada para que la chica se trepara junto a él.
Cuando los brazos ajenos la presionaron contra su cuerpo, Chariot dejó su cabeza reposar sobre el pecho ajeno, suspirando con suavidad y cerrando los ojos por unos segundos. Se sentía bien, extraña claramente, pero bien. No estaba acostumbrada a esa clase de gestos, como los abrazos, o los besos, ni nada parecido. Era una chica demasiado solitaria, y retraída, de hecho no entendía cómo aún seguía allí con él sin haber entrado en pánico, o sentirse incómoda. Pero decidió que no quería pensar en eso, porque no quería alejarse de él.
En el momento en que sintió que se apartaba de ella, abrió los ojos y también mostró una pequeña sonrisa. Siguió sus movimientos con su mirada. Nunca había dormido con alguien más que no fuese su hermano, y quizás su madre cuando era más pequeña, por lo cual no estaba demasiado segura de qué hacer, o cómo actuar. Pero, cuando él le dejó un espacio libre, se acercó y también se metió en la cama, cubriendo su cuerpo con la frazada y acurrucándose junto a él. Recostó su cabeza sobre la almohada y su mirada se encontró con la ajena. Presionó los labios y movió un poco la frazada, para descubrir el hombro del castaño y notar cómo la herida había desaparecido por completo.
—Creí que no iba a poder hacerlo, creí que no iba a poder salvarte… —. Comentó en un suave susurro, ya que estaban lo suficientemente cerca como para que su voz no tuviese que ser más elevada de lo que ya era. Las yemas de sus dedos volvieron a recorrer su hombro como anteriormente lo había hecho, pero ahora sólo estaba su piel sin ningún rastro de que hubiese estado herido.
Se rio acompañando a la chica y se tomo 8 muy rapido y poniendolos de cabeza al dejarlos vacios y solo quedaba uno y miro a la chica -No lo creo, pero como soy un caballero no tienes que seguir bebiendo ni tienes que darme los 20 dolares- Sonrio de lado -Y ¿Eres de aqui?-
—Eres demasiado bueno, yo hubiese exigido los veinte dólares —. Dejó escapar una suave risita y luego negó con la cabeza, jugando con uno de los pequeños vasitos vacíos. —No, soy de Detroit… gané un viaje con mi mejor amiga, ¿qué hay de ti? —. Inquirió con curiosidad, dirigiendo sus ojos azules hacia él.
Quizá la otra no era tan mala, pero es que no le agradaba, era demasiado dramática que no podía tomarla en serio. No pretendía que la otra creyera lo que él le decía pero no podía evitarlo con su cara de zangana — Según tú ¿Que clase de persona eres? Divertida y carismática no eres por eso no tienes amigas mas que la cometa esa —
—Sé que no soy divertida y carismática, Ashton, me conozco lo suficiente. Y tampoco estoy buscando tener amigos, los que tengo son suficientes, ahora dime… ¿tú crees que eres una persona digna de tener amigos? Si es que tratas así a todo el mundo, claro —. Alzó las cejas. No entendía cómo alguien con la personalidad que Ashton poseía, podía estar diciéndole algo como eso, era extremadamente irónico.
Estaba en medio de toda esa gente, la verdad es que no era usual sentirme mal en medio de las multitudes pero el estar solo en medio de tantas caras desconocidas no me sentaba nada bien. Rasqué mi nuca pensando si alejarme de la multitud sería lo correcto o quizá conocer gente del club pudiese ser divertido. Sin embargo un rostro conocido pasó delante de mi y sonreí al recordarle de la noche anterior. No había podido hablar mucho con la chica pero quizá esta sería una mejor ocasión por lo que le tomé de la muñeca para llamar su atención, sin embargo su reacción me sorprendió lo suficiente como para soltarle de manera inmediata—Oh… Yo… Lo siento, no quería molestarte.
Al reconocer el rostro del chico, sacudió la cabeza negando, mostrándose arrepentida por haberle hablado así. —No… no me molestaste, es sólo que no te reconocí —. Elevó apenas sus hombros y presionó los labios, sin saber cómo arreglar aquella situación, ya que sabía que su reacción había sido demasiado violenta, quizás. Pero estar entre tanta gente le provocaba eso. —Lo siento, ¿te encuentras bien, André? —. Inquirió curiosa de que el castaño se hubiese acercado a ella.
A Carter le gustaba mucho visitar ese tipo de lugares, podía lucir sus pasos de baile sin problema alguno aunque primero prefería ganarse confianza. Vestía de las mejores prendas que había llevado para el viaje, además si se encontraba con alguien prefería que fuera de una manera elegante. Mientras caminaba, casi tropezaba por lo cual tomó fuerte la mano de alguien más — Lo siento, casi muero — Comentó soltándole rápidamente — Prometo no tocarte de nuevo —
Entrecerró los ojos al oír al castaño, reconociéndolo de la noche anterior, se había cruzado con él en el cementerio. Una sonrisa divertida se formó en sus labios y negó con la cabeza, haciendo un ademán despreocupado con su mano. —Tranquilo… si gracias a mí sigues vivo, entonces no te preocupes —. Se burló, alzando las cejas en un gesto divertido, ya que le había resultado exagerada la frase del chico, pero tampoco le molestaba, sabía que su reacción había sido un tanto exagerada también.
— Bueno, si alguien se levantara del suelo como un zombie también estaría molesto, bueno, creo que estaría asustado, pero luego molesto, no importa. — Sonrió bromeando, estaba más relajado al sentir esa presión del inicio desvanecerse entre sus palabras. — Es posible, pero mientras no les pase a ellos supongo que no les importa demasiado. — Se encogió de hombros para mirar a la gente a su alrededor de manera discreta. — Estoy seguro que andará por aquí, a menos que un zombie se la haya comido. ¿Cómo es ella?
Lo cierto es que no se había molestado porque se hubiese caído, ni tampoco se había asustado… se había molestado porque alguien la había agarrado sin permiso, y en esas cosas era bastante maníaca, pero tampoco nada grave. —Supongo lo mismo, además… dudo mucho que si les pasa, se den cuenta. Te apuesto a que están tan ebrios que no saben dónde están —. Comentó. No los juzgaba, claramente, aunque no entendía el hecho de tener que beber para divertirse. —Es castaña, de ojos azules, y un poco más alta que yo… supongo que la encontraré —. Claro, podría utilizar su sentido del olfato si este no se viera cubierto por tanto alcohol.
Solto una pequeña risa ante las caras que ponia la chica por la bebida, era cierto que el tequila era fuerte pero eso le gustaba -Por tu cara, diria que no- Sonrio divertido tomandose cinco vasos de un golpe sin hacer gesto alguno y como si lo disfrutara -Oh vamos, sabe muy bien- Rio y se tomo un sexto
—Ugh, te odio —. Soltó una suave carcajada al ver que bebía tantos vasos de golpe. Sí, seguramente perdería, pero de todas formas iba a intentarlo. Bebió tres vasos seguidos, bien, ya iban cinco, pero el castaño le llevaba uno de ventaja. Sacudió la cabeza y tomó el otro vaso en su mano, terminándose el contenido rápidamente. —Ya, ríndete —. Se quejó.